ISSN: 2954-5331 / Revista investigación & praxis en CS Sociales
Volumen 2 - Número 2 - 2023
[18]
La Religiosidad Como Pilar Fundamental En
La Salud Humana
Religiosity As A Fundamental Pillar In Human Health.
Mg. Lined Yaninit Torres V.
1
, Dr. Hugo Alexander Vega Riaño
2
1
Universidad de Pamplona, Facultad de Educación, Pamplona, Norte de Santander, Colombia.
2
Universidad de Pamplona, Facultad de Educación, Pamplona, Norte de Santander, Colombia.
Correspondencia: havega@unipamplona.edu.co,
Derechos de autor 2023 Revista investigación & praxis en CS Sociales.
Esta obra está bajo una licencia internacional https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/
Recibido: 01-06-2023
Aceptado: 05-11-2023
Publicado: 28-12-2023
Como Citar: Vega Riaño, H. A., & Torres V., L. Y. (2023). La religiosidad como pilar fundamental
en la salud humana.Revista Investigación & Praxis En CS Sociales, 2(2), 18-37.
Resumen: Este artículo es el resultado de una investigación cualitativa, se
centró en explorar la relación entre la religiosidad y la salud humana,
analizando cómo las creencias religiosas actúan como un pilar
fundamental en el bienestar físico y mental, se emplearon entrevistas en
profundidad a siete sujetos. Los resultados destacaron una conexión
significativa entre la religiosidad y varios aspectos de la salud,
evidenciando que las personas con fuertes creencias religiosas exhiben
mayor resiliencia emocional y una mejor capacidad para afrontar el
estrés; se identificaron prácticas religiosas específicas, como la oración y
la meditación, asociadas con beneficios para la salud. Como conclusión,
este estudio resalta la importancia de considerar la dimensión religiosa
en la promoción de la salud, sugiriendo la necesidad de futuras
investigaciones para explorar a fondo los mecanismos subyacentes de
esta conexión y su aplicación en el ámbito de la atención médica y la
salud pública.
Palabras clave: Religiosidad, Salud física y psicológica, Fortalezas
psicológicas, Resiliencia emocional, Bienestar general, Influencia cultural
Abstract: This qualitative research focused on exploring the relationship
between religiosity and human health, analyzing how religious beliefs act
as a fundamental pillar in physical and mental well-being. In-depth
interviews were used with seven subjects. The results highlighted a
significant connection between religiosity and various aspects of health,
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showing that people with strong religious beliefs exhibit greater
emotional resilience and a better ability to cope with stress; Specific
religious practices, such as prayer and meditation, were identified as
associated with health benefits. In conclusion, this study highlights the
importance of considering the religious dimension in health promotion,
suggesting the need for future research to fully explore the
underlyingmechanisms of this connection and its application in the field
of medical care and public health.
Keywords: Religiosity, Physical and psychological health, psychological
strengths, Emotional resilience, General well-being, Cultural influence
1. INTRODUCCIÓN
En el estudio de casos realizado en siete individuos del municipio de Pamplona, se explora la
conexión entre la religiosidad y la salud física y psicológica, la investigación respalda la
hipótesis de que la religiosidad desempeña un papel significativo en el bienestar, y esta
conclusión se fundamenta en la revisión de estudios previos, los participantes, caracterizados
por su fuerte religiosidad, exhiben niveles reducidos de depresión, ansiedad, estrés y prácticas
no saludables como el consumo de alcohol.
Estos individuos religiosos muestran tasas inferiores de morbilidad y mortalidad, evidenciando
una recuperación más eficaz y rápida frente a enfermedades físicas, adicciones y trastornos
de estrés postraumático. Estas observaciones se vinculan con fortalezas psicológicas
fomentadas por la religiosidad, como el perdón, la gratitud, la espiritualidad, la justicia, la
esperanza, la humanidad y el fortalecimiento de relaciones interpersonales.
El estudio sugiere que la influencia positiva de la religiosidad en la salud trasciende lo físico y
se extiende al ámbito psicológico, contribuyendo a la resiliencia emocional y al bienestar
general. Esto respalda la noción de que la religiosidad no solo constituye un aspecto espiritual,
sino que también puede desempeñar un papel protector en la salud mental y física.
En paralelo, en el municipio de Pamplona, la transmisión y adquisición de la cultura se realiza
de manera consciente e inconsciente, a través de la interacción social y el proceso de
enculturación. Los pamploneses internalizan las tradiciones culturales y la religiosidad
mediante la observación, la enseñanza directa y la absorción inconsciente.
La enseñanza directa se evidencia cuando los padres instruyen a sus hijos sobre
comportamientos socialmente aceptados, contribuyendo así a la formación de normas
culturales desde temprana edad. Sin embargo, la cultura también se transmite a través de la
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observación, donde los niños ajustan su comportamiento mediante la observación de su
entorno y el desarrollo de una creciente conciencia de las normas culturales.
Es significativo señalar que la cultura se absorbe de manera inconsciente, con los pamploneses
internalizando nociones culturales a lo largo de un proceso gradual de observación,
experiencia y ajuste consciente e inconsciente del comportamiento. Este método de
aprendizaje subraya la complejidad y profundidad de la influencia cultural en la vida diaria.
Este estudio ofrece una exhaustiva exploración de la conceptualización de religiosidad y
espiritualidad, resaltando la evolución de las perspectivas psicológicas, la distinción propuesta
entre ambos términos, donde la religiosidad se vincula a contextos institucionalizados y la
espiritualidad a contextos no tradicionales, es un punto clave; por ende, se destaca la amplitud
de la espiritualidad, que abarca la búsqueda de autotrascendencia y la fusión con lo religioso.
La relación entre religiosidad y madurez psicológica se aborda considerando las perspectivas
diversas de Freud, Jung y Allport, este último proponiendo la diferenciación entre religiosidad
intrínseca y extrínseca, es así que la religiosidad se presenta como una actitud personal con
diversas dimensiones, incluyendo aspectos cognitivos, afectivos, conductuales y fisiológicos.
Se enfatiza la dimensión relacional/social de la religiosidad en conexión con lo sagrado, lo
transcendente, las relaciones interpersonales y las instituciones religiosas. La variabilidad
cuantitativa y cualitativa de la religiosidad se ilustra con ejemplos que abarcan desde la
madurez hasta la psicopatología e infantilismos, ofreciendo una visión integral y detallada del
tema.
El propósito de este estudio fue examinar el impacto central de la religiosidad en la salud
humana, centrándose en un análisis cualitativo de casos específicos en el municipio de
Pamplona, conocido por su arraigada religiosidad. Se aplicó el método de estudio de casos,
utilizando un enfoque cualitativo para capturar la complejidad de la relación entre religiosidad
y salud, en este caso las fases de estudio fueron:
Primero: selección de participantes: Se identificaron siete individuos representativos del
municipio, considerando diversidad en edad, género y niveles de participación religiosa.
Segundo: entrevistas en profundidad: Se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas para
explorar experiencias personales, prácticas religiosas y percepciones sobre la conexión entre
religiosidad y salud.
Tercero: análisis de contenido: Los datos cualitativos fueron codificados para identificar
patrones y temas emergentes. Se realizó una categorización basada en dimensiones como
creencias religiosas, rituales, eventos de salud y cambios percibidos.
Cuarto: realización del estudio de casos: Se inició con la obtención de consentimiento
informado, asegurando la confidencialidad. Las entrevistas se llevaron a cabo en entornos
cómodos para fomentar respuestas auténticas, registrando detalladamente respuestas y
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expresiones. Se iteró en el análisis de contenido para garantizar exhaustividad y precisión, este
enfoque cualitativo buscó proporcionar una comprensión profunda y contextualizada de
cómo la religiosidad se entrelaza con la salud en el municipio de Pamplona.
2. ANTECEDENTES
Los antropólogos afirman que la capacidad de aprendizaje cultural está altamente
desarrollada en los seres humanos, siendo una característica compartida
independientemente de las diferencias genéticas o apariencia física, la doctrina de la "unidad
psíquica del hombre" destaca que, a pesar de las variaciones individuales en emociones e
intelecto, todas las poblaciones humanas poseen capacidades equivalentes para la cultura; en
el caso específico de Pamplona, la diversidad genética se refleja en la mezcla de ancestros de
toda Colombia, contribuyendo a la riqueza y diversidad de tradiciones culturales actuales, a
pesar de las diferencias históricas, los habitantes de Pamplona comparten ahora una cultura
nacional que ha evolucionado a través de la convergencia de diversas influencias culturales a
lo largo del tiempo.
El pensamiento simbólico desempeña un papel esencial en la experiencia humana y en el
proceso de aprendizaje cultural, según la antropóloga Leslie White, la cultura depende
crucialmente de la simbolización, que abarca elementos que van desde herramientas y
vestimenta hasta creencias y rituales, todos intrínsecamente vinculados al uso de símbolos,
White sostiene que la cultura tuvo su origen cuando nuestros ancestros desarrollaron la
capacidad de utilizar símbolos, atribuyendo significado a objetos o eventos y, por ende,
comprendiendo y apreciando esos significados. En este contexto, un símbolo puede ser verbal
o no verbal y representa algo más, sin una conexión obvia o necesaria entre el símbolo y lo
que representa.
Los símbolos no se limitan al ámbito verbal y pueden ser no verbales, como las banderas que
representan países o los objetos que son emblemas de cadenas de comida rápida, en el
municipio de Pamplona, un ejemplo destacado de simbolismo es el agua bendita, que
simboliza la santidad en el contexto del catolicismo romano, la asociación entre el símbolo
(agua) y su significado (santidad) es arbitraria y convencional, ya que el agua bendita no es
intrínsecamente más sagrada que otros líquidos naturales.
A lo largo de los años, los pamploneses han compartido habilidades fundamentales para la
cultura, como el pensamiento simbólico, la manipulación del lenguaje y el uso de
herramientas, su capacidad para aprender, comunicarse y organizar la vida cotidiana a través
de símbolos ha sido transmitida de generación en generación. Aunque primates cercanos
como chimpancés y gorilas demuestran habilidades culturales rudimentarias, ninguna otra
especie tiene habilidades culturales tan elaboradas como los seres humanos. En la actualidad,
los ciudadanos de Pamplona continúan utilizando y creando símbolos, contribuyendo así a la
riqueza y complejidad de su cultura única.
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Diversidad de concepciones
En el municipio de Pamplona, la amplia diversidad de concepciones, lenguajes, simbologías y,
sobre todo, formas de vivir la religión ha generado un estudio del fenómeno religioso que no
solo es complejo, sino también heterogéneo, esta diversidad ha dado lugar a una historia
relativamente corta pero rica y abierta a diversas perspectivas y posturas. Los estudios en el
ámbito de la antropología no son ajenos a esta complejidad de la disciplina. En este contexto,
todas las concepciones, desarrollos y definiciones de la antropología de la religión están
condicionadas tanto por los enfoques teóricos como por la época en que surgieron; en algunos
casos, se presentan como elementos ideológicos. La antropología, al igual que otros estudios
de la religión, emerge como un fenómeno moderno, siendo posible cuando se aborda el
fenómeno religioso desde una perspectiva científica, es decir, con un carácter más
epistemológico que religioso o teológico. Para que exista la antropología de la religión, es
necesario abordar la religión más allá de la teología. Esto es evidente si se considera que los
estudios sobre religión estaban limitados a lo teológico, realizándose exclusivamente dentro
de cada sistema religioso con la intención de sustentar y defender, argumentativa o
doctrinalmente, cada religión en su interior, en el siglo XIX, especialmente en la segunda
mitad, se inician publicaciones, eventos académicos y cátedras independientes dedicadas al
estudio de la religión, separadas de la teología.
En sus inicios, la antropología de la religión se centró en la squeda del origen de las prácticas
y creencias religiosas, explorando culturas originarias debido a su estado de conservación y
homogeneidad cultural. Sin embargo, este origen no fue la única preocupación de la disciplina.
Paralelamente, se examinó el mundo religioso de estas culturas, negándole toda posibilidad
de constituir un conocimiento válido sobre la realidad. Se cuestionó el significado de lo
religioso, y se empezó a estudiar la naturaleza y el sentido de los sistemas de creencias y
prácticas religiosas.
En el transcurso del siglo XX, surgieron nuevas perspectivas que buscan explicar, desde
enfoques científicos e interdisciplinarios, las prácticas y creencias religiosas, así como la
confrontación y negación de lo religioso. En resumen, la antropología de la religión se
configura como el estudio de los orígenes, la naturaleza, el sentido y la validez de las creencias
y prácticas religiosas, tanto a nivel individual como en grupos sociales. Este capítulo desarrolla
estos elementos en su evolución histórica y algunos aspectos estructurales y relacionales,
llegando finalmente al lugar que cada aspecto ocupa en la educación religiosa escolar.
La cultura/religiosidad
La cultura en Pamplona se concibe como un atributo colectivo arraigado en la pertenencia a
grupos sociales, más que directamente en los individuos, la transmisión cultural se realiza
mediante interacciones sociales, donde creencias, valores y expectativas compartidas
establecen vínculos entre aquellos que comparten la misma cultura; la enculturación
desempeña un papel unificador al proporcionar experiencias comunes, y los padres, como
agentes de este proceso, transmiten valores y creencias a sus hijos, asegurando la continuidad
cultural a lo largo de generaciones.
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A pesar de la constante evolución cultural, ciertas creencias, valores y prácticas arraigadas en
la crianza infantil perduran en el tiempo, evidenciando la estabilidad de aspectos culturales
fundamentales, la idea de que las personas deben decidir con criterios propios coexiste con el
reconocimiento de que el pensamiento no es completamente original; las opiniones y
creencias son compartidas, destacando la influencia de antecedentes culturales comunes. La
similitud cultural actúa como un imán social, donde los pamploneses tienden a socializar entre
sí, incluso en el extranjero, siguiendo una dinámica similar a la formación de comunidades
basadas en similitudes culturales por parte de los colonizadores.
En cuanto a la religiosidad, se presenta como un componente vital en la comunicación cultural
en Pamplona, influyendo en la formación de conexiones sociales y contribuyendo a la
cohesión comunitaria. Las prácticas religiosas, como eventos y ceremonias, sirven como
puntos de encuentro que refuerzan la identidad cultural y fortalecen los lazos entre los
residentes de Pamplona. Al igual que la cultura, la religiosidad proporciona un sentido de
significado y propósito en la vida, contribuyendo a la estabilidad emocional y mental de la
comunidad.
La comunicación cultural y la religiosidad, aunque distintas, están intrínsecamente conectadas
en Pamplona. Ambas desempeñan un papel crucial en la formación de la identidad colectiva,
ofrecen puntos de encuentro y establecen lazos sociales. La persistencia de antecedentes
culturales compartidos y la influencia de prácticas religiosas subrayan la complejidad y riqueza
de la interacción entre estos dos elementos en la comunidad de Pamplona.
Religiosidad y espiritualidad desde la psicología positiva
La psicología positiva, en su enfoque científico, se concentra en analizar experiencias positivas,
rasgos individuales y programas que promueven la calidad de vida y previenen la
psicopatología. Al centrarse en las fortalezas y virtudes humanas, así como en virtudes cívicas
e institucionales, su objetivo es comprender el potencial humano, motivaciones y capacidades
(Seligman, 2005; Sheldon & King, 2001; Seligman & Csikszentmihalyi, 2000).
Las emociones positivas son cruciales en este contexto. La psicología positiva resalta la
estabilidad del bienestar a largo plazo, influenciado por el temperamento y las fortalezas de
carácter, que son rasgos psicológicos positivos con impacto en diversas situaciones y períodos.
Estas fortalezas, como el optimismo y la perseverancia, generan emociones positivas
auténticas y actúan como defensas contra la enfermedad (Seligman, 2005; Seligman &
Christopher, 2000).
Lykken (2000) plantea que la capacidad para maximizar emociones positivas mejora la salud
física, emocional y social. Variables como la percepción de un matrimonio exitoso y la
religiosidad se han vinculado de manera modesta con la experiencia positiva y la buena salud
(Argyle, 2001; Seligman, 1998; Vaillant, 2002).
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Las emociones positivas pueden enfocarse en el futuro, presente o pasado. En relación con el
futuro, el optimismo, la esperanza, la fe y la confianza desempeñan un papel fundamental.
Respecto al presente, se incluyen emociones como la alegría, la tranquilidad, el entusiasmo y
el flujo (flow), representando la experiencia óptima. En cuanto al pasado, las emociones
positivas abarcan la satisfacción, la complacencia, la realización personal, el orgullo y la
serenidad. La interpretación subjetiva de factores objetivos resulta esencial para mantener y
crear la felicidad, enfatizando la influencia de la perspectiva positiva en la interpretación de
eventos y circunstancias (Lyubomirshy, 2001).
Las emociones positivas, como la felicidad y otros sentimientos de bienestar, se describen
como reacciones breves que suelen experimentarse cuando algo significativo ocurre en la vida
de una persona; actualmente, existen datos suficientes que respaldan la idea de que estas
emociones positivas potencian la salud y el bienestar, fomentan el crecimiento personal y
permiten experimentar satisfacción con la vida, esperanza, optimismo y una sensación general
de felicidad (Fredrickson, 2000, 2001; Fernandez-Abascal y Palmero, 1999). Incluso hay
estudios que indican que la risa, la felicidad y el buen humor no solo contribuyen a mantener,
sino también a recuperar la salud (Nezu, Nezu & Blissett, 1988). La evidencia disponible
sugiere que las emociones positivas están vinculadas con la longevidad (Danner, Snowden &
Friesen, 2001), la percepción de buena salud en adultos mayores (Valliant, 2002), el desarrollo
de la felicidad (Lyubomirsky, 2001), la competencia inmune (Charnetski & Brennan, 2001;
Ornish, 1998), la recuperación cardiovascular y la capacidad para enfrentar el estrés y la
adversidad (Strumpfer, 2004).
Desde una perspectiva evolutiva, las emociones positivas cumplen un papel fundamental al
ampliar los recursos intelectuales, físicos y sociales de los individuos, haciéndolos más
resilientes y aumentando las reservas a las que pueden recurrir frente a amenazas u
oportunidades (Fredickson, 2001). Cuando las personas experimentan emociones positivas,
sus patrones de pensamiento y comportamiento se ven modificados (Seligman, 2005), y
optimizan sus recursos personales en los niveles físico, psicológico y social (Fredrickson, 2001).
El optimismo, considerado una fortaleza crucial, contribuye significativamente al bienestar
(Peterson, 2000; Schneider, 2001; Lyubomirshy, 2001). Se relaciona con las expectativas que
las personas tienen sobre el futuro (Carver y Scheier, 2001) y se define como una disposición
o creencia estable y generalizada de que ocurrirán eventos positivos (Scheier y Carver, 1987).
El optimismo implica un sentido de control personal y la habilidad para encontrar significado
en las experiencias de la vida, asociándose con una mejor salud mental (Seligman, 1998). Se
ha demostrado que el optimismo tiene efectos beneficiosos en el curso de la enfermedad,
aumenta la supervivencia en pacientes terminales e impacta positivamente en la percepción
del bienestar y la salud en general (Seligman y Vailant, 1998; Scheier y Carver, 2001).
Investigaciones indican que el optimismo disposicional se relaciona positivamente con
estrategias de afrontamiento favorables, como la planificación, la reinterpretación positiva, el
crecimiento personal, el afrontamiento focalizado en el problema y el afrontamiento
adaptativo. De manera negativa, se asocia con estilos de afrontamiento considerados
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desadaptativos, como el centrado en las emociones, la negación, el distanciamiento
conductual, el consumo de sustancias y el afrontamiento evitativo (Chico, 2002). Asimismo,
los individuos optimistas suelen exhibir mejores habilidades de resolución racional de
problemas (Diener yLucas, 1999).
Se ha observado que las personas con problemas de salud graves que mantienen una
percepción optimista de su enfermedad experimentan una vida más prolongada y reportan
una mejor calidad de vida en comparación con aquellos que adoptan una actitud pesimista
(Taylor, Kennedy, Reed, Bower y Gruenewald, 2000). Los individuos pesimistas, por otro lado,
tienden a experimentar un mayor deterioro en su estado de salud y bienestar, mientras que
la orientación optimista se asocia con una mayor resistencia a la enfermedad y resultados más
favorables en la evaluación de la salud (Peterson, Maier & Seligman, 1993).
Las personas felices suelen ser más sociables, y la evidencia sugiere que su felicidad está
relacionada con niveles elevados de satisfacción en las interacciones sociales (Seligman,
2005). Estudios han demostrado que enseñar optimismo a los niños puede ser eficaz para
prevenir síntomas depresivos mediante el entrenamiento cognitivo y la terapia de resolución
de problemas sociales (Jaycox, Reivich, Guillham & Seligman 1994; Seligman, Reivich, Jaycox,
& Guillham, 1995). En contraste, las personas pesimistas tienen mayores probabilidades de
experimentar depresión frente a contratiempos, presentan un rendimiento inferior en
estudios, deportes y la mayoría de los trabajos, tienen un estado de salud más deficiente y
una vida más corta, además de mantener relaciones interpersonales más inestables
(Seligman, 2005).
Según un estudio llevado a cabo por Diener y Seligman (2002), aquellas personas que
obtuvieron altas puntuaciones en una escala de felicidad mostraron una mayor sociabilidad y
relaciones afectivas y sociales más estables en comparación con aquellas que obtuvieron bajas
puntuaciones en la misma escala. Además, aquellos con altas puntuaciones demostraron una
mayor extraversión y menores niveles de neuroticismo, así como puntuaciones más bajas en
ciertas escalas de psicopatología según el MMPI. Estos resultados sugieren que las personas
más felices cuentan con un sistema emocional funcional que les permite reaccionar
adecuadamente a los eventos de la vida.
Emociones positivas y la religiosidad
Aunque las emociones positivas, como la felicidad y el bienestar, y la religiosidad abordan
aspectos diferentes de la experiencia humana, existen algunas conexiones y paralelos
notables entre ambas. En primer lugar, ambas perspectivas enfatizan la importancia de tener
un sentido de significado y propósito en la vida. Mientras que las emociones positivas, el
optimismo y la satisfacción con la vida están asociados con el bienestar psicológico, la
religiosidad a menudo proporciona un marco que brinda significado a la existencia y guía
moral (Meyers,J. & Nastasy, B.K. 1999).
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Desde una perspectiva evolutiva, tanto las emociones positivas como la religiosidad pueden
ser consideradas adaptaciones que han contribuido al éxito y la supervivencia de la especie
humana. Las emociones positivas, al ampliar los recursos individuales y mejorar la resiliencia,
podrían haber favorecido la cooperación social y la supervivencia en entornos comunitarios,
de manera similar, la religiosidad, al proporcionar un sistema de creencias compartido, ha
servido como un mecanismo para unir a las comunidades y proporcionar consuelo en
momentos de dificultad.
El optimismo, destacado en el texto, comparte similitudes con la fe religiosa al sugerir una
creencia en un futuro positivo. Ambas actitudes influyen en la percepción de la realidad y
pueden afectar la forma en que las personas afrontan los desafíos y encuentran significado en
sus experiencias, en cuanto a las estrategias de afrontamiento, el optimismo se relaciona con
enfoques adaptativos, como la planificación y la reinterpretación positiva, mientras que la
religiosidad a menudo incluye prácticas espirituales y rituales que pueden servir como formas
de enfrentar el estrés y encontrar consuelo; por último, la conexión entre la salud física y
mental, la longevidad y la calidad de vida se destaca tanto en el contexto de las emociones
positivas como en la religiosidad. Ambas dimensiones de la experiencia humana pueden
desempeñar un papel en la promoción de la salud y el bienestar integral (Jenson, W.R.,
Olympia, D., Farley, M. & Clark, E. 2004).
Mientras que las emociones positivas y la religiosidad abordan distintos aspectos de la vida
humana, su intersección y sus efectos en la percepción, el afrontamiento y la calidad de vida
resaltan la complejidad de la experiencia humana y la variedad de factores que contribuyen
al bienestar (Miguel-Tobal, J.J., Casado, M.I., Cano-Vindel, A. & Spielberger, C.D. 1997).
Campos de aplicación
Este artículo examina la comparación entre la psicología positiva y la religiosidad, explorando
sus campos de aplicación y su influencia en la salud física y psicológica, se destacan las
diferencias significativas y áreas de convergencia entre ambas perspectivas; la psicología
positiva y la religiosidad representan enfoques distintos, pero relevantes, para comprender y
mejorar el bienestar humano. Este análisis busca examinar sus aplicaciones y efectos en la
salud, identificando tanto sus discrepancias como sus puntos de encuentro.
Desde la psicología Positiva: enfoque clínico y de salud, la psicología positiva se caracteriza
por su enfoque terapéutico centrado en el fortalecimiento de experiencias emocionales
positivas, con el objetivo de prevenir y tratar problemas derivados de emociones negativas; el
énfasis en fortalezas y virtudes a diferencia de la psicología tradicional, la positiva se centra
en estudiar las fortalezas y virtudes humanas, considerándolas como elementos clave en la
prevención de trastornos psicológicos(Resnick, S., Warmoth, A. & Selin, I.A. 2001).
La perspectiva educativa en el ámbito educativo, la psicología positiva aboga por la generación
y optimización de fortalezas desde una perspectiva proactiva, priorizando las experiencias
positivas para fomentar el desarrollo psicológico positivo en niños.
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Marco moral y significado
La religiosidad proporciona un marco moral y un sentido de significado a la vida, ofreciendo
respuestas a preguntas fundamentales y consuelo en momentos difíciles, lo que puede tener
implicaciones positivas para la salud mental, el apego y motivación, la religiosidad influye en
la motivación intrínseca y el apego social al proporcionar un sistema de apoyo emocional a
través de comunidades religiosas, importante en este campo el enfoque holístico, el estudio
en su totalidad, acá algunas religiones abogan por un enfoque holístico que reconoce la
conexión entre el cuerpo y la mente, asociando prácticas religiosas como la oración y la
meditación con beneficios para la salud mental y física(Eccles, J.S. & Gootman, J.A. 2002).
Convergencias
Tanto la psicología positiva como la religiosidad coinciden en la importancia de tener un
sentido de significado y propósito en la vida como un factor clave para el bienestar,
“promoción de competencias” ambas perspectivas resaltan la relevancia de promover
competencias en individuos, ya sea mediante el enfoque en fortalezas y virtudes (psicología
positiva) o la identificación y fortalecimiento de cualidades predominantes (religiosidad).
Impacto en ambientes educativos, tanto la psicología positiva como la religiosidad reconocen
la influencia del entorno educativo en el desarrollo de habilidades y competencias, ya sea a
través de la promoción de experiencias positivas o la creación de ambientes educativos que
reduzcan el estrés.
Este análisis revela que, mientras la psicología positiva se centra en estrategias terapéuticas y
el estudio de fortalezas humanas, la religiosidad aporta un marco moral y un sentido de
significado. Sin embargo, ambas perspectivas convergen en la importancia de promover
competencias y proporcionar un entorno que favorezca el desarrollo integral de individuos y
comunidades, destacando la complementariedad de estos enfoques en la mejora del
bienestar humano.
En el estudio de casos realizado en siete individuos del municipio de Pamplona, se observa
una relación positiva entre religiosidad y salud física y psicológica. Los participantes con fuerte
religiosidad exhiben menores niveles de depresión, ansiedad, estrés y prácticas no saludables,
así como tasas inferiores de morbilidad y mortalidad. Además, destacan en la recuperación de
enfermedades, adicciones y estrés postraumático. El objetivo general del estudio es examinar
el impacto de la religiosidad como elemento central en la salud humana, centrándose en la
exploración cualitativa de casos específicos en el municipio de Pamplona, conocido por su
marcada religiosidad.
Distinción entre religiosidad y espiritualidad
Este artículo aborda la distinción entre religiosidad y espiritualidad, reconociendo la confusión
que existe debido a la tendencia a equiparar espiritualidad con la práctica de la religión, se
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señala que ambas no son conceptos excluyentes y pueden solaparse o existir separadamente,
requiriendo una categorización cuidadosa e interpretación.
Se establece inicialmente una equiparación de espiritualidad con la práctica de la religión,
definiendo esta última como el conjunto de instituciones que se relacionan con las creencias
trascendentales y expresan colectivamente las experiencias espirituales personales. Sin
embargo, se destaca la necesidad de una distinción más cuidadosa entre ambos conceptos.
El artículo ofrece un recorrido histórico, mencionando el surgimiento de la psicología de la
religión a principios del siglo XX, que otorga un carácter científico a los fenómenos del
comportamiento espiritual-religioso. Esta rama de la psicología aplicada y de la ciencia de la
religión se enfoca en las manifestaciones psicológicas vinculadas a la práctica religiosa,
abordando creencias, actividades y experiencias religiosas desde una perspectiva psicológica
(Akin-Little, K.A., Little, S.G. & Delligatti, N. 2004).
La visión multidimensional de la religiosidad se destaca, reconociendo la centralidad de las
creencias religiosas, pero también abarcando aspectos como la experiencia afectiva y la
participación en rituales, el artículo se propone presentar el estado del arte en las definiciones
de los términos espiritualidad y religiosidad en la psicología, indicando similitudes y
diferencias entre ambos conceptos.
El estudio de casos sugiere una relación positiva entre religiosidad y salud en individuos de
Pamplona, mientras que el texto aborda la necesidad de distinguir cuidadosamente entre
religiosidad y espiritualidad, ofreciendo un contexto histórico y una visión multidimensional
de la religiosidad en el campo de la psicología.
Religiosidad-psicología de la religión
La evaluación sistemática del fenómeno de la religiosidad comenzó a finales de la década de
1960 con los estudios realizados por Allport y Ross (1967), quienes identificaron dos tipos de
religiosidad. El primero, la religiosidad intrínseca (o personalizada), se caracteriza por la
interiorización de la creencia religiosa, mientras que el segundo, la religiosidad extrínseca (o
sociodependiente), está orientado al cumplimiento de normas.
Fehring, Miller y Shaw (citados en Martínez, Méndez y Ballesteros, 2004) sugieren que la
religiosidad intrínseca se relaciona directamente con la espiritualidad, lo que puede explicar
la superposición ocasional de ambos conceptos, ya que ambos giran en torno a la relación con
una divinidad.
Según Almanza Muñoz, Monroy Puente, Bimbela y Holland (1999), la religiosidad se define
como la experiencia espiritual que se manifiesta a través de creencias, prácticas y rituales
específicos de una religión formal. Por otro lado, Rivera-Ledesma y Montero-López Lena
(2007) contrastan los conceptos de religiosidad y espiritualidad, conceptualizando la
religiosidad como una dimensión social que se vive a través de ritos, normas,
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comportamientos, conocimientos y valores que guían la vida de los creyentes interesados en
la búsqueda de lo divino, aunque no necesariamente experimentando dicha divinidad
directamente. A través de ritos, normas y comportamientos, la religiosidad adoctrina y
congrega a las personas, proporcionando conocimientos que facilitan la búsqueda de lo
divino.
Shafranske y Sperry (2005) destacan que las definiciones de espiritualidad y religiosidad que
obtienen mayor consenso son aquellas que describen la espiritualidad como una realidad
"incorpórea" orientada a la trascendencia y relacionada con la experiencia religiosa personal.
En contraste, la religiosidad se entiende como una entidad social que posee una teología, un
conjunto de tradiciones, normas y rituales definibles. Nervi Vidal (2011) propone que la
religiosidad se relaciona con el conjunto de creencias consideradas como verdades absolutas,
las cuales permiten y delinean una forma específica de experimentar la espiritualidad. Este
enfoque representa una vía concreta de conexión con Dios y, por ende, debería implicar
inherentemente un carácter espiritual.
Piedmont & Friedman (2012) plantean que la religiosidad no se trata de un constructo
motivacional o un rasgo de la personalidad, sino más bien de un sentimiento. Esta concepción
se basa en autores clásicos de la psicología como Ruckmick (1920 en Piedmont & Friedman
2012) y Woodworth (1940 en Piedmont & Friedman 2012), quienes sugieren que estos
sentimientos reflejan tendencias emocionales que se desarrollan a partir de las tradiciones
sociales y experiencias educativas.
Según Wnuk & Marcinkowski (2014), tanto la religiosidad como la espiritualidad proporcionan
un sentido a la vida y ejercen una influencia positiva en el bienestar psicológico y la
satisfacción con la vida de una persona.
En la perspectiva de García Alandete (2002), la religiosidad también puede ser entendida
como la expresión en la conducta personal de la relación entre el ser humano y Dios,
conceptualizada en términos de experiencia religiosa y enmarcada en un contexto histórico,
social y cultural específico.
Espiritualidad
La raíz de la palabra espiritualidad se encuentra en el occidente cristiano, derivando de
"Spiritualis", una traducción de la palabra griega "pneumatikos" (según el espíritu o lleno de
espíritu). Por lo tanto, la espiritualidad implica vivir desde el espíritu, basándose en la fuente
del espíritu (Rodríguez et al., 2011).
A lo largo del tiempo, el concepto de espiritualidad ha ganado creciente relevancia,
trascendiendo los límites de la religióny la moral, especialmente en el mundo occidental o
judeocristiano, hasta convertirse en un constructo ampliamente estudiado en el ámbito de la
salud (Koenig, 2008).
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El Instituto Nacional de Investigaciones en el Cuidado de la Salud (NIHR National Institute for
Health Research, 1997, citado en Koenig, 2000) ha definido la espiritualidad como la búsqueda
de lo sagrado o divino a través de diversas experiencias de vida. En el mismo periodo, la
Asociación Americana de Consejeros (1995) destaca que, independientemente de la
religiosidad, la dimensión espiritual se posiciona como una más, entre otras, inherentes al
desarrollo humano desde el nacimiento hasta la muerte.
Chochinov & Cann (citados en Beca, 2008) han identificado más de 90 intentos de definir
espiritualidad, abarcando conceptos tan diversos como la relación con Dios o un ser espiritual,
algo superior a uno mismo, trascendencia, significados y fines de la vida, fuerza vital de la
persona, vida interior, paz interior, comunión con otros, contacto con la naturaleza, relaciones
con familiares y amigos, entre otras características.
Pinto (2007) conceptualiza la espiritualidad como un sistema interno de orientación
fundamental para el bienestar humano, ejerciendo influencia en la vida, la conducta y la
saludde las personas, independientemente de su filosofía, creencias o prácticas religiosas.
Cuando se aborda la definición de espiritualidad, los investigadores enfatizan su naturaleza
individual o personal, destacando la búsqueda de respuestas a interrogantes existenciales
sobre la vida y la muerte (Koenig, McCullough & Larson, 2001; Smith, 2007), así como la
búsqueda de una conexión con lo sagrado o trascendente (Pargament, 1999; Koenig, 2001;
Nelson, 2009).
El término "sagrado" no se limita únicamente a conceptos como Dios o un poder superior,
sino que también abarca otros aspectos de la vida percibidos como manifestaciones de la
divinidad o la trascendencia (Pargament & Mahoney, 2005).
3. METODOLOGIA
El análisis de la afirmación sobre la religiosidad como pilar fundamental en la salud humana
revela una perspectiva que destaca la conexión entre la dimensión religiosa y el bienestar
físico y psicológico. Aquí hay algunos puntos clave para considerar, la declaración resalta la
religiosidad como un elemento central en la salud humana, sugiriendo que la práctica de la
religión puede tener un impacto significativo en diversos aspectos del bienestar, este enfoque
subraya la importancia de la dimensión espiritual en la vida de las personas y su influencia en
la salud.
La investigación se realiza específicamente en el municipio de Pamplona, que se caracteriza
por su marcada religiosidad, este enfoque geográfico específico permite un análisis más
detallado y contextualizado, considerando la influencia cultural y social única de la religiosidad
en esta comunidad en particular, el estudio se centra en una exploración cualitativa de casos
específicos, este enfoque cualitativo implica una comprensión profunda y contextualizada de
las experiencias individuales, permitiendo capturar matices y complejidades que podrían
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perderse en un enfoque puramente etnográfico; se espera que esta metodología proporcione
una visión más rica de la relación entre religiosidad y salud.
El hecho de reconocer la marcada religiosidad de Pamplona sugiere que la comunidad tiene
una presencia religiosa significativa en su vida cotidiana, esto podría implicar que la religión
desempeña un papel importante en la identidad cultural y en las prácticas comunitarias en
esta región, la declaración sugiere que la religiosidad no solo es un aspecto cultural o
espiritual, sino que también tiene implicaciones para la salud física y psicológica; en este caso
se mencionan beneficios potenciales, como niveles reducidos de depresión, ansiedad y estrés,
así como tasas inferiores de morbilidad y mortalidad.
La afirmación destaca la religiosidad como un componente esencial en la salud humana,
especialmente dentro del contexto de Pamplona, la elección de un enfoque cualitativo y el
reconocimiento de la marcada religiosidad en esta comunidad sugieren una aproximación
profunda y contextualizada para comprender la complejidad de la relación entre la
religiosidad y el bienestar humano en este entorno específico.
Método de estudio de casos: El enfoque de estudio de casos cualitativo empleado se aplicó
para capturar la complejidad y riqueza de la relación entre religiosidad y salud, este todo
se divide en las siguientes fases:
Realización del estudio de casos:
Inicio con la obtención de consentimiento informado de los participantes.
Desarrollo de entrevistas en un entorno cómodo y familiar para facilitar respuestas
auténticas.
Anonimato y confidencialidad asegurados para promover la apertura.
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Registro exhaustivo de respuestas, gestos y expresiones durante las entrevistas.
Iteración en el análisis de contenido para garantizar la exhaustividad y la precisión Este
enfoque cualitativo buscó proporcionar una comprensión profunda y contextualizada de
cómo la religiosidad se entrelaza con la salud en el municipio de Pamplona, el objetivo general
del estudio, que consistió en examinar el impacto de la religiosidad en la salud humana, fue
abordado mediante un enfoque cualitativo centrado en la exploración de casos específicos en
el municipio de Pamplona, reconocido por su marcada religiosidad.
A continuación, se llevó a cabo un análisis de los elementos clave de la metodología utilizada
para llevar a cabo este estudio de casos:
Obtención de consentimiento informado: La ética y la integridad del estudio se
aseguraron desde el principio al obtener el consentimiento informado de los participantes.
Este paso fue fundamental para garantizar la participación voluntaria y el respeto por los
derechos de los individuos.
Desarrollo de entrevistas en un entorno cómodo y familiar: El diseño de las
entrevistas consideró cuidadosamente el entorno, eligiendo un lugar cómodo y familiar, esta
elección buscó fomentar respuestas auténticas al crear un ambiente propicio para la apertura
y la sinceridad por parte de los participantes.
Anonimato y confidencialidad asegurados: Se establecieron medidas para garantizar
el anonimato y la confidencialidad de los participantes. Esta precaución buscó promover la
honestidad al asegurar a los entrevistados que sus respuestas serían tratadas con discreción
y no se divulgarían sin su consentimiento.
Registro exhaustivo de respuestas, gestos y expresiones: Durante las entrevistas, se
llevó a cabo un registro minucioso no solo de las respuestas verbales, sino también de gestos
y expresiones. Esta metodología integral buscó capturar no solo el contenido explícito, sino
también los matices y las emociones asociadas con las experiencias religiosas y de salud.
Iteración en el análisis de contenido: El análisis de contenido se abordó con un
enfoque iterativo, lo que implicó revisar y ajustar continuamente el proceso. Esta práctica
buscó garantizar la exhaustividad y la precisión en la interpretación de los datos recopilados,
permitiendo una comprensión más completa de las relaciones entre la religiosidad y la salud.
Este enfoque cualitativo buscó ir más allá de la superficie, proporcionando una comprensión
profunda y contextualizada de cómo la religiosidad se relaciona con la salud en el municipio
de Pamplona. La metodología adoptada reflejó un compromiso con la integridad ética, la
autenticidad en las respuestas y la exploración comprehensiva de las experiencias de los
participantes.
4. RESULTADOS
El estudio llevado a cabo en siete individuos residentes del municipio de Pamplona revela una
conexión positiva entre la religiosidad y la salud física y psicológica, aquellos participantes con
fuerte religiosidad exhibieron niveles significativamente más bajos de depresión, ansiedad,
estrés y prácticas no saludables. Asimismo, presentaron tasas inferiores de morbilidad y
mortalidad, destacándose en la recuperación de enfermedades, adicciones y estrés
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postraumático; estos resultados sugieren una relación directa entre la religiosidad y fortalezas
psicológicas, como el perdón y la gratitud.
Los resultados obtenidos sugieren una conexión positiva entre la religiosidad y la salud física
y psicológica, se evidencia que aquellos con una fuerte religiosidad experimentan beneficios
en diversas áreas, abarcando tanto la salud mental como la prevención de prácticas no
saludables, así como la recuperación de enfermedades y traumas, la influencia positiva de la
religiosidad no se limita al ámbito físico, sino que se extiende al plano psicológico al promover
la resiliencia emocional y el bienestar general; estos hallazgos respaldan la idea de que la
religiosidad actúa como un sólido pilar protector en la salud mental y física.
En el contexto específico del municipio de Pamplona, se observa una manifestación
consciente e inconsciente de la transmisión cultural, subrayando la importancia de la religión
y la cultura en la configuración del bienestar comunitario, este enfoque destaca la complejidad
y profundidad de la influencia cultural en la vida cotidiana.
Los efectos positivos en la salud mental son evidentes, con niveles significativamente más
bajos de depresión, ansiedad y estrés en aquellos con fuerte religiosidad, la práctica de
rituales religiosos también muestra una clara asociación con una mayor estabilidad emocional
y bienestar psicológico; en cuanto a la adopción de estilos de vida saludables, se encontró una
relación directa entre la religiosidad y la elección de hábitos beneficiosos para la salud, como
una dieta equilibrada y la abstención de prácticas perjudiciales; además, la participación en
actividades religiosas emerge como un factor clave en la promoción de la cohesión social,
creando un entorno de apoyo propicio para hábitos saludables.
La fortaleza en la salud física se destaca como una categoría importante, donde las creencias
de los pamploneses y la participación activa en prácticas religiosas de los mismos se asocian
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con tasas más bajas de morbilidad y mortalidad; la religiosidad actúa como un elemento
protector, fortaleciendo la resistencia a enfermedades físicas, en términos de resiliencia ante
desafíos personales, cinco individuos manifiestan una fuerte orientación religiosa así han
demostrado una mayor capacidad para enfrentar y superar desafíos personales, destacándose
en la superación de enfermedades y adicciones; es importante resaltar que la fe religiosa
contribuye de manera significativa a la capacidad de afrontar y superar situaciones adversas.
5. CONCLUSIONES
Basándonos en los resultados obtenidos y en una revisión exhaustiva de la literatura sobre la
influencia de la religiosidad en la salud humana, se llega a la conclusión de que la religiosidad
se erige como un pilar fundamental en el bienestar integral de las personas, según la definición
propuesta por Almanza Muñoz, Monroy Puente, Bimbela y Holland (1999), la religiosidad se
conceptualiza como la experiencia espiritual manifestada a través de creencias, prácticas y
rituales específicos de una religión formal.
En cuanto al impacto en la salud física y psicológica, los resultados del estudio realizado en el
municipio de Pamplona respaldan la idea de una conexión positiva entre la religiosidad y
diversos aspectos del bienestar; aquellos con una fuerte religiosidad experimentaron
beneficios notables, incluyendo niveles más bajos de depresión, ansiedad y estrés, así como
una mayor resiliencia emocional y bienestar general.
La influencia de la religiosidad en la adopción de estilos de vida saludables también se
evidencia, la religiosidad se relacionó directamente con la elección de hábitos beneficiosos
para la salud, como una dieta equilibrada y la abstención de prácticas perjudiciales, la
participación en actividades religiosas emergió como un factor clave en la promoción de la
cohesión social, creando un entorno propicio para la adopción de hábitos saludables.
En el ámbito de las fortalezas en la salud física, las creencias y la participación activa en
prácticas religiosas se asociaron con tasas más bajas de morbilidad y mortalidad; la
religiosidad se erigió como un elemento protector, fortaleciendo la resistencia a
enfermedades físicas, en términos de resiliencia ante desafíos personales, los individuos con
fuerte orientación religiosa demostraron una mayor capacidad para superar adversidades,
destacándose en la superación de enfermedades y adicciones; la fe religiosa contribuyó
significativamente a la capacidad de afrontar y superar situaciones difíciles.
En el contexto cultural de Pamplona, se observa una influencia consciente e inconsciente de
la transmisión cultural, subrayando la importancia de la religión y la cultura en la configuración
del bienestar comunitario, estos hallazgos reafirman la idea de que la religiosidad no solo está
vinculada con la salud física, sino que también desempeña un papel crucial en la salud mental,
la adopción de estilos de vida saludables y la resiliencia ante desafíos, la diversidad de
concepciones religiosas y la transmisión cultural consolidan la religiosidad como un
componente integral del bienestar humano.
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El vínculo significativo entre la religiosidad y el bienestar revela una conexión integral entre
ambos aspectos, abarcando tanto la salud mental como la física, en este sentido, el papel
protector de la religiosidad se manifiesta como un sólido pilar, proporcionando fortaleza tanto
emocional como física a los individuos en la comunidad del municipio de Pamplona; se ha
constatado una contribución notable a la resiliencia individual, donde la participación activa
en prácticas religiosas se presenta como un elemento fundamental para afrontar desafíos
personales, facilitando respuestas efectivas ante adversidades, este fenómeno destaca la
relevancia de la comunidad religiosa, simbolizada por las siete iglesias católicas, la cual
desempeña un papel crucial en la promoción de la salud y el bienestar en Pamplona; en
términos de implicaciones para la Salud Pública, los resultados enfatizan la importancia de
considerar la religiosidad en los programas de salud pública, esta consideración podría resultar
beneficiosa para mejorar la calidad de vida de la población, subrayando así la relevancia de
abordar la religiosidad como un elemento integral en la promoción de la salud humana, la
investigación respalda la premisa de que la religiosidad es un componente fundamental para
fomentar la salud en Pamplona, con significativas implicaciones para la salud pública y el
bienestar comunitario.
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