
ISSN: 2954-5331 / Revista investigación & praxis en CS Sociales
Volumen 5 - Número 2 - 2026
23
Contreras-Colmenares, A. F., Díaz-Quero, V. R., & Ramírez-Sánchez, R. H. (2026). Lectio brevis
epistemological: exegesis. Revista Investigación & Praxis en Ciencias Sociales, 5(2). 12-30
orientarse a comprender el fenómeno en su complejidad, de manera que le permita
proporcionar las explicaciones sobre los hechos observables de modo amplio. Visto así, el
investigador -científico- se erige en el experto que establece ese vínculo relacional entre lo que
puede ver y lo que es inteligible para los legos en la materia. Así pues, su acción intelectiva
hurga, interroga, examina lo que no es fácil de descubrir a primera vista y, una vez realizado ese
descubrimiento, entonces, podrá comprender, transformar y humanizar el conocimiento, sobre
el fenómeno que está indagando.
La segunda concepción está referida a las teorías como instrumentos. Y si se habla del
segundo mundo se corresponde con las experiencias subjetivas o experiencias personales. Se
incluye también el sentipensar humano; esto está referido a las sensaciones, los pensamientos
y, lógicamente, abarca también lo psicológico que forma parte de la esencia del ser humano. De
manera singular, respecto de la segunda concepción: teorías como instrumentos, Popper (1983)
indica: “Según el esencialismo, debemos distinguir entre I) el universo de la realidad esencial, II)
el universo de los fenómenos observables y III) el universo del lenguaje descriptivo o de la
representación simbólica” (p. 142).
Al socaire de lo planteado, puede referirse que el conocimiento no se construye esencial
y únicamente a partir de lo observado a través de los sentidos del ser humano, los cuales
forman parte de la primera concepción o primer mundo. Muy, por el contrario, la construcción
del conocimiento exige que se propicie una distinción ontológica y epistemológica entre esos
tres niveles de realidad, de los cuales se capta, ergo, se aprehende el fenómeno.
Con respecto, a la tercera concepción, a la cual Popper (1983) denominó: conjeturas,
verdad y realidad, que se corresponde con el tercer mundo, concretado en los productos
objetivos de la mente humana, como el conocimiento e incluso las teorías que han resistido la
refutabilidad o falsación, el mismo Popper (1983) expresa:
…“tendré que examinar y criticar [las] dos [primeras] concepciones del conocimiento
humano: el esencialisrno y el instrumentalismo. A ellas opondré lo que llamaré la tercera
concepción, esta ‘tercera concepción’” (p. 137). Por consiguiente, en función de esta crítica a
las dos concepciones precedentes, Popper (1983) va a profundizar en su planteamiento
respecto de la construcción del conocimiento e indicará: …formular brevemente esta "tercera
concepción" de las teorías científicas diciendo que éstas son genuinas conjeturas, suposiciones
acerca del mundo, de alto contenido informativo y que, si bien no son verificables (es decir, si
bien no es posible demostrar que son verdaderas), pueden ser sometidas a severos tests críticos.
Son intentos serios por descubrir la verdad. (p. 150).
Al considerar el planteamiento, hay que indicar que cuando se afirma: “las teorías
científicas son genuinas conjeturas”, puede y debe interpretarse que hay un distanciamiento de
los dos criterios epistémicos preponderantes: (a) el empirismo y (b) el racionalismo, matizado
por cierto dogmatismo. Así las cosas, las teorías que se elaboran no pueden entenderse como