
ISSN: 2954-5331 / Revista investigación & praxis en CS Sociales
Volumen 4 - Número 1 - 2025
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La investigación se fundamentó en una teoría compleja de la información que desafió tanto la
"idea ingenua" como la "crítica populista" previamente expuestas. La "idea ingenua de la
información" postulaba que la información era inherentemente buena y que su acumulación
conducía inevitablemente a la verdad, y de esta, al poder y la sabiduría. En este marco, se
consideraba que las redes ilusorias o engañosas, aunque pudieran surgir en contextos de
crisis, estaban "destinadas a fracasar" frente a rivales más "perspicaces y honestos". Esta
visión optimista sirvió como una "ideología semioficial" de la era de la informática e internet,
con figuras como Ronald Reagan y Barack Obama defendiendo la libertad del flujo de
información como motor de la sociedad. Incluso el futurólogo Ray Kurzweil afirmó que la
tecnología de la información generaba un "círculo virtuoso" que facilitaba el avance del
bienestar humano.
Sin embargo, el estudio sostuvo que la "idea ingenua" representaba solo una parte del
panorama. Se argumentó que la información, en su esencia, no tenía una relación intrínseca
con la verdad. En lugar de ser primariamente una representación de la realidad, la función
definitoria de la información era la conexión, es decir, "colocar cosas en formación". Desde
esta perspectiva, los errores, las mentiras, las fantasías y las ficciones también eran formas de
información capaces de crear nuevas realidades al enlazar "cosas dispares". Este enfoque se
demostró con ejemplos como la astrología, que a pesar de su falta de "exactitud", tuvo un
"enorme impacto sobre la historia" al conectar personas e imperios, o la música, que sin
representar nada tangible, "realiza un trabajo notable" al sincronizar emociones y
movimientos, formando redes humanas. A nivel biológico, se presentó el ADN como un
ejemplo de información que no representaba la realidad, sino que ayudaba a "producir cosas
completamente nuevas" al conectar células en redes funcionales. Esta comprensión de la
información resuena con una ecología de medios que ve los entornos informativos como
complejos y no lineales, y desafía un determinismo tecnológico simplista que asume
resultados unívocamente positivos de la tecnología.
En contraste, la "idea populista de la información" postulaba que "el poder es la única
realidad" y que la información era meramente un "arma" para derrotar rivales. Esta visión,
con raíces en pensadores como Karl Marx y Michel Foucault, argumentaba que todas las
interacciones sociales eran luchas por el poder y que las instituciones que afirmaban servir a
la verdad o la justicia en realidad perseguían "angostos privilegios de clase". Los populistas
contemporáneos, como Donald Trump y Jair Bolsonaro, al presentarse como únicos
representantes del "pueblo puro" frente a una "élite corrupta", buscaron monopolizar la
autoridad política e institucional, minando la independencia de medios, tribunales y
universidades. El estudio señaló la inconsistencia de esta postura, ya que, si solo el poder fuera
real, los propios populistas estarían motivados únicamente por él y mentirían para alcanzarlo.
Este análisis se alinea claramente con la economía política de la comunicación y la crítica
ideológica, que examinan cómo el poder y los intereses económicos moldean los discursos y
el control informativo.