
ISSN: 2954-5331 / Revista investigación & praxis en CS Sociales
Volumen 1 - Número 2 - 2022
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actividad cognitiva constructiva que supone el establecimiento del propósito de aprender y
una secuencia de acciones orientadas a satisfacer este propósito; por lo que comparte con
otras actividades cognitivas la característica de organizarse temporalmente en un antes, un
durante y un después de la actividad perse y: Pensar en esos tres momentos para Meza, A.
(2013) en la actividad del aprendizaje lleva a plantear que al “antes” le corresponden
condiciones para la ocurrencia de aquella, al “durante” le corresponden procesos (en la
realización de la misma) y al “después” le corresponden resultados. En relación con las
condiciones, un conjunto de autores habla de las condiciones externas y de las condiciones
internas. Las primeras son condiciones en el ambiente y, ya sea que se trate de ambientes
próximos o distantes, se les puede denominar condiciones proximales y distales. En segundo
lugar figuran las condiciones internas, de naturaleza biológica (integridad anatomo-funcional,
herencia, estado nutricional, estado de salud) o psicológica, que a su vez pueden ser afectivas
(motivación, actitudes, ansiedad, autoestima-autoconcepto) y cognitivas (estructura
cognitiva, estilos cognitivos, estilos de aprendizaje, nivel intelectual, inteligencias múltiples,
estilos de pensamiento, capacidades atencionales y mnémicas, etc.) (p.196).
En cuanto a las estrategias de aprendizaje, Meza, A. (2013) se acerca al concepto, explicando
que son las acciones que se realizan para obtener un objetivo de aprendizaje y se vinculan con
una serie de procesos cognitivos, técnicas y métodos para el estudio. Ante esta definición es
oportuno realizar algunas consideraciones: la primera es que, para los estudiantes de
cualquier edad, de cualquier nivel educativo y de cualquier modalidad educativa, su actividad
principal es aprender, pero surge la pregunta:” ¿Saben realizarla?, y los ¿Profesores tienen
conocimientos acerca de qué son las estrategias de aprendizaje y de cómo se podría hacer
para que los alumnos, hombres y mujeres, las adquieran y las usen beneficiosamente?”
(p.195); la segunda, ¿Se dedican considerables recursos financieros y de tiempo para
implementar metodologías de enseñanza dirigida a los profesores o para entrenarlos en el
uso de recursos tecnológicos que se denominan TIC?, las respuestas son que hay poca
preocupación por dotar a los estudiantes de los recursos para aprender, a veces se les ofrece
talleres para el desarrollo de algunos hábitos y técnicas para el estudio, pero es raro que se
organicen programas de evaluación y de entrenamiento en estrategias del aprendizaje y,
menos aún, de entrenamiento en lectura y escritura como recursos de aprendizaje y la tercera,
es que dada la virtual explosión de la información y su fácil y rápido acceso a ella, los
estudiantes se sienten abrumados (Meza,A. (2013).
Por su parte, Solé (2012) relaciona la competencia lectora con el aprendizaje al afirmar que la
gran mayoría de información que se estudia en la escuela se realiza en forma escrita por medio
de talleres, lectura de libros, desarrollo de guías, por lo que dominar la lectura es
imprescindible para que los contenidos resulten accesibles, lectura que implica un esfuerzo
intelectual que afecta los conocimientos. Su imbricación va mucho más allá (Meza, A. 2013).
Aprender es un proceso que requiere implicación personal, procesamiento profundo de la
información y capacidad de autorregulación. Cuando no es pura reproducción, el aprendizaje
exige en algún grado comprensión de lo que se trata de aprender, que con mucha frecuencia
se encuentra escrito en un texto. Meza, A. (2013) nos señala que para comprender (y para