Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Marín-Marín et al.
https://ojs.unipamplona.edu.co/index.php/rps
Modificación de hábitos alimentarios en mujeres con
sobrepeso u obesidad: Efectos de tres modalidades de
intervención1
Modification of dietary habits in women with overweight
or obesity: Effects of three intervention modalities
Grecia Michel Marín Marín ORCID a, c
Nicoletta Righini ORCID a
Virginia Aguilera Cervantes ORCID a
Andrés Gómez-Acosta ORCID b
a Instituto de Investigaciones en Comportamiento Alimentario y Nutrición, Universidad de
Guadalajara, Ciudad Guzmán, Jalisco, México.
b Nodo de Investigación en Psicología de la Salud, Asociación Colombiana de Facultades de
Psicología ASCOFAPSI, Bogotá, Colombia.
c Correspondencia: grecia.marin5621@alumnos.udg.mx
Cómo citar:
Marín-Marín, G.M., Righini, N., Aguilera-Cervantes, V., & Gómez-Acosta, A. (2026).
Modificación de hábitos alimentarios en mujeres con sobrepeso u obesidad: Efectos de tres
modalidades de intervención. Psicología y Sociedad 3(1), 1-17. https://doi.org/10.24054/k00yg024
Resumen
En México, el sobrepeso y la obesidad representan un problema de salud pública y las
intervenciones orientadas a la modificación de hábitos alimentarios han mostrado limitaciones en la
adherencia y sostenibilidad del cambio. El objetivo de este estudio fue analizar el efecto de tres
modalidades de intervención sobre la respuesta de consumo alimentario, la composición corporal y
la adherencia terapéutica en mujeres mexicanas con sobrepeso u obesidad. Se realizó un estudio
mixto con diseño cuasi-experimental pre-post y seguimiento (n = 9) con alcance exploratorio. Se
aplicaron tres tipos de intervenciones en tres fases: evaluación inicial; intervención (educación
nutricional; educación nutricional con actividad física; y educación nutricional, actividad física y
modificación de la conducta); y postintervención, orientada al mantenimiento y la evaluación de la
adherencia. Tras la intervención, seis participantes incrementaron el consumo de frutas y verduras,
1 Recibido enero 14 de 2026, aceptado marzo 10 de 2026
Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Marín-Marín et al.
siete aumentaron la ingesta de fibra y seis redujeron la ingesta de alimentos ultraprocesados. De
manera relevante, dos participantes que inicialmente se encontraban en condición de sedentarismo
completaron el plan de entrenamiento programado durante la fase de intervención. En cuanto a la
composición corporal, siete mostraron reducción en el porcentaje de grasa corporal; sin embargo,
los cambios en peso y masa muscular fueron heterogéneos y no se observaron diferencias
estadísticamente significativas. La adherencia disminuyó en la fase de mantenimiento. El estudio
muestra cambios conductuales preliminares asociados a la intervención, especialmente en
alimentación y actividad física. No obstante, la evidencia es exploratoria y no permite establecer
conclusiones sobre eficacia clínica ni relaciones causales.
Palabras clave: Sobrepeso, obesidad, intervención, hábitos alimentarios, conducta alimentaria
Abstract
In Mexico, overweight and obesity constitute a major public health problem, and interventions
aimed at modifying eating habits have shown limitations in adherence and long-term sustainability.
The objective of this study was to analyze the effect of three intervention modalities on food
consumption responses, body composition, and therapeutic adherence among Mexican women with
overweight or obesity. A mixed-methods study with an exploratory scope was conducted using a
quasi-experimental prepost design with follow-up (n = 9). Three types of interventions were
implemented across three phases: baseline assessment; intervention (nutrition education, nutrition
education combined with physical activity, and nutrition education, physical activity, and behavior
modification); and post-intervention, focused on maintenance and adherence assessment. Following
the intervention, six participants increased their fruit and vegetable intake, seven increased fiber
consumption, and six reduced the intake of ultra-processed foods. Notably, two participants who
were initially sedentary completed the planned training program during the intervention phase.
Regarding body composition, seven participants showed reductions in body fat percentage;
however, changes in body weight and muscle mass were heterogeneous, and no statistically
significant differences were observed. Adherence decreased during the maintenance phase. The
study shows preliminary behavioral changes associated with the intervention, particularly in dietary
patterns and physical activity. However, the evidence remains exploratory and does not allow
conclusions regarding clinical efficacy or causal relationships.
Keywords: overweight, obesity, intervention, dietary habits, eating behavior
Introducción
El sobrepeso y la obesidad representan un problema de salud pública en México, con una
prevalencia de aproximadamente siete de cada diez adultos, siendo más frecuente en mujeres
(Instituto Nacional de Salud Pública [INSP], 2023). Estas condiciones incrementan el riesgo de
enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares
(Shamah-Levy et al., 2019), así como complicaciones reproductivas en mujeres. Además, se
asocian con insatisfacción corporal, depresión y ansiedad (Aguaviva Bascuñana & Olivares
Sánchez, 2024; Baile & González, 2013), aislamiento social y desempleo (Baile & González, 2013).
Si bien las causas del sobrepeso y la obesidad son multifactoriales, los abordajes terapéuticos
tradicionales se han centrado principalmente en la modificación de la dieta, priorizando el tipo de
alimentos, la cantidad y los horarios de consumo. Sin embargo, este enfoque suele dejar en segundo
plano el desarrollo de competencias necesarias para que las personas comprendan, regulen y
sostengan sus decisiones alimentarias en contextos particulares (Magaña & Matus, 2009). Aunque
Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Marín-Marín et al.
organismos internacionales como la OMS y la FAO promueven dietas saludables y actividad física,
la evidencia muestra que proporcionar información nutricional, cuando se presenta de forma
aislada, no garantiza cambios sostenidos en los hábitos alimentarios (Martínez et al., 2016).
En este sentido, la educación nutricional adquiere un papel central no solo como transmisión
de información, sino como un proceso orientado a la adquisición de repertorios conductuales que
permitan a las personas tomar decisiones alimentarias informadas, flexibles y ajustadas a su
contexto (Martínez et al., 2016). Estudios previos han mostrado que las dietas hipocalóricas o
restrictivas pueden ser eficaces a corto plazo (Anderson Vásquez, 2020; Johnston et al., 2014); no
obstante, su efectividad a largo plazo depende en gran medida de la adherencia, la cual suele verse
limitada por barreras socioeconómicas, contextuales y por dificultades en el autocontrol (González-
Torres, 2020; Marín Marín et al., 2026). Asimismo, los enfoques basados en la restricción estricta
se han asociado con resistencia al tratamiento, efecto rebote y desmotivación, comprometiendo la
sostenibilidad de los cambios logrados (Baile et al., 2020; Forman & Butryn, 2015).
En contraste, la evidencia sugiere que las intervenciones que priorizan la educación
nutricional promueven el consumo de alimentos de baja densidad energética, reducen el consumo
de ultraprocesados y favorecen el desarrollo de competencias conductuales, mostrando mejores
resultados en la modificación de hábitos alimentarios (Samdal et al., 2017). La incorporación de
actividad física y procedimientos de modificación de la conducta puede potenciar estos efectos,
especialmente cuando se consideran las condiciones sociales y económicas específicas de cada
población. Además, las intervenciones grupales ofrecen oportunidades de apoyo social, incrementan
la motivación y facilitan la adherencia al tratamiento (Ashton et al., 2015; Doñate et al., 2010).
En este marco, el presente estudio tuvo como objetivo analizar el efecto de tres modalidades
de intervención (educación nutricional; educación nutricional con actividad física; y un enfoque
integral que además de la educación nutricional y actividad física incorporó procedimientos de
modificación de la conducta) sobre la respuesta de consumo alimentario, la composición corporal y
la adherencia terapéutica en mujeres mexicanas con sobrepeso y obesidad. Asimismo, se buscó
identificar barreras individuales y contextuales que pueden influir en la modificación de los hábitos
alimentarios en un contexto socioeconómico específico.
Método
Se realizó un estudio con diseño cuasi-experimental de grupos no equivalentes, con medición pre-
post y seguimiento, con alcance exploratorio orientado a la evaluación descriptiva y comparativa de
tres modalidades de intervención. La muestra estuvo integrada por nueve mujeres de 18 a 36 años
con sobrepeso u obesidad tipo I, residentes en el sur del estado de Jalisco, México. El reclutamiento
se realizó mediante la difusión de un volante informativo distribuido en formato físico en las
instalaciones del Centro Universitario del Sur y a través de redes sociales (Facebook e Instagram).
Las participantes fueron asignadas a tres grupos: G1 (educación nutricional), G2 (educación
nutricional y actividad física) y G3 (educación nutricional, actividad física y modificación
conductual). Los criterios de inclusión contemplaron únicamente al sexo femenino, con sobrepeso u
obesidad tipo I, disponibilidad de smartphone y nivel bajo o medio de conocimientos nutricionales.
Se excluyeron mujeres embarazadas y aquellas en tratamiento con fármacos para pérdida de peso.
La intervención se estructuró en tres fases: (F1) evaluación inicial, que incluyó una
evaluación de la composición corporal mediante bioimpedancia, identificación de hábitos
alimentarios mediante cuestionarios de comportamiento alimentario y diario dietético, y una
entrevista semiestructurada para identificar barreras para el cambio; (F2) intervención, con talleres
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de educación nutricional en todos los grupos, entrenamiento físico supervisado en G2 y G3, y
modificación de la conducta en el G3; y (F3) post-intervención, donde se valoró la adherencia
terapéutica considerando cambios en la composición corporal, variedad en las respuestas de
consumo alimentario y la asistencia a las actividades programadas según cada grupo. El programa
tuvo una duración total de 12 semanas.
Los instrumentos utilizados fueron el Cuestionario de Conocimientos Generales en Nutrición
y Alimentación (Sánchez Socarrás et al., 2015), el Cuestionario de Comportamiento Alimentario
(Márquez-Sandoval et al., 2014) y registros dietéticos fotográficos. Se utilizó el equipo de
bioimpedancia eléctrica InBody modelo 570 para evaluar la composición corporal e identificar
sobrepeso o grado de obesidad en las participantes.
Estrategias de intervención
Se implementó un programa de educación nutricional grupal. Las primeras seis sesiones fueron
dirigidas a la enseñanza de contenidos nutricionales, incluyendo la identificación de grupos de
alimentos de acuerdo con el Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes y el reconocimiento de
porciones adecuadas mediante materiales didácticos. Se utilizó un formato de planificación
conductual para guiar la búsqueda, selección, preparación y consumo de alimentos, promoviendo el
ajuste de porciones según los requerimientos energéticos de mantenimiento de cada participante y el
establecimiento de metas personalizadas. Las sesiones siete a diez estuvieron orientadas al
mantenimiento, incorporando técnicas de resolución de problemas y autocontrol para fortalecer la
consolidación de hábitos adquiridos.
La actividad física consistió en un programa supervisado dividido en tres fases: (a)
evaluación de aptitudes físicas durante dos días (resistencia, flexibilidad, velocidad y fuerza), con el
propósito de determinar si las participantes contaban con las condiciones físicas necesarias para
realizar actividad física de manera segura y adecuada; (b) acondicionamiento físico durante ocho
sesiones, enfocado en ejercicio cardiovascular en caminadora, estiramientos y movilidad; y (c)
entrenamiento de fuerza de mediana intensidad durante 24 sesiones, mediante ejercicios con pesas y
máquinas de resistencia. Las actividades se realizaron en instalaciones del Centro Universitario del
Sur y fueron supervisadas por personal capacitado de la Licenciatura en Cultura Física y Deporte.
La modificación de la conducta consistió en el empleo de un programa individual basado en
el modelo dimensional 3x3x2 para el manejo de la obesidad (Balfour, 1984). El diseño incluyó dos
sesiones de evaluación (historial, hábitos y análisis funcional mediante registro conductual), tres de
tratamiento (aplicación de estrategias conductuales individualizadas como control de estímulos y
reforzamiento diferencial) y una sesión dirigida al monitoreo de los cambios logrados.
Análisis de datos
Los datos cuantitativos fueron analizados mediante pruebas no paramétricas para muestras
relacionadas (prueba de rangos con signo de Wilcoxon) y se calculó el tamaño del efecto (r). Los
análisis estadísticos se realizaron en R (versión 4.4.1; R Core Team, 2024). Asimismo, se realizó un
análisis cualitativo de contenido para identificar patrones de adherencia y barreras al cambio.
La adherencia al tratamiento (ADT) se evaluó mediante tres indicadores: la asistencia a las
sesiones, como medida del compromiso conductual con la intervención; el cambio en el porcentaje
de grasa corporal, como indicador fisiológico asociado a modificaciones en el comportamiento
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alimentario; y la variedad en la elección de subgrupos de alimentos, como criterio conductual que
refleja la diversificación de la dieta.
Consideraciones éticas
El estudio se realizó conforme a los principios éticos para la investigación con seres
humanos. Todas las participantes firmaron un consentimiento informado, garantizando la
confidencialidad, el anonimato de la información y el derecho a retirarse del estudio en cualquier
momento sin consecuencias. Aunado a ello, este estudio recibió aprobación tanto del Comité
Técnico de Investigación, como del Comité de Ética de Centro Universitario del Sur (CuSur)
(CIP/T/10/22 y CEI/62/2022).
Declaración de uso de IA
La sistematización inicial de categorías fue apoyada mediante herramientas de asistencia
digital basadas en inteligencia artificial, utilizadas exclusivamente para organización y clarificación
estructural. Las decisiones analíticas y categoriales finales fueron realizadas por los autores con
base en criterios conceptuales previamente definidos.
Resultados
Caracterización de la muestra
Estado nutricio y composición corporal
Las nueve participantes presentaron exceso de adiposidad al inicio del estudio: cinco en condición de
sobrepeso y cuatro con obesidad tipo I según IMC. En todos los casos se registró un porcentaje de
grasa corporal total y grasa visceral en rangos elevados, mientras que el porcentaje de masa muscular
se ubicó dentro de rangos normales. Estos datos muestran que, aunque las participantes no
presentaban déficit muscular, compartían un perfil caracterizado por acumulación elevada de tejido
adiposo (Tabla 1).
Tabla 1
Estado nutricio y composición corporal de todas las participantes del estudio
Estado nutricional y composición corporal
Número de participantes
Exceso de adiposidad
Sobrepeso
5
Obesidad tipo 1
4
Porcentaje de músculo
Bajo
0
Normal
9
Alto
0
Grasa visceral
Bajo
0
Normal
0
Alto
9
Porcentaje de grasa total
Normal
0
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Deficiente
0
Excesivo
9
Nota. La clasificación del estado nutricional se realizó a partir del índice de masa corporal (IMC). Los indicadores de
composición corporal (porcentaje de músculo, grasa visceral y porcentaje de grasa total) se obtuvieron mediante
bioimpedancia eléctrica. Las categorías corresponden a los puntos de corte establecidos por el equipo de medición.
Hábitos alimentarios
En la evaluación inicial se observó que el principal criterio para la elección de alimentos fue
el sabor (n = 5), seguido del contenido nutricional (n = 3) y finalmente el precio (n = 1). Siete de las
nueve participantes reportaron dificultades para leer etiquetas nutrimentales, atribuyéndolo a falta de
comprensión, pereza o tiempo. La evitación de alimentos se explicó por preferencia sensorial (n = 6)
y no por criterios de salud (n = 1).
Cinco participantes dependían de su madre para la preparación de los alimentos y siete
consumían sus comidas acompañadas entre semana. Asimismo, seis participantes reportaron
dificultades para detener la ingesta aun cuando ya se sentían satisfechas. Siete mostraron patrones de
alimentación rápida (no masticar más de 25 veces por bocado).
Barreras para el cambio
En la evaluación inicial se identificaron diversas barreras para la modificación de hábitos
alimentarios. Respecto a las condiciones estructurales, se identificó que la mayoría de las
participantes pertenecía a niveles socioeconómicos bajos, con un presupuesto promedio aproximado
de $400 MXN semanales destinados a alimentos y, en algunos casos, dependencia económica de sus
padres. Estas condiciones describen un contexto de restricción económica que puede limitar la
selección, variedad y planificación de alimentos.
En cuanto a los contextos discriminativos, todas las participantes reportaron consumir al
menos una comida fuera de casa por semana. Estas condiciones anteceden la conducta alimentaria e
influyen en la disponibilidad inmediata de alimentos y en la variación del consumo según el entorno.
Respecto a las contingencias sociales, tres participantes señalaron contar con apoyo familiar para
modificar hábitos, mientras que en una participante se presentó instigación hacia el consumo de
alimentos de alta densidad energética e incluso un caso de castigo por consumir frutas y verduras.
Asimismo, se identificaron variables disposicionales relevantes, como expectativas elevadas de
pérdida de peso y reportes de consumo asociado a malestar emocional, placer culinario o convivencia
social.
Finalmente, se observaron patrones conductuales como dificultad para detener la ingesta
aun cuando ya se sentían satisfechas, alimentación rápida y dificultades para leer etiquetas
nutrimentales. En conjunto, estos resultados describen las condiciones estructurales, sociales y
conductuales presentes en la muestra antes de la intervención (Tabla 2).
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Tabla 2.
Barreras para la modificación de hábitos alimentarios
Variable observada
Indicadores empíricos
Implicación funcional hipotética (no
demostrada)
Nivel socioeconómico
6 participantes categoría D (45009000 MXN); 3 categoría E
(<4000 MXN)
Restricción económica en acceso y variedad
alimentaria
Presupuesto semanal para
alimentos
Promedio $400 MXN semanales
Limitación en selección y planificación de
alimentos
Dependencia económica
3 participantes dependen económicamente de padres
Control indirecto del entorno alimentario
Consumo fuera de casa
9/9 realizan una comida semanal fuera de casa ($100 MXN)
Ambiente externo asociado a variación en
consumo
Preparación de alimentos por
madre
5 participantes dependen de madre para preparación
Control externo sobre disponibilidad inmediata
Comer acompañadas
7 participantes consumen comidas acompañadas
Presencia social como condición antecedente
relevante
Apoyo familiar
3 reportan apoyo para modificar hábitos
Potencial facilitador conductual
Instigación familiar al
consumo
3 perciben presión para consumir alimentos de alta densidad
energética
Posible reforzamiento social de patrones
previos
Castigo por consumir
frutas/verduras
1 participante reporta castigo
Contingencias sociales aversivas
Expectativas de pérdida de
peso
8 esperan perder 57 kg; 1 espera perder 10 kg
Posible discrepancia entre expectativa y
resultado
Regulación emocional
reportada
3 indican consumo ante malestar
Hipótesis de función reguladora percibida
Potencialización experiencia
culinaria
3 reportan consumo por placer
Posible reforzamiento sensorial
Convivencia social
3 reportan consumo en eventos sociales
Consumo asociado a interacción social
Dificultad para detener ingesta
6 reportan dificultad al sentirse satisfechas
Posible baja discriminación interoceptiva
Alimentación rápida
7 no mastican >25 veces por bocado
Patrón topográfico de ingesta acelerada
Dificultad para leer etiquetas
7 reportan baja comprensión
Déficit en repertorio de selección alimentaria
Nota. Tabla de creación propia. Las categorías se organizaron a partir de la información obtenida en entrevistas y registros iniciales. La sistematización preliminar fue apoyada
mediante el uso de ChatGPT (OpenAI, 2026).
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Resultados de consumo alimentario de la Fase1-Fase 2
En la Tabla 3 se presentan las diferencias en el consumo promedio de grupos de alimentos
entre la Fase 1 y la Fase 2 por participante. Se observó una tendencia a la disminución en el consumo
de azúcares, aceites y grasas, así como de cereales y tubérculos en la mayoría de los participantes,
mientras que el consumo de frutas y verduras most incrementos leves o se mantuvo estable.
Respecto a la fibra, la mayoría de los participantes presentó aumento en la cantidad en gramos, aunque
se identificó variabilidad individual, incluyendo un caso con disminución.
Tabla 3
Resultados de la respuesta de consumo alimentario por participante de la F1-F2
Grupo
Participante
Frutas
Verduras
Azúcares
Aceites y
grasas
Cereales y
tubérculos
Fibra (g)
G1
P1
1
2
-4
2
-2
9
P2
0
0
0
-6
-2
4
P3
1
2
1
1
-4
7
P4
2
0
0
2
-2
9
G2
P5
0
0
-2
-5
1
9
P6
3
3
-1
-1
0
4
G3
P7
0
2
-4
-1
-1
7
G4
P8
1
0
-8
-6
-4
-4
P9
1
1
-1
-2
-2
5
Nota. Los valores representan la diferencia en porciones promedio entre la Fase 1 y la Fase 2 por grupo de alimentos según
el Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes. Valores positivos indican aumento del consumo; valores negativos indican
disminución. En la última columna los valores son representados en gramos (g).
Cambios en la composición corporal
La mayoría de las participantes presentó una reducción en el porcentaje de grasa corporal;
específicamente, siete de las nueve participantes mostraron descensos, mientras que dos presentaron
incrementos. En relación con la masa muscular, se observaron cambios variables entre las
participantes, con aumentos en cuatro de ellas y disminuciones en cinco. De manera similar, el peso
corporal mostró una respuesta heterogénea, con reducciones en cinco participantes y aumentos en
cuatro (Tabla 4).
Tabla 4
Cambios en composición corporal por participante de la F1-F3
Grupo
Participante
% Grasa total
Masa muscular (kg)
Peso corporal (kg)
G1
P1
-0.4
-0.7
-0.6
P2
-0.4
0.5
-0.4
P3
-1
0.7
0.8
P4
3
-0.7
0.1
G2
P5
1.4
-0.4
0.3
P6
-0.1
0.4
1
G3
P7
-0.2
-0.7
-1.3
G4
P8
-2.8
-0.1
-1
P9
-0.7
-1.5
-5.8
Nota. Los valores corresponden a la diferencia entre la Fase 1 y la Fase 3. Los cambios derivan de las mediciones de
composición corporal reportadas.
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Adherencia terapéutica
Se observó variabilidad en la adherencia terapéutica entre participantes, con porcentajes de
asistencia al taller de educación nutricional entre 30% y 90%. La incorporación de actividad física se
presentó en algunas participantes de los grupos G2 y G3, mientras que la modificación de conducta
se reportó principalmente en los grupos G3 y G4. En cuanto a la modificación de la respuesta de
consumo de grupos de alimentos, se identificaron cambios heterogéneos, con valores positivos y
negativos entre participantes, destacando mayores reducciones en algunos casos (Tabla 5).
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Tabla 5
Adherencia terapéutica
Grupo
Participante
Asistencia
EN (%)
Actividad
física
Modificación
de conducta
Modificación de
la respuesta de
consumo
G1
P1
50
No
No
1.6
P2
60
No
No
-1
P3
30
No
No
1.7
P4
90
No
No
-1
G2
P5
60
No
0.5
P6
90
No
0.3
G3
P7
60
-0.1
G4
P8
60
No
-5
P9
50
No
-1.6
Nota. El rubro asistencia EN corresponde al taller de Educación Nutricional. En la última columna se reporta la diferencia
promedio de consumo total de grupos de alimentos entre Fase 1 y Fase 2.
Aprendizajes resultantes de la educación nutricional
Las participantes adquirieron repertorios básicos de nutrición y hábitos alimentarios,
incluyendo la identificación de alimentos saludables, grupos de alimentos, porciones y
macronutrientes. Estos aprendizajes se reflejaron en modificaciones concretas de la conducta
alimentaria, como la reducción del consumo de bebidas azucaradas y ultraprocesados, la sustitución
por opciones más saludables y el aumento en el consumo de frutas y verduras. Asimismo, las
participantes establecieron frecuencias de consumo, organizaron sus episodios de alimentación y
planificaron sus comidas de acuerdo con sus recursos y contexto (Tabla 6).
La evaluación de aprendizajes se realizó únicamente con las participantes que completaron
las mediciones pre y post intervención (P1, P4, P6 y P8), debido a que no todas realizaron los registros
correspondientes. Por esta razón, no fue posible analizar los resultados por grupo de intervención. En
los tres rubros evaluados (identificación de macronutrientes, grupos de alimentos y tamaño de
porción) se observaron incrementos consistentes en el número de aciertos en todas las participantes.
Para comparar las evaluaciones pre y post intervención se utilizó la prueba de rangos con signo de
Wilcoxon para muestras relacionadas. Los resultados no mostraron diferencias estadísticamente
significativas en ninguno de los rubros (macronutrientes: V = 0, p = 0.10; grupos de alimentos: V =
0, p = 0.09; tamaño de porción: V = 0, p = 0.10). La falta de significancia estadística puede atribuirse
al reducido tamaño muestral (n = 4), lo cual limita la potencia del análisis (Tabla 7). No obstante, en
los tres casos se obtuvo un tamaño del efecto grande (r = 0.82), lo que sugiere un cambio consistente
en la dirección esperada tras la intervención.
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Tabla 6
Aprendizajes resultantes de la educación nutricional
Aprendizajes
Conductas objetivo
Estrategias utilizadas
Resultados
Aprendizajes sobre
nutrición
Identificación de alimentos saludables
Se proporcionó material educativo visual, se
ofreció orientación sobre alimentos saludables
según la pirámide alimenticia.
La P6 modificó su consumo de refresco cambiándola por agua de
frutas.
La P4 redujo su consumo de galletas, cambiando la compra de un
paquete completo por dos galletas sueltas.
La P2 eliminó completamente su consumo de alcohol.
La P7 sustituyó el consumo de atún por el consumo de huevo,
asimismo, sustituyó el consumo de sopa instantánea por pasta
preparada por ella misma.
La P8 cambió el consumo de palanquetas de cacahuate por fruta.
La P3 disminuyó un 50% su consumo de refresco.
Identificación de los diferentes grupos de
alimentos
Se utilizó material visual para explicar las
diferencias de cada grupo de alimentos.
Asimismo, se realizó una actividad interactiva
que consistía en la planificación de un menú
con base en los conocimientos adquiridos.
Todas las participantes lograron planificar un menú incluyendo
todos los grupos de alimentos.
Identificación de una porción de los
diferentes grupos de alimentos
Se proporcionaron modelos de alimentos para
que las participantes se familiarizaran con el
tamaño. Asimismo, se enseñaron otras
unidades de medida como piezas, cucharadas,
gramos, entre otras.
Las participantes mostraron una mejora en la identificación de las
porciones durante un pequeño examen de conocimientos. Este
incluyó una lista de alimentos de todos los grupos comúnmente
consumidos, y las participantes escribieron la cantidad
correspondiente a una porción para cada alimento. Solo 4
participantes completaron el pre y el post examen, los resultados
fueron los siguientes, el promedio del post registro fue de,
mientras que el promedio del post examen fue de
Identificación de los tres tipos de
macronutrientes
Se proporcionó material visual educativo, y se
realizó una actividad de categorización de
macronutrientes.
Las participantes mostraron conocimientos después de la sesión
sobre la identificación y distribución de macronutrientes, como se
evidenció en un examen diseñado para categorizar una lista de
alimentos según su macronutriente correspondiente.
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Aprendizajes sobre
hábitos alimentarios
Selección de alimentos
Se enseñó a leer etiquetas nutricionales.
Las participantes conocieron los elementos básicos de una etiqueta
nutricional.
Establecimiento de la frecuencia adecuada
Se le orientó acerca de su distribución sugerida
de grupos de alimentos según su peso y talla.
Las participantes establecieron un número de frecuencia de
consumo para cada grupo de alimentos mediante un registro de
frecuencia diseñado para ese fin.
Establecimiento del número óptimo de
comidas al día
Se brindaron pautas generales sobre el número
de comidas recomendadas para mantener el
equilibrio nutricional por medio de material
visual y resolución de dudas durante las
sesiones.
Cada participante estableció sus episodios de alimentación
contemplando su estilo de vida y los recursos disponibles.
Evitación del ayuno prolongado
Se informó acerca de los efectos negativos del
ayuno prolongado, y se les enseñó a anticiparse
mediante la técnica de control de la privación
alimentaría”
La P8 y la P6 planearon sus episodios de alimentación mediante
la preparación de fruta picada para cuando salían de casa.
Consumo del número de calorías óptimo
de comidas al día
Se diseñó la estrategia de consumo
estableciendo metas específicas en cuanto a la
cantidad de porciones por grupo de alimento
Todas las participantes lograron modificar su respuesta de
consumo alimentario, particularmente lograron un aumento en los
grupos de alimentos donde presentaban déficit: frutas y verduras.
Planificación del consumo de alimentos
Se les enseñó a planificar sus comidas mediante
el uso de un formato de planificación que
incluía la identificación de alimentos y las
cantidades requeridas para su compra, así como
la elaboración de una lista de compras
detallada. También se les instruyó sobre la
identificación de los lugares de compra más
adecuados y la planificación de las técnicas
culinarias necesarias y el tiempo de
preparación de los alimentos.
Todas las participantes utilizaron el formato de planeación durante
las sesiones para modificar su respuesta de consumo de todos los
grupos de alimentos.
Nota. Tabla de creación propia
Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Marín-Marín et al.
Tabla 7
Evaluación de Aprendizajes sobre Nutrición
Puntaje en prueba de
macronutrientes
Puntaje en prueba de
grupo de alimentos
Puntaje en prueba de
tamaño de una porción
Pre
Post
Dif
Pre
Post
Dif
Pre
Post
Dif
P1
5
10
5
8
15
7
1
4
3
P4
2
6
4
8
15
7
6
17
11
P6
8
20
12
9
20
11
7
17
10
P8
8
18
10
10
16
6
5
10
5
Grupal
V = 0, p = 0.10
V = 0, p=0.09
V = 0, p=0.10
Nota. P1-P8: participantes. Los números en las columnas de Pre y Post corresponden al número de aciertos. Los números
que aparecen en la columna Dif corresponden a la diferencia de aciertos entre la pre evaluación y la post evaluación. V =
estadístico de la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para muestras relacionadas.
Discusión
De manera general, los resultados del presente estudio exploratorio indican que, entre la Fase 1 y la
Fase 2, se observaron cambios en la respuesta de consumo alimentario de las participantes.
Específicamente, seis de nueve participantes (66.7%) incrementaron el consumo de frutas y verduras,
y siete de nueve (77.8%) aumentaron la ingesta de fibra. Asimismo, seis participantes redujeron el
consumo de azúcares y alimentos ultraprocesados. Estos ajustes ocurrieron principalmente en los
grupos en los cuales previamente se habían identificado déficits o excesos. En la evaluación inicial,
el consumo promedio de frutas (0.56 porciones/día) y verduras (1.33 porciones/día) se encontraba
por debajo de las recomendaciones internacionales (World Health Organization [WHO], 2021) y en
concordancia con los patrones reportados en población mexicana (ENSANUT, 2018). En este sentido,
los cambios observados representan ajustes en los déficits identificados previamente más que
transformaciones generalizadas del patrón dietético.
No obstante, la magnitud del cambio fue variable entre participantes. Esta variabilidad puede
analizarse considerando las barreras identificadas en la evaluación inicial (Tabla 2). La mayoría de
las participantes pertenecía a niveles socioeconómicos bajos, con un presupuesto semanal limitado
para la compra de alimentos, dependencia parcial para la compra y preparación de comida y consumo
frecuente fuera de casa. Estas condiciones podrían haber reducido la probabilidad de adquisición y
mantenimiento de las nuevas conductas alimentarias, al situar a las participantes bajo control de
contingencias alternativas o incrementar el costo de respuesta asociado a la implementación de
cambios (Baum, 2012). Sin embargo, el presente estudio no evalde manera formal la relación entre
estas variables y la magnitud del cambio observado, por lo que su papel debe interpretarse como
modulador potencial más que como determinante causal. La literatura ha documentado asociaciones
entre disponibilidad económica, entorno alimentario y calidad de la dieta (Mora Vergara et al., 2022;
Vaillancourt et al., 2024; Wolfson et al., 2019), lo cual resulta consistente con las condiciones
descritas en esta muestra.
En relación con el apoyo social, algunas participantes reportaron facilitación familiar para
modificar recetas y realizar compras específicas; otras describieron instigación hacia el consumo de
alimentos ultraprocesados y contingencias aversivas asociadas al consumo de frutas y verduras. Este
patrón coincide con la evidencia que señala que el apoyo social puede actuar tanto como facilitador
como barrera en procesos de modificación de conducta alimentaria (Alarcón-Mora et al., 2017;
Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Marín-Marín et al.
Monroy-Torres et al., 2019). Estas condiciones sociales podrían haber contribuido a la heterogeneidad
observada en la adherencia y en la magnitud de los cambios conductuales.
Además de las condiciones estructurales y sociales, se identificaron variables disposicionales
relevantes. La mayoría de las participantes expresó expectativas elevadas de pérdida de peso (57 kg
en seis semanas), superiores a las recomendaciones habituales de pérdida ponderal gradual (Pons Sala
et al., 2017). Este hallazgo coincide con estudios que han señalado que la influencia de creencias
socioculturales sobre el peso afecta la percepción de éxito de intervenciones nutricionales (Patel et
al., 2021; Harding et al., 2022). Asimismo, algunas participantes describieron su consumo alimentario
relacionado con estrés por carga académica o laboral, y con placer culinario o convivencia social, en
concordancia con la literatura sobre regulación emocional y alimentación (Macht, 2008; Evers et al.,
2010; Munguía et al., 2021). No obstante, la función emocional del consumo no fue evaluada de
manera experimental, por lo que cualquier interpretación funcional debe considerarse hipotética.
Respecto a la composición corporal, siete de nueve participantes mostraron reducción en el
porcentaje de grasa corporal. Sin embargo, los cambios en peso y masa muscular fueron heterogéneos
y de baja magnitud, sin una relación entre las variaciones en consumo alimentario y los indicadores
corporales. Estos resultados pueden interpretarse dentro del contexto de una intervención breve y sin
control estricto del balance energético, condiciones bajo las cuales la literatura ha reportado efectos
corporales limitados (Johnston et al., 2014). En consecuencia, los cambios corporales observados
deben interpretarse como resultados preliminares más que como evidencia de modificación robusta
del estado nutricional.
En cuanto a los componentes de cada intervención, se observó que el programa de educación
nutricional favoreció la adquisición de conductas alimentarias relacionadas con la identificación de
grupos de alimentos, el tamaño de porciones y la lectura de etiquetas, resultados similares a los
planteamientos de la educación nutricional basada en teoría del comportamiento (Contento, 2008).
Asimismo, se observaron modificaciones conductuales específicas, como la reducción del consumo
de bebidas azucaradas, cuyo consumo ha sido asociado con mayor riesgo de ganancia de peso corporal
(Parra-Soto et al., 2023) y cuya función reforzante, relacionada con características sensoriales y de
procesamiento, puede dificultar su eliminación (Avena et al., 2008; Schulte et al., 2015).
En relación con la actividad física, las participantes que realizaron entrenamiento de fuerza
supervisado mostraron buena adherencia, favorecida por el acceso gratuito al gimnasio, la supervisión
constante y la proximidad geográfica, en línea con lo señalado en la literatura sobre la importancia de
la accesibilidad y las condiciones contextuales en programas de ejercicio (Oppert et al., 2021). No
obstante, la adherencia disminuyó en la fase de mantenimiento, particularmente ante demandas
académicas y laborales, lo que pone de manifiesto la influencia de variables contextuales sobre la
sostenibilidad del cambio conductual.
Respecto al componente de modificación conductual, su implementación fue limitada, dado
que solo una participante avanzó más allá de la fase de evaluación inicial. Por ello, no es posible
establecer conclusiones sobre su eficacia. Sin embargo, el análisis funcional realizado permitió
identificar patrones de privación, consumo de ultraprocesados y consecuencias emocionales
asociadas a distintos episodios de alimentación. A partir de ello se aplicaron estrategias como ajuste
de horarios, control de estímulos y uso del principio de Premack (Premack, 1958) para aumentar el
consumo de frutas y verduras. Estos resultados deben interpretarse como evidencia exploratoria de
aplicabilidad clínica más que como demostración de efectividad del componente conductual.
Psicología y Sociedad ISSN-e 3028-743X Marín-Marín et al.
En conjunto, los hallazgos del estudio sugieren que la intervención se asoció con
modificaciones de hábitos alimentarios en la mayoría de las participantes, particularmente en el
aumento del consumo de frutas, verduras y fibra y en la reducción de alimentos ultraprocesados.
Asimismo, el hecho de que dos participantes pasaran de un patrón sedentario a completar el plan de
entrenamiento indica adquisición de repertorios conductuales no presentes en la evaluación inicial.
No obstante, aunque siete participantes mostraron reducción en el porcentaje de grasa corporal, los
cambios en peso y masa muscular fueron heterogéneos y de magnitud limitada, lo que sugiere que las
modificaciones conductuales no pueden traducirse en cambios corporales a corto plazo. La
disminución de la adherencia en la fase de mantenimiento evidencia la necesidad de estrategias
orientadas a la sostenibilidad del cambio. En este sentido, los resultados aportan evidencia preliminar
de sensibilidad conductual y factibilidad de intervención en un contexto estructuralmente restrictivo,
más que demostración de eficacia clínica robusta. Futuros estudios deberán incorporar mayor control
experimental y evaluación funcional directa para establecer con mayor precisión las relaciones entre
intervención, contexto y modificación conductual.
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