
ISSN: 2954-5331 / Revista investigación & praxis en CS Sociales
Volumen 3 - Número 1 - 2024
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• Estrategias de integración: Combinan diferentes estrategias para evaluar de manera
integral las competencias de los estudiantes.
IMPORTANCIA DE LAS ESTRATEGIAS INTEGRACIONISTAS
Martínez y Zea (2004) y Montenegro (2013) destacan la importancia de las estrategias
integracionistas para evaluar el desarrollo de competencias complejas, como las cognitivas,
comunicativas y socioemocionales. Estas estrategias permiten una evaluación más holística y
significativa del aprendizaje; las estrategias evaluativas de los aprendizajes por competencias
son fundamentales para garantizar que los estudiantes desarrollen las habilidades necesarias
para enfrentar los desafíos del mundo actual. La elección de las estrategias adecuadas
dependerá del contexto educativo, de los objetivos de aprendizaje y de las características de
los estudiantes.
EVALUACIÓN FORMATIVA DE LOS APRENDIZAJES POR COMPETENCIA
En el contexto de la educación, la UNESCO (2021) describe la evaluación formativa como una
serie de actividades formales e informales realizadas por los docentes durante el proceso de
enseñanza-aprendizaje, con el objetivo de ajustar las estrategias pedagógicas para mejorar el
rendimiento de los estudiantes. Esta evaluación se lleva a cabo en todas las etapas educativas
y se centra en el proceso y la interacción continua entre el estudiante y el profesor,
proporcionando información que facilita la retroalimentación y el ajuste de las estrategias de
enseñanza y aprendizaje (Hincapié Parejo & de Araujo, 2022).
El informe destaca que, durante la pandemia, la evaluación formativa ha sido crucial para
mantener la interacción entre docentes y estudiantes, permitiendo una retroalimentación
constante en el proceso educativo; según Santos (2007), la evaluación formativa implica la
obtención, síntesis e interpretación de información para proporcionar retroalimentación al
estudiante, con el fin de mejorar el aprendizaje durante el período de enseñanza. Esta forma
de evaluación no se enfoca en calificaciones cuantitativas, sino en una apreciación cualitativa
del trabajo académico, permitiendo ajustes y adecuaciones en el proceso educativo.
En el informe de la UNESCO (2021), se señala que la pandemia de COVID-19 ha cambiado la
dinámica entre docentes y estudiantes, promoviendo una mayor responsabilidad de los
estudiantes sobre su propio aprendizaje. Se destaca que esta situación ha fomentado una
relación más horizontal y de confianza, donde los estudiantes se sienten más cómodos al pedir
ayuda y reconocer errores, entendiendo el aprendizaje como un fin en sí mismo más allá de
la obtención de calificaciones (Hincapié Parejo & de Araujo, 2022). La evaluación formativa,
por lo tanto, facilita una doble retroalimentación: guía a los estudiantes en su proceso
formativo y proporciona al docente información sobre el desarrollo del aprendizaje,
identificando logros y dificultades.
En cuanto a la evaluación sumativa, Santos (2007) explica que esta se lleva a cabo al final de
un proceso educativo para emitir juicios de valor sobre el conocimiento adquirido. Esta
evaluación se utiliza para promover a los estudiantes de un nivel a otro, certificar estudios y