Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Sierra-Barón et al.
https://ojs.unipamplona.edu.co/index.php/rps
Conflicto, territorio y cultura: convergencias, panorama
y perspectivas de su producción científica1
Conflict, territory, and culture: convergences, overview
and perspectives of their scientific production
Willian Sierra-Barón ORCID a,b
Mario Eduardo Clavijo-Bolívar ORCID a
Erika Judith López-Santamaria ORCID a
a Grupo de Investigación “Sintropia” Universidad Surcolombiana USCO, Neiva, Colombia.
b Correspondencia: willian.sierra@usco.edu.co
Cómo citar:
Sierra-Barón, W., Clavijo-Bolívar, M., E. & López-Santamaría, E. (2026). Conflicto, territorio y
cultura: convergencias, panorama y perspectivas de su producción científica. Psicología y Sociedad
3(1), 1-17. https://doi.org/10.24054/ffac1a37
Resumen
El artículo tiene como objetivo identificar las tendencias en la producción científica sobre las
intersecciones entre conflicto, territorio y cultura. Para ello, se empleó una revisión temática y un
mapeo bibliométrico de 753 documentos indexados en Web of Science y Scopus, combinando
análisis cuantitativo de palabras clave, evolución temporal y distribución geográfica con un
recorrido cualitativo de los principales marcos teóricos. Los resultados muestran un crecimiento
sostenido de publicaciones desde 2010, una marcada concentración de autoría en el norte global y el
predominio de temas como derechos humanos, pueblos indígenas y transformación de espacios
públicos en contextos posconflicto. Se identificaron brechas en la participación de investigadores
locales y en enfoques interseccionales, lo que fundamenta la propuesta de una agenda futura basada
en estudios situados, metodologías participativas y perspectivas decoloniales.
Palabras clave: conflicto; territorio; cultura; tendencias; intersecciones.
1 Recibido febrero 14 de 2026, aceptado marzo 17 de 2026
Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Sierra-Barón et al.
Abstract
This article aims to identify trends in the scientific production on the intersections of conflict,
territory, and culture. To this end, a thematic review and bibliometric mapping of 753 documents
indexed in Web of Science and Scopus were conducted, combining quantitative analysis of
keywords, temporal evolution, and geographic distribution with a qualitative overview of the main
theoretical frameworks. The results reveal a sustained growth of publications since 2010, a
pronounced concentration of authorship in the Global North, and the predominance of themes such
as human rights, indigenous peoples, and the transformation of public spaces in post-conflict
contexts. Gaps were identified in the participation of local researchers and in intersectional
approaches, which underpins the proposal of a future agenda based on situated studies, participatory
methodologies, and decolonial perspectives.
Keywords: conflict; territory; culture; trends; intersections.
Introducción
En las últimas décadas, los estudios sociales han avanzado significativamente en la comprensión de
fenómenos complejos relacionados con la conflictividad, el uso del espacio y los procesos
culturales. Sin embargo, estas dimensiones suelen ser abordadas de manera fragmentada, lo que
limita la capacidad de explicar las dinámicas sociales en contextos atravesados por disputas de
poder, desigualdades estructurales y transformaciones identitarias (Galtung, 1996; Lefebvre, 1992;
Gramsci, 2020). A pesar de que el conflicto ha sido ampliamente tratado desde perspectivas
políticas o económicas, el análisis del territorio como construcción social (Harvey, 2000; Raffestin,
2019) y de la cultura como campo de significación y disputa (Hall, 1997; Bourdieu, 1977) continúa
siendo periférico en muchos enfoques. Esto evita la complejidad de la experiencia que vive en las
comunidades que enfrentan cambios o reconfiguraciones territoriales.
El vínculo entre estas categorías no solo responde a una necesidad teórica de articulación
interdisciplinaria, sino también a una urgencia empírica, ya que, en múltiples regiones del mundo,
Comprender los conflictos implica necesariamente reconocer las luchas por el territorio y las
múltiples formas culturales mediante las cuales estas disputas se hacen visibles, se viven y se
desafían. (Appadurai, 1996; Crenshaw, 1991; Vélez-Torres et al., 2013). En este sentido, el análisis
del conflicto, territorio y cultura no solo posibilita identificar patrones más amplios de exclusión,
control y resistencia, sino que proporciona insumos para la formulación de políticas públicas
sensibles al contexto (Lyall, 2021; Davis, 1983). A partir de este enfoque integrador, el este artículo
sugiere explorar cómo estas tres dimensiones están relacionadas en la producción científica
reciente, especialmente en contextos de desigualdad, extractismo y post-conflicto.
Entender cómo se establecen vínculos entre el conflicto, el territorio y la cultura resulta
esencial para comprender las dinámicas sociales en contextos marcados por profundas
desigualdades en el acceso a recursos naturales y la continuidad de disputas armadas (Acuña, et al.
2024; Saza Quintero et al. 2024). En diversas regiones del mundo y particular en Colombia, la
abundancia de recursos contrasta con la manera desigual en que se distribuyen, lo que genera
disputas por el dominio del territorio y provoca tensiones que afectan significativamente a las
comunidades (Otero Bahamón, 2022). Los vínculos históricos, simbólicos y culturales de las
comunidades con sus entornos, se ven afectados debido a la influencia de actores armados, las
políticas extractivistas y la presencia del estado (Lyall, 2021; Vélez Torres, 2013). Este fenómeno
se observa de manera significativa en el sur de Colombia y el departamento de Huila, donde el
desplazamiento forzado, la violencia y la modificación de los espacios públicos se entrelazan con
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procesos de conflicto tanto territorial como cultural (Botero Suaza, et al. 2024; Alvarado Castro et
al. 2022; Baquero, 2020).
Ante esta realidad, es crucial analizar el estado actual del conocimiento sobre los vínculos
entre estas categorías para detectar las tendencias en la producción científica e identificar las
lagunas teóricas existentes en la literatura. Este tipo de análisis basado en documentos no solo
facilita una comprensión más profunda del desarrollo histórico de la discusión académica a partir de
investigaciones iniciales, sino que también establece los cimientos para la creación de políticas
públicas que aborden el fenómeno en su totalidad. En este contexto, la pregunta que guío esta
investigación fue: ¿Cuál es el estado actual de conocimiento de tendencias sobre las intersecciones
entre conflicto, territorio y cultura?, y que tenía como finalidad investigar el panorama actual de las
tendencias en la investigación científica relacionada con conflicto, territorio y cultura, examinando
cómo la distribución inequitativa de recursos y la lucha por el control territorial se combinan con
dinámicas simbólicas, de identidad y culturales que moldean las reacciones de las comunidades ante
la violencia y la exclusión.
Este análisis se fundamenta en un enfoque teórico que integra diversas disciplinas,
considerando que las intersecciones entre conflicto, territorio y cultura demandan la composición de
múltiples corrientes teóricas que permitan comprender la complejidad de estas en contextos de
desigualdad y disputa. Para iniciar, se examina la noción de conflicto, históricamente se ha
entendido como la manifestación de intereses opuestos entre partes. Según Thomas (1976) y Coser
(1956), los conflictos son procesos inherentes a las relaciones humanas y pueden, en determinadas
condiciones, generar cambios constructivos si se gestionan adecuadamente. En este sentido,
Galtung (1996) plantea el concepto violencia estructural, al definir el conflicto como resultado de
desigualdades profundas en lo social, político y económico. Por su parte, Dahrendorf (1959)
enfatiza que el conflicto surge de la distribución desigual del poder, mientras que Habermas (1984)
argumenta que las disputas tienen su raíz en problemas de comunicación. Pruitt y Rubin (1986)
contribuyen al análisis al clasificar los conflictos en tres categorías: intrapersonales, interpersonales
e intergrupales. Además, Coleman y colaboradores (2000) destacan una variedad de enfoques para
la gestión y resolución de conflictos, enfatizando en posibilidad de transformar situaciones tensas en
oportunidades para el cambio social.
El concepto de territorio va más allá de ser simplemente una geográfica, convirtiéndose en
una construcción social abundante de significados simbólicos e identitarios. Según Sack (1986) y
Raffestin (2019) el territorio actúa como herramienta estratégica que las comunidades emplean para
asignar y ordenar el espacio de acuerdo con las dinámicas de poder. Lefebvre (1992) profundiza en
la noción de espacio social al afirmar que el territorio creado y recreado mediante interacciones
sociales y culturales. Por su parte, Harvey (2000) lo considera un recurso escaso y valioso, esencial
tanto para la planificación como para las luchas de poder. Estas diversas perspectivas ayudan a
entender cómo el territorio se convierte en un campo de lucha y resistencia, donde se manifiestan
las batallas por la identidad y el sentido de pertenencia.
La cultura puede definirse como el conjunto de creencias, valores, prácticas y significados
compartidos que forman la identidad de los grupos. Gramsci (2020) propone el concepto de
hegemonía cultural para explicar cómo las clases dominantes imponen sus valores como
universales, aunque al mismo tiempo estos valores pueden ser reinterpretados y apropiados por los
grupos marginalizados. Por su parte, Geertz (1977) entiende la cultura como un sistema de símbolos
y rituales que facilita a los individuos dar sentido a su realidad. Bourdieu (1977) introduce la noción
de habitus, que ilustra cómo las disposiciones internalizadas influyen en las acciones sociales y la
percepción del mundo. Así mismo, Taylor (1994) enfatiza la importancia del reconocimiento y la
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construcción de la identidad a través de las prácticas culturales. Además, Appadurai (1996) y Hall
(1997) analizan las dinámicas de la hibridación cultural y la resistencia, poniendo en manifiesto la
capacidad de las culturas para transformarse en contextos de globalización y conflicto.
Finalmente, perspectiva de la interseccionalidad es fundamental para comprender la
complejidad de las vivencias sociales en contextos conflictivos. Crenshaw (1989, 1991) presenta
este concepto para analizar cómo diferentes aspectos de la identidad, como el género, la raza, la
clase, orientación sexual, entre otros, se entrelazan y producen formas específicas de opresión o
privilegio. A su vez, Patricia Collins (2022) y Angela Davis (1983) enriquecen esta visión al
destacar la relevancia de analizar las relaciones de poder desde múltiples dimensiones, mientras que
Hancock (2007) critica las políticas que tratan cada aspecto de la desigualdad de forma separada,
abogando por enfoques más integradoras que reconozcan la complejidad de las experiencias
interseccionales.
Este enfoque teórico, que reúne contribuciones de autores como Thomas (1976), Coser
(1956), Galtung (1996), Dahrendorf (1959), Habermas (1984), Pruitt & Rubin (1986), Coleman et
al. (2000), Sack (1986), Raffestin (2019), Lefebvre (1992), Harvey (2000), Gramsci (2020), Geertz
(1977), Bourdieu (1977), Taylor (1994), Appadurai (1996), Hall (1997), Crenshaw (1989, 1991),
Patricia Collins (2022), Angela Davis (1983) y Hancock (2007), ofrece un marco integral para
entender cómo se relacionan las dimensiones del conflicto, el espacio y la cultura en situaciones
complejas. Esto facilita la identificación de las causas profundas de la violencia, así como las
opciones de resistencia y cambio en el ámbito de la paz y la justicia social.
Un análisis detallado la literatura histórica y empírica muestra que las intersecciones entre
conflicto, territorio y cultura han sido abordadas desde diversas perspectivas y en múltiples
regiones, estableciendo un marco teórico y práctico que ayuda a comprender la complejidad de
estos fenómenos. En el ámbito internacional, investigadores como Kaldor (2013) y Collier &
Hoeffler (2004) han evidenciado que las llamadas “nuevas guerras” van más allá de la
confrontación militar, incluyendo cuestiones relacionadas con la explotación de recursos naturales y
la evolución de las identidades culturales. De este modo, en naciones de África Subsahariana se ha
señalado que alrededor de un 40% de los conflictos armados están ligados con disputas por recursos
esenciales (Matthew et al., 2009), mientras que en Medio Oriente la disputa por el agua se erige
como un factor clave en los prolongados enfrentamientos (Hardt, 2021). En Asia Meridional, la
prolongada disputa por territorios como Cachemira demuestra cómo las dinámicas geográficas y
culturales se interrelacionan en conflictos persistentes (Klare, 2020).
En región de América Latina, el incremento de la agricultura, la deforestación y la minería no
regulada han generado tensiones que afectan tanto al entorno natural como a las comunidades que
habitan allí, alterando la continuidad de prácticas culturales y la cohesión identitaria de los pueblos
indígenas y rurales (Falla-Tapias et al., 2025; Qin et al., 2023; Sierra-Barón, 2025). En Colombia,
estudios recientes han evidenciado que el conflicto armado está intrínsecamente ligado al dominio y
aprovechamiento de recursos, lo que se refleja en desplazamientos forzados y la transformación de
los territorios (Ramirez et al., 2025; Botero Suaza et al., 2024; Garzón Romero & Suárez Reina,
2021; Salas Salazar, 2014). Esta área de estudio valida la noción de que el territorio se entiende
como una construcción social cargada de significados simbólicos y de identidad, en donde la lucha
por el control no solo es material, sino también cultural y político.
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Método
Este estudio se fundamentó en una investigación documental de tipo revisión temática y en un
mapeo de tendencias que buscan proporcionar una visión integral del campo científico en torno a
las intersecciones entre conflicto, territorio y cultura (Carrizo & Moller, 2018; Petersen et al.,
2008). Se adoptó una estrategia metodológica combinada, que integra el análisis bibliométrico y el
examen cualitativo del contenido de la producción académica, permitiendo tanto cuantificar la
evolución y distribución de estudios en el área como identificar enfoques teóricos predominantes,
vacíos en la literatura y oportunidades para futuras investigaciones.
Para la recopilación de datos se realizaron búsquedas sistemáticas en las bases de datos
académicas Web of Science y Scopus, seleccionadas por su amplia cobertura multidisciplinaria. La
búsqueda se efectuó sin restricciones temporales ni geográficas, utilizando la siguiente ecuación:
(TITLE-ABS-KEY (conflict) AND TITLE-ABS-KEY (territory) AND TITLE-ABS-KEY
(culture)).
Se establecieron criterios de inclusión que priorizaron los artículos revisados por pares,
publicados en español o inglés y que abordaran explícitamente la intersección de los tres conceptos.
Aquellos trabajos que se centraron únicamente en una de las dimensiones o que no ofrecían acceso
completo al texto fueron descartados.
La información extraída de cada publicación incluyendo título, autores, año de publicación,
palabras clave, resumen, fuente y número de citasse organizó en una hoja de cálculo para facilitar
el análisis. Técnicas de análisis bibliométrico se aplicaron mediante herramientas especializadas,
como VOSviewer y CiteSpace, que permitieron generar mapas de co-ocurrencia de palabras clave,
redes de colaboración entre autores y visualizar la evolución temporal de la producción científica.
Además, se examinó la distribución geográfica de la investigación, identificando los países líderes y
los patrones de colaboración internacional.
Complementariamente, se llevó a cabo un análisis cualitativo del contenido de los estudios
seleccionados con el propósito de identificar los enfoques teóricos y metodológicos recurrentes,
evaluar cómo se conceptualizan y se exploran las intersecciones entre conflicto, territorio y cultura,
y establecer bases para proponer futuras direcciones de investigación. Este enfoque mixto, inspirado
en los trabajos de Carrizo y Moller (2018) y Petersen et al. (2008), posibilita una aproximación
integral al fenómeno estudiado, aportando tanto datos empíricos como interpretaciones profundas
en torno a la complejidad del campo.
Resultados
Durante la búsqueda se identificaron 753 trabajos académicos y científicos que cumplen con los
criterios de búsqueda definidos. Se llevaron a cabo varios análisis bibliométricos para identificar los
temas de investigación predominantes, así como, los autores más prolíficos, junto con las
organizaciones y países. La identificación en torno a las intersecciones entre conflicto, territorio y
cultura, la siguiente figura nos revela la evolución clara en la producción científica desde 1977 hasta
2024.
La figura 1, ilustra la evolución del interés en la publicación sobre estas categorías a lo largo
del tiempo. Desde 1977 hasta 2003, la cantidad de artículos producidos fue mínima y poco frecuente,
lo que indica que este tema no era considerado prioritario en la investigación, probablemente debido
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a la falta de fondos o al escaso reconocimiento del mismo. A partir del 2004, se empieza a observar
un incremento gradual, acompañado de variaciones, que se acelera hacia 2010, cuando se publican
aproximadamente 25 artículos. Este aumento puede ser un indicativo de un creciente interés y de una
fase inicial de consolidación en el área, influenciado por transformaciones sociales, políticas o
ambientales que llevaron el tema al foco del debate académico.
Figura 1. Distribución anual de publicaciones
Fuente: Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
Entre los años 2011 y 2021, se evidenció un notable aumento en la producción de artículos,
alcanzando un pico de más de 80 publicaciones en 2021. Este incremento notable sugiere que el tema
pasó a ocupar un lugar central en las investigaciones, posiblemente como respuesta a la visibilización
de conflictos territoriales, transformaciones en las políticas públicas o un mayor apoyo para el estudio
de estas dinámicas. En el periodo más reciente, de 2022 a 2024, se registra una leve disminución en
el número de publicaciones. No obstante, los niveles se mantienen significativamente más altos que
en décadas anteriores. Esta caída moderada podría indicar una estabilización en la producción
científica, una saturación parcial del tema o un ajuste en las prioridades investigativas. Aun así, los
datos muestran que el interés se mantiene y que el campo conserva su relevancia dentro de la
comunidad académica.
Mediante el estudio bibliométrico de la literatura existente, se pueden reconocer tendencias
significativas en la trayectoria y agrupación de la producción científica a nivel mundial relacionada
con las interacciones entre conflicto, territorio y cultura. La figura que sigue, ilustra la distribución
geográfica de esta producción, destacando no solo los países con mayor cantidad de publicaciones,
sino también las regiones que han establecido una agenda de investigación en estos temas. Este mapeo
facilita la visualización de desigualdades en la creación de conocimiento y proporciona herramientas
para entender los contextos desde los cuales se elaboran las principales narrativas académicas en este
ámbito.
De acuerdo con la figura 2, se presenta una concentración significativa en países de América
del Norte y Europa Occidental. Estados Unidos se destaca como el mayor productor científico, con
una frecuencia de 141 publicaciones, lo que se refleja en el tono oscuro del mapa. Reino Unido
también presenta una alta producción científica (94 publicaciones), seguido de otros países europeos
como España (75), Italia (40) y Alemania (27). Esta concentración es esperada dado el alto nivel de
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inversión en investigación y desarrollo en estos países, así como la presencia de instituciones
académicas de renombre.
Figura 2. Concentración de la producción científica por países
Fuente: Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
América Latina muestra un crecimiento importante en su producción científica. Colombia (82),
Brasil (45), y Chile (39) son los países líderes en la región, con México también destacando (26).
Esto se evidencia en los tonos azules intermedios que representan a estos países en el mapa, lo que
indica que están aumentando su participación en la investigación científica global. En Asia, China
(36) y Japón (22) se posicionan como países con un papel cada vez más relevante en el ámbito
científico. India (13) también figura en la tabla y aparece en el mapa con una producción creciente,
en línea con sus recientes inversiones en educación y tecnología.
En contraste, el mapa pone de manifiesto notables desigualdades en el ámbito de la producción
científica en África y Asia Central. La mayoría de las naciones africanas, como Nigeria y Sudáfrica,
presentan una representación escasa en los datos, lo que se alinea con las tonalidades claras o grises
del mapa. Esta situación puede estar relacionada con la insuficiente infraestructura científica y la falta
de financiamiento para la investigación. Además, otros países del continente, como Etiopía, Ghana y
Kenia, apenas figuran en la lista, con solo una publicación cada uno, lo que evidencia la urgencia de
una mayor integración en el contexto global de la investigación.
Además de los países líderes, hay varias naciones con una producción científica moderada.
Canadá (49) y Australia (49) destacan fuera de Europa y América Latina, con colores visibles en el
mapa que reflejan su contribución notable. Israel (33) y Corea del Sur (4) también están presentes en
el listado, lo que indica su participación en el ámbito científico, aunque en menor medida. Aunque
no se encuentran en la cima, ambos países continúan teniendo un impacto significativo en sus
respectivas áreas y en la cooperación a nivel internacional. En consecuencia, al examinar la dispersión
de artículos en diferentes revistas académicas, se pone énfasis en aquellas que han demostrado un
mayor impacto o una alta frecuencia de publicaciones en campos vinculados a la geografía, la política,
la cultura y los estudios comparativos.
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Figura 3. Fuentes más relevantes
Fuente: Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
La figura 3 muestra que la revista que presenta la mayor cantidad de artículos es Geoforum,
con un total de 6 documentos. Esto destaca la importancia de esta publicación en el ámbito de la
geografía y los estudios políticos, sugiriendo que este tema es de gran relevancia en las
investigaciones revisadas. A continuación, Political Geography y Territory Politics Governance
tienen cada una 5 artículo, lo que también pone de manifiesto su impacto en la investigación
contemporánea, en particular en el examen de dinámicas relacionadas con lo político y lo territorial.
Revistas como Gender, Place and Culture y Latin American Perspectives incluyen un total de
cuatro (4) artículos cada una, lo que indica que la investigación relativa a los estudios de género, el
espacio y las perspectivas latinoamericanas está en expansión. Esto refleja una atención considerable
hacia cómo las dinámicas de poder y género afectan diferentes contextos geográficos y culturales,
particularmente en América Latina.
También muestra un número más bajo de publicaciones (3 artículos) en revistas como Novum
Jus, Central Asia and the Caucasus, y Identities: Global Studies in Culture and Power. Aunque estas
revistas tienen menos publicaciones, la diversidad de temas que cubren, desde el derecho y las
relaciones internacionales hasta estudios de identidad global y poder, sugiere una amplitud de temas
de investigación en el área de estudios culturales y de geopolítica en regiones específicas como Asia
Central y el Cáucaso.
Revistas como ClioMed-Comparative Literature and Culture y Coming of Age in Second Life:
An Anthropologist Ex también aparecen con 3 artículos cada una. Esto indica que hay un interés
emergente en temas de literatura comparada y antropología digital, particularmente en la exploración
de identidades y dinámicas sociales en entornos virtuales como Second Life. Si bien tienen menos
impacto en términos de número de publicaciones, representan áreas en crecimiento que podrían tener
mayor relevancia en el futuro. Los autores y su contribución a los artículos muestran una clara
diferencia entre el número total de artículos publicados y la fracción de participación de cada autor
en los mismos, lo cual es fundamental para entender la contribución individual dentro de proyectos
colaborativos.
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La figura 4, muestra los autores y su contribución a los artículos muestran una clara diferencia
entre el número total de artículos publicados y la fracción de participación de cada autor en los
mismos, lo cual es fundamental para entender la contribución individual dentro de proyectos
colaborativos.
Entre los autores más prolíficos se encuentra TELVAK V, quien lidera con un total de 4
artículos y una fracción de 1, lo que sugiere que ha sido el único o principal autor de cada uno de
estos trabajos. Por otro lado, BOELLSTORFF T ha publicado 3 artículos, pero con una fracción
completa (3), lo que sugiere un nivel de autoría similar en cada uno de ellos, probablemente como
único autor o contribuyente principal.
Figura 4. Autores más relevantes
Fuente: Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
Un grupo de autores, como ALEXANDROVA M, BEHAM B, CARVALHO VS, y
CHAMBEL MJ, ha contribuido con 3 artículos cada uno, pero con una fracción mucho menor,
aproximadamente 0.089 por artículo. Esto indica que su participación en estos trabajos ha sido en
coautoría con otros investigadores, contribuyendo de forma más limitada en proyectos colaborativos.
Es posible que estos autores formen parte de grandes equipos de investigación, lo que explica la
fracción baja en comparación con el total de artículos publicados.
Finalmente, autores como CHRISTOPHER DJ, DANDONA L, y FISCHER F también han
contribuido con 3 artículos, pero con una fracción extremadamente baja (0.005), lo que sugiere una
participación mínima en equipos grandes. Esta participación marginal podría deberse a la naturaleza
de los estudios en los que han estado involucrados, donde su contribución ha sido pequeña en relación
con el resto del equipo.
El análisis de países en función de la contribución de los autores representado en la figura 5
ofrece una perspectiva sobre la distribución geográfica de la producción científica. A continuación,
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se detalla un análisis descriptivo basado en el número de artículos, publicaciones con coautoría
internacional (SCP), publicaciones con múltiples colaboradores de diferentes países (MCP),
frecuencia relativa y proporción de coautoría internacional (MCP_Ratio).
Figura 5. Relación País Autores.
Fuente: Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
Esta figura presenta la relación entre países y autores, destacando la contribución científica en
cuanto a la producción de artículos sobre las intersecciones entre conflicto, territorio y cultura. Este
análisis, se incluye el número total de artículos publicados por país, las publicaciones en coautoría
simple (SCP) y las publicaciones con colaboración internacional (MCP). Asimismo, se evalúa la
proporción de coautorías internacionales (MCP_Ratio) como un indicador del nivel de cooperación
entre investigadores de distintos países. Esta presenta una visión comparativa de cómo los diferentes
países se involucran en la investigación global, identificando tendencias de producción científica y
patrones de colaboración internacional.
El país con mayor producción científica es Estados Unidos (USA), con 54 artículos publicados,
de los cuales 50 corresponden a coautoría simple (SCP) y 4 a colaboraciones internacionales (MCP).
Esto representa un 7,1% del total de la producción científica analizada, y un MCP_Ratio del 7,4%, lo
que sugiere que Estados Unidos mantiene una participación significativa en colaboraciones
internacionales, aunque la mayoría de sus artículos son desarrollados localmente.
El Reino Unido sigue en segundo lugar con 47 artículos, de los cuales 46 fueron escritos por
autores del mismo país y solo 1 en colaboración internacional. A pesar de su alto número de
publicaciones, la proporción de coautoría internacional es muy baja (MCP_Ratio del 2,1%), lo que
sugiere que la producción científica del Reino Unido es mayormente nacional.
Un caso interesante es el de Israel, que, con 20 artículos, de los cuales 3 son en colaboración
internacional (MCP), presenta un MCP_Ratio del 15%. Este país destaca por una mayor participación
en trabajos colaborativos a nivel internacional en comparación con otros países de la tabla.
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Alemania y México también tienen un alto porcentaje de colaboración internacional, con un
MCP_Ratio del 13,3% y 18,1%, respectivamente, lo que demuestra que estos países están más
involucrados en la investigación internacional a través de proyectos colaborativos. En el caso de
México, a pesar de que tiene un menor número total de publicaciones (11), una proporción
considerable (2 artículos) son desarrollados en colaboración internacional, lo cual es indicativo de su
creciente participación en redes globales de investigación. Colombia y Chile se destacan en la región
de América Latina. Colombia, con 36 artículos, muestra una baja tasa de colaboración internacional
(MCP_Ratio del 2,7%).
Por otro lado, Chile, con 16 artículos, presenta un MCP_Ratio algo mayor (6,25%), indicando
una mayor participación en coautorías internacionales en comparación con Colombia. Además,
Argentina, con 8 artículos y un MCP_Ratio del 12,5%, muestra una tendencia hacia la cooperación
internacional en una proporción mayor que otros países de la región, lo cual podría indicar una
estrategia creciente de integración en redes internacionales de investigación.
La figura 6 muestra la evolución en la producción científica de seis países (Australia, Canadá,
Colombia, España, Reino Unido y Estados Unidos) desde 1977 hasta 2024. En términos generales,
se observa una baja cantidad de publicaciones hasta finales de los años 90, cuando comienza un ligero
aumento. Sin embargo, a partir del año 2000, la curva de crecimiento se acelera de forma significativa,
reflejando un incremento constante en la producción científica en todos los países representados. Este
aumento es especialmente notable a partir de 2010, alcanzando un pico en 2021.
Estados Unidos lidera claramente en términos de producción científica. A partir de 2010, la
curva de crecimiento en ese país se vuelve mucho más pronunciada, alcanzando su punto más alto en
2021 con más de 100 publicaciones. Aunque se nota una leve disminución en la cantidad de
publicaciones después de ese año, Estados Unidos sigue manteniéndose por encima del resto de los
países en términos de producción académica.
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Figura 6. Evolución de la Producción Científica por Países
Fuente: Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
El Reino Unido ocupa el segundo lugar en cuanto a la cantidad de publicaciones. Al igual que
Estados Unidos, presenta un crecimiento sostenido desde 2010, alcanzando más de 70 publicaciones
en 2021. La producción académica del Reino Unido continúa aumentando después de esa fecha, lo
que lo posiciona como uno de los países con mayor influencia en la investigación internacional.
Colombia destaca en el gráfico por su notable incremento en la producción científica a partir
del año 2000, y más aún desde 2015. En 2021, Colombia llega a casi 50 publicaciones, lo cual es un
indicador significativo del creciente papel de este país latinoamericano en la investigación académica.
Este crecimiento puede estar relacionado con políticas de internacionalización y un mayor
enfoque en temas clave como el conflicto territorial y el desarrollo, que son relevantes en el contexto
colombiano.
España muestra un crecimiento continuo y sostenido en su producción científica, con un
comportamiento similar al de Colombia, aunque con un volumen ligeramente superior. En 2021, el
número de publicaciones de España se sitúa entre 50 y 60, lo que lo coloca como un actor importante
en la investigación a nivel mundial, especialmente en áreas relacionadas con estudios territoriales y
culturales.
Por su parte, Canadá y Australia, aunque presentan un aumento constante en la producción
académica, mantienen cifras más moderadas en comparación con Estados Unidos, Reino Unido y
España. En 2021, ambos países alcanzan entre 40 y 50 publicaciones, lo que refleja una participación
activa pero menos acelerada en la producción científica global.
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Figura 7. Países más citados
Fuente: : Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
Por su parte, la figura 7 representa la comparación de los países con mayor impacto en la
producción científica relacionada con las intersecciones entre conflicto, territorio y cultura. Este
análisis se basa en el número total de citas (TC) y el promedio de citas por artículo. Estados Unidos
se posiciona como el país con mayor impacto, con un total de 5,340 citas y un promedio de 98.9 citas
por artículo. Estos datos sugieren que las investigaciones provenientes de este país no solo son
numerosas, sino también altamente referenciadas, lo que indica un nivel de relevancia y visibilidad
académica muy alto en este campo.
Reino Unido, en segundo lugar, tiene un total de 605 citas, pero su promedio de 12.9 citas por
artículo es considerablemente más bajo. Aunque su volumen de producción es significativo, el
impacto por publicación es relativamente menor en comparación con otros países. Esto podría señalar
que, aunque el Reino Unido contribuye con un buen número de estudios, estos no tienen la misma
repercusión que los de países con promedios más altos, como Estados Unidos o Bélgica.
Francia, con 562 citas totales y un promedio de 51.1 citas por artículo, se destaca por su alto
impacto relativo. A pesar de que no genera un número tan elevado de publicaciones como lo hace
Estados Unidos, la frecuencia con la que se citan sus artículos indica que las investigaciones francesas
tienen una influencia notable en áreas concretas. Israel también tiene un perfil interesante, con 476
citas totales y un promedio de 23.8 citas por artículo, lo que sugiere una contribución significativa en
términos de impacto académico, a pesar de su menor volumen de publicaciones.
Bélgica, acumulando 325 citaciones, destaca con un promedio de 81. 2 citas por publicación,
situándose entre los más altos de los países evaluados. A pesar de generar un menor número de
investigaciones, los estudios provenientes de Bélgica parecen poseer una significativa repercusión, lo
que indica la alta calidad y especialización de su trabajo académico. En contraste, Alemania
contabiliza 300 citas en total, con un medio de 20 citas por artículo, lo que le otorga una notable
influencia en el ámbito científico, aunque su impacto es relativamente inferior al de naciones como
Francia o Bélgica. Canadá y China presentan cifras similares, con 275 y 255 citas totales, y promedios
de 12.5 y 18.2 citas por artículo, respectivamente. Aunque ambos países están presentes en el campo
Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Sierra-Barón et al.
de investigación, su impacto promedio por publicación es más modesto, lo que indica que sus
contribuciones no alcanzan el nivel de citación de los países líderes. Finalmente, Australia y España
muestran niveles más bajos de impacto, con 163 y 158 citas totales, y promedios de 11.6 y 4.1 citas
por artículo. Estas cifras sugieren una menor visibilidad o repercusión de sus investigaciones en el
contexto internacional.
Figura 8. Tendencias de Publicación en Conflicto, Territorio y Cultura
Fuente: : Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
Las tendencias presentadas, muestra un análisis de las palabras más frecuentes en la literatura
científica relacionada con las intersecciones entre conflicto, territorio y cultura, reflejando las
principales áreas de interés y enfoque en los estudios de este campo. A través de las ocurrencias de
términos clave, se puede observar una serie de temas recurrentes que destacan las principales
preocupaciones de los investigadores.
El análisis de frecuencia de términos revela que los estudios sobre conflicto y territorio están
profundamente atravesados por preocupaciones sociales, éticas y culturales. El término más
recurrente es “human rights”, con 86 menciones, lo que evidencia una clara orientación hacia la
protección de los derechos humanos, especialmente en contextos donde las comunidades afectadas
son vulnerables. En segundo lugar, aparece “indigenous peoples”, con 64 ocurrencias, destacando la
centralidad de las luchas indígenas por el reconocimiento de sus territorios ancestrales y la defensa
de sus derechos frente a amenazas como los conflictos armados y los proyectos de desarrollo.
La presencia del término “armed conflict” (44 menciones) confirma la estrecha relación entre
las disputas territoriales y la violencia, especialmente en regiones donde el control de recursos y zonas
estratégicas genera enfrentamientos entre actores estatales y no estatales. Otros términos relevantes
como “cultural heritage” y “natural resources” reflejan una preocupación por las dimensiones
culturales y ambientales de los conflictos, reconociendo que estos no solo afectan la economía de los
territorios, sino también la identidad de las comunidades. Finalmente, conceptos como “civil war”,
“public space” y “political culture” amplían el enfoque hacia los conflictos internos de los Estados y
la transformación de los espacios públicos y las culturas políticas, evidenciando que las disputas
Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Sierra-Barón et al.
territoriales son también disputas simbólicas y sociales que impactan profundamente en la vida
colectiva.
La presencia de términos como “university press” y “twentieth century” sugiere una fuerte base
histórica en los estudios sobre conflicto, territorio y cultura, con un énfasis particular en procesos
desarrollados a lo largo del siglo XX, cuando muchas disputas territoriales adquirieron escala global
y mayor visibilidad académica. Tal como muestra la figura 8, esta línea de investigación se articula
en torno a temas clave como los derechos humanos, la protección de comunidades indígenas, el
manejo de recursos naturales y el impacto de los conflictos armados, lo que permite una comprensión
amplia y multidimensional de las dinámicas sociales, políticas y ambientales involucradas.
Además, la representación gráfica de los términos más frecuentes evidencia un campo centrado
en las interacciones entre cultura, política, conflicto y territorio, así como en las respuestas sociales
ante estas tensiones. Se destaca un interés particular en regiones como el Medio Oriente y en grupos
indígenas y étnicos, que suelen estar en la primera línea de defensa de sus territorios frente a presiones
externas, históricas y contemporáneas.
Figura 9. Temas de investigación en la literatura relacionada con conflicto, territorio y cultura
Fuente: : Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
Entre los términos más frecuentes en los estudios sobre conflicto, territorio y cultura, destaca
“culture”, con 30 menciones, lo que confirma su papel central en este campo de investigación. La
cultura no solo actúa como contexto, sino como componente activo de los conflictos territoriales, al
estar ligada a identidades, valores y prácticas que dan sentido al vínculo con el territorio. Le sigue el
término “conflict”, con 27 ocurrencias, lo cual resulta coherente con la naturaleza misma de estos
estudios, que examinan tanto conflictos armados como disputas simbólicas o estructurales que afectan
el acceso, control y significado del territorio. En esta misma línea, el término “politics” (24
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menciones) revela el interés por las relaciones de poder y las decisiones políticas que inciden en la
configuración territorial y en las tensiones sociales que emergen en torno a él. Por otro lado, la
aparición de términos como “human” y “humans” (24 y 16 menciones, respectivamente), junto con
“behavior” (11 menciones), indica una preocupación constante por las dimensiones humanas del
conflicto. Estos enfoques resaltan tanto las consecuencias sociales y emocionales de los conflictos
como los comportamientos individuales y colectivos que los originan, sostienen o resisten.
El término “territory”, con 17 menciones, reafirma su papel central en los estudios sobre
conflicto, al representar el eje alrededor del cual se articulan disputas por el control, la gestión y el
significado de los espacios. En estrecha relación, los términos “war” y “violence” (17 y 16 menciones
respectivamente) revelan que una parte importante de la literatura se enfoca en conflictos armados y
en las múltiples formas de violencia que afectan a las comunidades en contextos de disputa territorial.
El análisis también muestra un marcado interés por regiones geopolíticamente sensibles como
el Medio Oriente, evidenciado por la frecuencia de términos como “Israel”, “Palestine”, “Middle
East”, “occupied territories” y “territorial dispute”. Estas menciones reflejan la atención sostenida
que recibe esta región debido a su complejidad histórica, política y cultural. Asimismo, términos
como “indigenous population”, “ethnic group” y “cultural anthropology” indican que las
investigaciones abordan también las formas en que los pueblos indígenas y los grupos étnicos
enfrentan procesos de despojo, resistencia y defensa de sus territorios, lo cual se conecta con temas
como el colonialismo y el nacionalismo, presentes en varios estudios.
Finalmente, conceptos como “social support”, “community”, “conflict management” y
“resistance” muestran que, más allá de la descripción del conflicto, hay un interés creciente por
comprender cómo las comunidades desarrollan formas de resiliencia, organización y resistencia, así
como estrategias para gestionar y transformar los conflictos en sus territorios.
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Figura 10. Tendencias en temas de investigación en la literatura relacionada con conflicto, territorio
y cultura
Fuente: : Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
La ilustración 10 analiza la evolución temporal de términos clave en los estudios relacionados
con las intersecciones entre conflicto, territorio y cultura. Esta ilustración se basa en la frecuencia de
los términos y en tres puntos temporales importantes: el primer cuartil (year_q1), la mediana
(year_med) y el tercer cuartil (year_q3), los cuales ayudan a identificar cuándo empezaron a ser
relevantes ciertos términos y cómo su presencia ha evolucionado a lo largo del tiempo.
Uno de los términos más antiguos en la lista es "North América", con una frecuencia de 5
menciones, y sus fechas claves (Q1: 1992, mediana: 1992, Q3: 2006) muestran que el término fue
temprano en su aparición y tuvo su mayor relevancia en los años 90.
Esto sugiere que la investigación sobre Norteamérica en relación con estos temas estuvo
presente en la literatura desde fases tempranas. De manera similar, el término "population"
(frecuencia 9) también tiene sus primeras apariciones a principios de los os 90, con una mediana
de 1993, lo que muestra el interés temprano en los estudios demográficos.
Términos como "europe" (12 menciones) y "cultural anthropology" (8 menciones) muestran
que los estudios sobre Europa y la antropología cultural han tenido una evolución temporal notable,
con sus primeros cuartiles alrededor de 1997 y una mediana hacia principios de los 2000, lo que
refleja un interés creciente en estos temas durante ese periodo. El caso de "religion" (8 menciones),
cuya mediana es de 2004 pero con un tercer cuartil extendido hasta 2020, sugiere que la relevancia
de los estudios sobre religión ha aumentado significativamente en las últimas dos décadas, alcanzando
un punto alto en investigaciones recientes.
El análisis de términos como "palestine" (8 menciones), "israel" (15 menciones) y "territorial
dispute" (8 menciones) destaca la relevancia de estos conceptos a partir de la década de 2000, con
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medianas entre 2008 y 2009, lo que refleja el interés en los estudios sobre los conflictos territoriales
en Oriente Medio, particularmente en relación con Israel y Palestina. La persistencia y reciente auge
de ciertos términos en la literatura sugiere que el estudio de las intersecciones entre conflicto,
territorio y cultura sigue siendo una línea de investigación dinámica y relevante. Conceptos como
“political conflict”, “human rights” y “governance approach”, cuya aparición se intensifica a partir
de 2010, reflejan un giro hacia enfoques centrados en la gestión de conflictos, los derechos humanos
y las políticas públicas orientadas a su resolución. Esto evidencia una preocupación creciente por
desarrollar soluciones institucionales y marcos de gobernanza que respondan a las realidades sociales
contemporáneas.
Del mismo modo, términos como “conflict” y “territory”, con medianas recientes (2020 y
2021), muestran que los conflictos territoriales han cobrado nueva fuerza en la agenda académica,
posiblemente como consecuencia de tensiones políticas actuales, disputas geoestratégicas y procesos
de transformación territorial en diversas regiones del mundo.
Finalmente, el interés emergente en conceptos como “conflict management”, “social support”
y “workplace” con mediana en 2022 o posteriorsugiere una expansión temática que incluye las
respuestas sociales e institucionales frente a los conflictos. Esto incorpora nuevas dimensiones como
el apoyo comunitario, el bienestar psicosocial y el rol de las organizaciones, ampliando el horizonte
analítico hacia contextos de resolución y reconstrucción en tiempos de crisis.
Figura 11. Mapa temático
Fuente: : Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
El mapa temático en el que se presentó en la figura 11 está compuesto por diferentes grupos de
términos o clusters, cada uno representado con colores distintos para facilitar su visualización. Cada
cluster refleja un conjunto de palabras clave que se agrupan según su frecuencia de aparición conjunta
en la literatura. Por ejemplo, un clúster central (posiblemente de color rojo o azul oscuro) agrupa
términos como conflicto, territorio y cultura, los cuales constituyen el núcleo de las investigaciones
analizadas. Otros clústeres, representados en colores secundarios como amarillo o verde, podrían
agrupar términos relacionados con temas más específicos, como derechos humanos, pueblos
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indígenas y gestión de recursos naturales, que, aunque importantes, están subordinados al tema
principal.
Los nodos, que representan cada término, varían en tamaño de acuerdo con su frecuencia de
aparición en los estudios revisados. Los nodos más grandes, como los que representan los términos
conflicto armado o territorio, son los que aparecen con mayor frecuencia en los textos, lo que indica
que son temas recurrentes en la investigación sobre las intersecciones entre conflicto y cultura. Por
otro lado, los nodos más pequeños, como desarrollo sostenible o resistencia cultural, representan
términos que, aunque presentes, no han sido tan explorados como los principales.
Las líneas que conectan los nodos muestran la co-ocurrencia de los términos, es decir, cuántas
veces aparecen juntos en las publicaciones analizadas. Las conexiones más gruesas indican que esos
términos suelen aparecer juntos con frecuencia, como podría ser el caso entre territorio y pueblos
indígenas, lo que sugiere una fuerte relación entre estos conceptos. Las conexiones más delgadas
indican que los términos están relacionados, pero no de manera tan frecuente. Este patrón permite
identificar temas que están intrínsecamente conectados y otros que, aunque relacionados, no se
estudian siempre en conjunto.
La ubicación de los términos en el mapa también es clave para su interpretación. Los nodos
más cercanos representan conceptos que están estrechamente vinculados en la investigación, mientras
que los términos que se encuentran en los bordes del mapa suelen representar temas más
especializados o emergentes. Por ejemplo, términos como gobernanza del territorio o reformas
agrarias podrían estar más alejados del centro, lo que indica que, aunque son importantes, han sido
menos abordados en comparación con los conceptos centrales como conflicto y territorio.
Figura 12. Evolución temática
Fuente: : Elaboración propia mediante las herramientas VOSviewer y CiteSpace
La anterior figura refleja la evolución de los temas de investigación a lo largo del tiempo,
mostrando las conexiones entre distintos periodos o campos temáticos. Agrupando estas áreas
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temáticas por periodos, facilitando la visualización de cómo ciertos conceptos se conectan y
evolucionan en diferentes momentos.
Al mostrar la evolución hacia temas más recientes, como cultura (2013-2017), se evidencia
cómo las investigaciones sobre artículos académicos en el pasado están conectadas con estudios más
contemporáneos sobre cultura.
Asimismo, las relaciones temáticas revelan cómo algunos campos de estudio, como la
geografía cultural o los conflictos políticos, han cambiado a lo largo del tiempo. Un ejemplo notable
es que surgen términos clave como political conflict, Palestine y West Bank, indicando una conexión
entre estudios de geografía cultural y los conflictos políticos en esa región a lo largo de los años.
Discusión
Los hallazgos de este estudio indican que las conexiones entre la cultura, el territorio y el conflicto
están formando un área de estudio en continua expansión y desarrollo gradual. En los últimos diez
años, se ha evidenciado un aumento constante en la producción de conocimiento académico,
particularmente desde 2010, lo cual muestra un creciente reconocimiento de la complejidad de estos
fenómenos en contextos marcados por desigualdades estructurales, luchas por recursos y cambios en
las identidades.
El énfasis recurrente en términos como human rights, indigenous peoples, armed conflict,
territory y culture da cuenta de la orientación crítica de este campo, que se nutre de enfoques
interdisciplinarios y que pone en el centro las experiencias de comunidades históricamente
marginadas. Las investigaciones no solo analizan las causas materiales del conflicto, sino que
incorporan dimensiones simbólicas, culturales y afectivas, reconociendo el territorio como una
construcción social cargada de significados, y la cultura como un espacio de disputa, resistencia y
reconfiguración frente a la violencia.
Sin embargo, el estudio también revela importantes desequilibrios en la producción del
conocimiento. La concentración de publicaciones en países del norte global, especialmente Estados
Unidos y Reino Unido, contrasta con la limitada participación de regiones directamente afectadas por
los conflictos analizados, como África, el sur de Asia o América Latina rural. Aunque Colombia
aparece como un actor emergente en esta agenda investigativa, su baja tasa de colaboración
internacional y el predominio de enfoques aún centrados en lo institucional limitan el desarrollo de
perspectivas situadas desde los territorios.
Desde una perspectiva crítica, se identifica la necesidad de superar enfoques reduccionistas que
fragmentan el análisis en dimensiones aisladas. Las investigaciones más relevantes son aquellas que
integran variables políticas, económicas, culturales y ambientales, y que reconocen la
interseccionalidad como una herramienta clave para comprender cómo el género, la clase, la etnicidad
y otros ejes de diferenciación configuran experiencias particulares del conflicto y la exclusión.
En este sentido, la articulación entre estudios bibliográficos y enfoques teóricos como los
propuestos por Galtung, Lefebvre, Gramsci, Bourdieu y Crenshaw, entre otros, resulta fundamental
para entender la complejidad del fenómeno. La evaluación efectuada revela no solo la diversidad de
conceptos en este ámbito, sino también su potencial para influir en la formulación de políticas
públicas y en la promoción de la paz a partir de enfoques más inclusivos y transformadores. Este
contexto indica que, para mejorar el entendimiento de las conexiones entre conflicto, territorio y
cultura, es imperativo desarrollar metodologías que valoren la capacidad de las comunidades, la
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naturaleza relacional del espacio, así como el impacto político de las prácticas culturales. El saber
generado debe servir no solo para ilustrar las dinámicas del conflicto, sino también para vislumbrar
nuevos horizontes de justicia territorial y dignidad cultural desde aquellos lugares que han sido
históricamente marginados.
Agenda futura
En el ámbito de la investigación que explora las relaciones entre conflicto, territorio y cultura,
es fundamental llevar a cabo estudios etnográficos extensos en comunidades rurales del sur de
Colombia, especialmente en el Huila. Siguiendo la propuesta de Baquero (2020), estas
investigaciones deberían enfocarse en las historias locales relacionadas con el desplazamiento y el
despojo, analizando las formas de adaptación que emplean los individuos en su vida diaria y las
maneras en que las comunidades logran reconstruir su tejido social a partir de sus propias vivencias.
Además, llevar a cabo una documentación meticulosa de estas realidades, junto con la realización de
mapeos participativos del área, podría proporcionar una visión más completa de cómo se transforman
las conexiones identitarias y las percepciones de "hogar" en el contexto de la violencia estructural.
En paralelo, resulta esencial indagar en las prácticas de memoria y pedagogía de paz que hoy
cobran protagonismo en los espacios públicos transformados por el conflicto. Inspirados en Botana
(2022) y en los hallazgos de Botero Suaza et al. (2024), los próximos estudios deberán analizar el
impacto de iniciativas como circuitos culturales, museos de memoria y cátedras de paz en la
resignificación de plazas, parques y corredores rurales. Al combinar entrevistas en profundidad y
grupos focales con técnicas visuales de recolección de datos, se podría comprender mejor de qué
manera estos proyectos rearman los lazos comunitarios y previenen nuevas violencias al ofrecer
narrativas alternativas sobre el pasado reciente.
La gobernanza territorial alternativa emerge como otro campo prioritario. Partiendo de las
reflexiones de Lefebvre (1992) sobre la producción social del espacio y de la perspectiva de
hegemonía cultural de Gramsci (2020), conviene estudiar experiencias locales de control comunitario
de la tierra, economías solidarias y justicia ambiental en municipios vulnerables al extractivismo.
Comparar casos huilenses con otros escenarios cafeteros permitirá identificar factores comunes y
diferenciadores en la construcción de modelos de gestión que pongan en el centro la soberanía
comunitaria y el bienestar colectivo.
Un enfoque verdaderamente comprensivo del conflicto exige, finalmente, incorporar la
interseccionalidad como herramienta analítica. Tal como lo recomienda Crenshaw (1989) y retoma
Collins (2022), es necesario desagregar los datos y los relatos de vida según ejes como género,
etnicidad, clase y edad para visibilizar experiencias diferenciadas de violencia y desplazamiento.
Asimismo, la combinación de métodos cuantitativos con narrativas cualitativas dará cuenta de cómo
estas múltiples dimensiones de la identidad se entrecruzan en contextos marcados por desigualdades
estructurales.
Para que esta agenda tenga pleno alcance, resulta también crucial fortalecer la cooperación sur
sur y decolonial, tal como advierten Carrizo y Moller (2018). Fomentar redes horizontales de
investigación entre América Latina, África y Asia Meridional, publicar en español e idiomas
indígenas y dar voz a saberes ancestrales ampliará el espectro epistemológico y hará más pertinente
el conocimiento construido. De manera paralela, el monitoreo de dinámicas posacuerdo y de
reacomodos de economías ilegales a partir de las alertas de ONG como ACAPS (2024) e Indepaz
(2023)debería articularse con sistemas SIG y estudios académicos de largo plazo, para anticipar
riesgos y apoyar la toma de decisiones en materia de restitución de tierras y atención psicosocial.
Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Sierra-Barón et al.
Finalmente, las innovaciones metodológicas en bibliometría y en investigación cualitativa
prometen enriquecer la comprensión de este campo. La utilización avanzada de herramientas como
VOSviewer y CiteSpace, complementada con análisis de redes sociales etnográficas y con
metodologías de investigación-acción participativa, permitirá no solo mapear con mayor precisión
los flujos de conocimiento, sino también promover la co-producción de saberes entre académicos y
actores comunitarios. De esta forma, la agenda futura se orientará hacia un conocimiento situado,
plural y transformador, que contribuya efectivamente a la construcción de paz y justicia territorial.
Contribución de los autores:
W.S.B: Conceptualización, analisis formal, investigación, metodología, visualización, redacción-
revisión y edición.
M.E.C.B: Conceptualización, tratamiento de datos, analisis formal, investigación, metodología,
visualización, redacción-borrador original, redacción-revisión y edición.
E.J.L.S: Conceptualización, analisis formal, investigación, supervisión, visualización, redacción-
borrador original, redacción-revisión y edición.
Financiación: Esta investigación no recibió subvención específica alguna de agencias de
financiamiento de los sectores público, comercial o sin fines de lucro.
Declaración de intereses: Los autores declaran no tener conflictos de interés.
Disponibilidad de datos: La investigación no fue influenciada en ninguna de sus fases de desarrollo
por agentes externos o intereses personales del equipo de investigación que hayan hecho perder la
rigurosidad y/o objetividad en la obtención de los resultados.
Declaración sobre el uso de herramientas de IA/LLM: Se emplearon herramientas de generación
de contenido por inteligencia artificial para efectos de corrección de estilo.
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