Revista investigación & praxis en CS Sociales-ISSN: 2954-5331
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DIRECTOR
Dr. Hugo Alexander Vega Riaño
Doctor en Psicologia Social y Antropologia
por la Universidad de Salamanca(España).
Universidad de Pamplona
COMITÉ EDITORIAL
Dra. Carmen Patricia Cerón Rengifo
Doctora en antropología, por la Universidad
de Salamanca (España).
Universidad de Nariño.
Dr. Jemay Mosquera Téllez
Doctor en Arquitectura
Universidad Estatal Técnica de Construcción
y Arquitectura de Kiev
Universidad de Pamplona
Dr. Jorge Prieto Benitez
Docente Mediación de conflictos
Universidad de Paraguay
Dr. German Amaya Frankil
Doctor en Entornos virtuales en Aprendizaje
por la Universidad de Salamanca(España).
Universidad de Pamplona
Mg. Gelvi Jesús Maldonado
Magister en Paz, Desarrollo y Resolución de
Conflictos
Universidad de Pamplona
Mg. Eddgar Alfonso Vera Magister en
Educación
Universidad de Pamplona
Mg. Gerson Jaimes Gallardo
Magister en desarrollo sostenible y medio
ambiente
Universidad de Pamplona
COMITÉ CIENTIFICO
Mg. Blanca Mery Rolon Rodríguez
Maestría en Práctica Pedagógica
Convivencia y Paz- UFPS
Candidata a Doctora en Gerencia y Política
educativa Universidad Baja California
México
Dr. Elisain Maldonado Maldonado
Doctor en Educación
Universidad Pedagógica Experimental
Libertador.
Luis Roberto Rangel Alvarez
Maestrante en Economía y Desarrollo
(Universidad Industrial de Santander)
Universidad de Pamplona
Dra. Rosario Haydeé Ramírez Sánchez.
Universidad Pedagógica Experimental
Libertador
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LA RELIGIOSIDAD COMO PILAR FUNDAMENTAL EN
LA SALUD HUMANA.
RELIGIOSITY AS A FUNDAMENTAL PILLAR IN
HUMAN HEALTH.
Autores:
Mg. Lined Yaninit Torres V.
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8405-7917
Correo: linned.torres@unipamplona.edu.co
Dr. Hugo Alexander Vega Riaño
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9792-4685
Correo: havega@unipamplona.edu.co
Recepción: (Julio 2023)
Aprobación: (Diciembre 2023)
Citación: Vega Riaño, H. A., & Torres V., L. Y. (2023). La religiosidad como pilar
fundamental en la salud humana. Revista Investigación & Praxis en Ciencias Sociales,
2(4). URL: https://ojs.unipamplona.edu.co/ojsviceinves/index.php/ripcs
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Resumen
Este artículo es el resultado de una investigación cualitativa, se centró en explorar
la relación entre la religiosidad y la salud humana, analizando cómo las creencias
religiosas actúan como un pilar fundamental en el bienestar físico y mental, se emplearon
entrevistas en profundidad a siete sujetos. Los resultados destacaron una conexión
significativa entre la religiosidad y varios aspectos de la salud, evidenciando que las
personas con fuertes creencias religiosas exhiben mayor resiliencia emocional y una
mejor capacidad para afrontar el estrés; se identificaron prácticas religiosas específicas,
como la oración y la meditación, asociadas con beneficios para la salud.
Como conclusión, este estudio resalta la importancia de considerar la dimensión
religiosa en la promoción de la salud, sugiriendo la necesidad de futuras investigaciones
para explorar a fondo los mecanismos subyacentes de esta conexión y su aplicación en el
ámbito de la atención médica y la salud pública.
Palabras claves: Religiosidad, Salud física y psicológica, Fortalezas psicológicas,
Resiliencia emocional, Bienestar general, Influencia cultural
Abstract:
This qualitative research focused on exploring the relationship between religiosity
and human health, analyzing how religious beliefs act as a fundamental pillar in physical
and mental well-being. In-depth interviews were used with seven subjects. The results
highlighted a significant connection between religiosity and various aspects of health,
showing that people with strong religious beliefs exhibit greater emotional resilience and
a better ability to cope with stress; Specific religious practices, such as prayer and
meditation, were identified as associated with health benefits.
In conclusion, this study highlights the importance of considering the religious
dimension in health promotion, suggesting the need for future research to fully explore
the underlying mechanisms of this connection and its application in the field of medical
care and public health. .
Keywords: Religiosity, Physical and psychological health, psychological strengths,
Emotional resilience, General well-being, Cultural influence
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INTRODUCCIÓN
En el estudio de casos realizado en siete individuos del municipio de Pamplona,
se explora la conexión entre la religiosidad y la salud física y psicológica, la investigación
respalda la hipótesis de que la religiosidad desempeña un papel significativo en el
bienestar, y esta conclusión se fundamenta en la revisión de estudios previos, los
participantes, caracterizados por su fuerte religiosidad, exhiben niveles reducidos de
depresión, ansiedad, estrés y prácticas no saludables como el consumo de alcohol.
Estos individuos religiosos muestran tasas inferiores de morbilidad y mortalidad,
evidenciando una recuperación más eficaz y rápida frente a enfermedades físicas,
adicciones y trastornos de estrés postraumático. Estas observaciones se vinculan con
fortalezas psicológicas fomentadas por la religiosidad, como el perdón, la gratitud, la
espiritualidad, la justicia, la esperanza, la humanidad y el fortalecimiento de relaciones
interpersonales.
El estudio sugiere que la influencia positiva de la religiosidad en la salud
trasciende lo físico y se extiende al ámbito psicológico, contribuyendo a la resiliencia
emocional y al bienestar general. Esto respalda la noción de que la religiosidad no solo
constituye un aspecto espiritual, sino que también puede desempeñar un papel protector
en la salud mental y física.
En paralelo, en el municipio de Pamplona, la transmisión y adquisición de la
cultura se realiza de manera consciente e inconsciente, a través de la interacción social y
el proceso de enculturación. Los pamploneses internalizan las tradiciones culturales y la
religiosidad mediante la observación, la enseñanza directa y la absorción inconsciente.
La enseñanza directa se evidencia cuando los padres instruyen a sus hijos sobre
comportamientos socialmente aceptados, contribuyendo así a la formación de normas
culturales desde temprana edad. Sin embargo, la cultura también se transmite a través de
la observación, donde los niños ajustan su comportamiento mediante la observación de
su entorno y el desarrollo de una creciente conciencia de las normas culturales.
Es significativo señalar que la cultura se absorbe de manera inconsciente, con los
pamploneses internalizando nociones culturales a lo largo de un proceso gradual de
observación, experiencia y ajuste consciente e inconsciente del comportamiento. Este
método de aprendizaje subraya la complejidad y profundidad de la influencia cultural en
la vida diaria.
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Este estudio ofrece una exhaustiva exploración de la conceptualización de
religiosidad y espiritualidad, resaltando la evolución de las perspectivas psicológicas, la
distinción propuesta entre ambos términos, donde la religiosidad se vincula a contextos
institucionalizados y la espiritualidad a contextos no tradicionales, es un punto clave; por
ende, se destaca la amplitud de la espiritualidad, que abarca la búsqueda de
autotrascendencia y la fusión con lo religioso. La relación entre religiosidad y madurez
psicológica se aborda considerando las perspectivas diversas de Freud, Jung y Allport,
este último proponiendo la diferenciación entre religiosidad intrínseca y extrínseca, es así
que la religiosidad se presenta como una actitud personal con diversas dimensiones,
incluyendo aspectos cognitivos, afectivos, conductuales y fisiológicos.
Se enfatiza la dimensión relacional/social de la religiosidad en conexión con lo
sagrado, lo transcendente, las relaciones interpersonales y las instituciones religiosas. La
variabilidad cuantitativa y cualitativa de la religiosidad se ilustra con ejemplos que
abarcan desde la madurez hasta la psicopatología e infantilismos, ofreciendo una visión
integral y detallada del tema.
El propósito de este estudio fue examinar el impacto central de la religiosidad en
la salud humana, centrándose en un análisis cualitativo de casos específicos en el
municipio de Pamplona, conocido por su arraigada religiosidad. Se aplicó el método de
estudio de casos, utilizando un enfoque cualitativo para capturar la complejidad de la
relación entre religiosidad y salud, en este caso las fases de estudio fueron:
Primero: selección de participantes: Se identificaron siete individuos
representativos del municipio, considerando diversidad en edad, género y niveles de
participación religiosa. Segundo: entrevistas en profundidad: Se llevaron a cabo
entrevistas semiestructuradas para explorar experiencias personales, prácticas religiosas
y percepciones sobre la conexión entre religiosidad y salud. Tercero: análisis de
contenido: Los datos cualitativos fueron codificados para identificar patrones y temas
emergentes. Se realizó una categorización basada en dimensiones como creencias
religiosas, rituales, eventos de salud y cambios percibidos. Cuarto: realización del estudio
de casos: Se inició con la obtención de consentimiento informado, asegurando la
confidencialidad. Las entrevistas se llevaron a cabo en entornos cómodos para fomentar
respuestas auténticas, registrando detalladamente respuestas y expresiones. Se iteró en el
análisis de contenido para garantizar exhaustividad y precisión, este enfoque cualitativo
buscó proporcionar una comprensión profunda y contextualizada de cómo la religiosidad
se entrelaza con la salud en el municipio de Pamplona.
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ASPECTOS TEORICOS
El aprendizaje cultural
Los antropólogos afirman que la capacidad de aprendizaje cultural está altamente
desarrollada en los seres humanos, siendo una característica compartida
independientemente de las diferencias genéticas o apariencia física, la doctrina de la
"unidad psíquica del hombre" destaca que, a pesar de las variaciones individuales en
emociones e intelecto, todas las poblaciones humanas poseen capacidades equivalentes
para la cultura; en el caso específico de Pamplona, la diversidad genética se refleja en la
mezcla de ancestros de toda Colombia, contribuyendo a la riqueza y diversidad de
tradiciones culturales actuales, a pesar de las diferencias históricas, los habitantes de
Pamplona comparten ahora una cultura nacional que ha evolucionado a través de la
convergencia de diversas influencias culturales a lo largo del tiempo.
El pensamiento simbólico desempeña un papel esencial en la experiencia humana
y en el proceso de aprendizaje cultural, según la antropóloga Leslie White, la cultura
depende crucialmente de la simbolización, que abarca elementos que van desde
herramientas y vestimenta hasta creencias y rituales, todos intrínsecamente vinculados al
uso de símbolos, White sostiene que la cultura tuvo su origen cuando nuestros ancestros
desarrollaron la capacidad de utilizar símbolos, atribuyendo significado a objetos o
eventos y, por ende, comprendiendo y apreciando esos significados. En este contexto, un
símbolo puede ser verbal o no verbal y representa algo más, sin una conexión obvia o
necesaria entre el símbolo y lo que representa.
Los símbolos no se limitan al ámbito verbal y pueden ser no verbales, como las
banderas que representan países o los objetos que son emblemas de cadenas de comida
rápida, en el municipio de Pamplona, un ejemplo destacado de simbolismo es el agua
bendita, que simboliza la santidad en el contexto del catolicismo romano, la asociación
entre el símbolo (agua) y su significado (santidad) es arbitraria y convencional, ya que el
agua bendita no es intrínsecamente más sagrada que otros líquidos naturales.
A lo largo de los años, los pamploneses han compartido habilidades
fundamentales para la cultura, como el pensamiento simbólico, la manipulación del
lenguaje y el uso de herramientas, su capacidad para aprender, comunicarse y organizar
la vida cotidiana a través de símbolos ha sido transmitida de generación en generación.
Aunque primates cercanos como chimpancés y gorilas demuestran habilidades culturales
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rudimentarias, ninguna otra especie tiene habilidades culturales tan elaboradas como los
seres humanos. En la actualidad, los ciudadanos de Pamplona continúan utilizando y
creando símbolos, contribuyendo así a la riqueza y complejidad de su cultura única.
Diversidad de concepciones
En el municipio de Pamplona, la amplia diversidad de concepciones, lenguajes,
simbologías y, sobre todo, formas de vivir la religión ha generado un estudio del
fenómeno religioso que no solo es complejo, sino también heterogéneo, esta diversidad
ha dado lugar a una historia relativamente corta pero rica y abierta a diversas perspectivas
y posturas. Los estudios en el ámbito de la antropología no son ajenos a esta complejidad
de la disciplina. En este contexto, todas las concepciones, desarrollos y definiciones de la
antropología de la religión están condicionadas tanto por los enfoques teóricos como por
la época en que surgieron; en algunos casos, se presentan como elementos ideológicos.
La antropología, al igual que otros estudios de la religión, emerge como un fenómeno
moderno, siendo posible cuando se aborda el fenómeno religioso desde una perspectiva
científica, es decir, con un carácter más epistemológico que religioso o teológico. Para
que exista la antropología de la religión, es necesario abordar la religión más allá de la
teología. Esto es evidente si se considera que los estudios sobre religión estaban limitados
a lo teológico, realizándose exclusivamente dentro de cada sistema religioso con la
intención de sustentar y defender, argumentativa o doctrinalmente, cada religión en su
interior, en el siglo XIX, especialmente en la segunda mitad, se inician publicaciones,
eventos académicos y cátedras independientes dedicadas al estudio de la religión,
separadas de la teología.
En sus inicios, la antropología de la religión se centró en la búsqueda del origen
de las prácticas y creencias religiosas, explorando culturas originarias debido a su estado
de conservación y homogeneidad cultural. Sin embargo, este origen no fue la única
preocupación de la disciplina. Paralelamente, se examinó el mundo religioso de estas
culturas, negándole toda posibilidad de constituir un conocimiento válido sobre la
realidad. Se cuestionó el significado de lo religioso, y se empezó a estudiar la naturaleza
y el sentido de los sistemas de creencias y prácticas religiosas.
En el transcurso del siglo XX, surgieron nuevas perspectivas que buscan explicar,
desde enfoques científicos e interdisciplinarios, las prácticas y creencias religiosas, así
como la confrontación y negación de lo religioso. En resumen, la antropología de la
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religión se configura como el estudio de los orígenes, la naturaleza, el sentido y la validez
de las creencias y prácticas religiosas, tanto a nivel individual como en grupos sociales.
Este capítulo desarrolla estos elementos en su evolución histórica y algunos aspectos
estructurales y relacionales, llegando finalmente al lugar que cada aspecto ocupa en la
educación religiosa escolar.
La cultura/religiosidad
La cultura en Pamplona se concibe como un atributo colectivo arraigado en la
pertenencia a grupos sociales, más que directamente en los individuos, la transmisión
cultural se realiza mediante interacciones sociales, donde creencias, valores y
expectativas compartidas establecen vínculos entre aquellos que comparten la misma
cultura; la enculturación desempeña un papel unificador al proporcionar experiencias
comunes, y los padres, como agentes de este proceso, transmiten valores y creencias a sus
hijos, asegurando la continuidad cultural a lo largo de generaciones.
A pesar de la constante evolución cultural, ciertas creencias, valores y prácticas
arraigadas en la crianza infantil perduran en el tiempo, evidenciando la estabilidad de
aspectos culturales fundamentales, la idea de que las personas deben decidir con criterios
propios coexiste con el reconocimiento de que el pensamiento no es completamente
original; las opiniones y creencias son compartidas, destacando la influencia de
antecedentes culturales comunes. La similitud cultural actúa como un imán social, donde
los pamploneses tienden a socializar entre sí, incluso en el extranjero, siguiendo una
dinámica similar a la formación de comunidades basadas en similitudes culturales por
parte de los colonizadores.
En cuanto a la religiosidad, se presenta como un componente vital en la
comunicación cultural en Pamplona, influyendo en la formación de conexiones sociales
y contribuyendo a la cohesión comunitaria. Las prácticas religiosas, como eventos y
ceremonias, sirven como puntos de encuentro que refuerzan la identidad cultural y
fortalecen los lazos entre los residentes de Pamplona. Al igual que la cultura, la
religiosidad proporciona un sentido de significado y propósito en la vida, contribuyendo
a la estabilidad emocional y mental de la comunidad.
La comunicación cultural y la religiosidad, aunque distintas, están intrínsecamente
conectadas en Pamplona. Ambas desempeñan un papel crucial en la formación de la
identidad colectiva, ofrecen puntos de encuentro y establecen lazos sociales. La
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persistencia de antecedentes culturales compartidos y la influencia de prácticas religiosas
subrayan la complejidad y riqueza de la interacción entre estos dos elementos en la
comunidad de Pamplona.
Religiosidad y espiritualidad desde la psicología positiva
La psicología positiva, en su enfoque científico, se concentra en analizar
experiencias positivas, rasgos individuales y programas que promueven la calidad de vida
y previenen la psicopatología. Al centrarse en las fortalezas y virtudes humanas, así como
en virtudes cívicas e institucionales, su objetivo es comprender el potencial humano,
motivaciones y capacidades (Seligman, 2005; Sheldon & King, 2001; Seligman &
Csikszentmihalyi, 2000).
Las emociones positivas son cruciales en este contexto. La psicología positiva
resalta la estabilidad del bienestar a largo plazo, influenciado por el temperamento y las
fortalezas de carácter, que son rasgos psicológicos positivos con impacto en diversas
situaciones y períodos. Estas fortalezas, como el optimismo y la perseverancia, generan
emociones positivas auténticas y actúan como defensas contra la enfermedad (Seligman,
2005; Seligman & Christopher, 2000).
Lykken (2000) plantea que la capacidad para maximizar emociones positivas
mejora la salud física, emocional y social. Variables como la percepción de un
matrimonio exitoso y la religiosidad se han vinculado de manera modesta con la
experiencia positiva y la buena salud (Argyle, 2001; Seligman, 1998; Vaillant, 2002).
Las emociones positivas pueden enfocarse en el futuro, presente o pasado. En
relación con el futuro, el optimismo, la esperanza, la fe y la confianza desempeñan un
papel fundamental. Respecto al presente, se incluyen emociones como la alegría, la
tranquilidad, el entusiasmo y el flujo (flow), representando la experiencia óptima. En
cuanto al pasado, las emociones positivas abarcan la satisfacción, la complacencia, la
realización personal, el orgullo y la serenidad. La interpretación subjetiva de factores
objetivos resulta esencial para mantener y crear la felicidad, enfatizando la influencia de
la perspectiva positiva en la interpretación de eventos y circunstancias (Lyubomirshy,
2001).
Las emociones positivas, como la felicidad y otros sentimientos de bienestar, se
describen como reacciones breves que suelen experimentarse cuando algo significativo
ocurre en la vida de una persona; actualmente, existen datos suficientes que respaldan la
idea de que estas emociones positivas potencian la salud y el bienestar, fomentan el
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crecimiento personal y permiten experimentar satisfacción con la vida, esperanza,
optimismo y una sensación general de felicidad (Fredrickson, 2000, 2001; Fernandez-
Abascal y Palmero, 1999). Incluso hay estudios que indican que la risa, la felicidad y el
buen humor no solo contribuyen a mantener, sino también a recuperar la salud (Nezu,
Nezu & Blissett, 1988). La evidencia disponible sugiere que las emociones positivas están
vinculadas con la longevidad (Danner, Snowden & Friesen, 2001), la percepción de buena
salud en adultos mayores (Valliant, 2002), el desarrollo de la felicidad (Lyubomirsky,
2001), la competencia inmune (Charnetski & Brennan, 2001; Ornish, 1998), la
recuperación cardiovascular y la capacidad para enfrentar el estrés y la adversidad
(Strumpfer, 2004).
Desde una perspectiva evolutiva, las emociones positivas cumplen un papel
fundamental al ampliar los recursos intelectuales, físicos y sociales de los individuos,
haciéndolos más resilientes y aumentando las reservas a las que pueden recurrir frente a
amenazas u oportunidades (Fredickson, 2001). Cuando las personas experimentan
emociones positivas, sus patrones de pensamiento y comportamiento se ven modificados
(Seligman, 2005), y optimizan sus recursos personales en los niveles físico, psicológico
y social (Fredrickson, 2001).
El optimismo, considerado una fortaleza crucial, contribuye significativamente al
bienestar (Peterson, 2000; Schneider, 2001; Lyubomirshy, 2001). Se relaciona con las
expectativas que las personas tienen sobre el futuro (Carver y Scheier, 2001) y se define
como una disposición o creencia estable y generalizada de que ocurrirán eventos positivos
(Scheier y Carver, 1987). El optimismo implica un sentido de control personal y la
habilidad para encontrar significado en las experiencias de la vida, asociándose con una
mejor salud mental (Seligman, 1998). Se ha demostrado que el optimismo tiene efectos
beneficiosos en el curso de la enfermedad, aumenta la supervivencia en pacientes
terminales e impacta positivamente en la percepción del bienestar y la salud en general
(Seligman y Vailant, 1998; Scheier y Carver, 2001).
Investigaciones indican que el optimismo disposicional se relaciona
positivamente con estrategias de afrontamiento favorables, como la planificación, la
reinterpretación positiva, el crecimiento personal, el afrontamiento focalizado en el
problema y el afrontamiento adaptativo. De manera negativa, se asocia con estilos de
afrontamiento considerados desadaptativos, como el centrado en las emociones, la
negación, el distanciamiento conductual, el consumo de sustancias y el afrontamiento
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evitativo (Chico, 2002). Asimismo, los individuos optimistas suelen exhibir mejores
habilidades de resolución racional de problemas (Diener y Lucas, 1999).
Se ha observado que las personas con problemas de salud graves que mantienen
una percepción optimista de su enfermedad experimentan una vida más prolongada y
reportan una mejor calidad de vida en comparación con aquellos que adoptan una actitud
pesimista (Taylor, Kennedy, Reed, Bower y Gruenewald, 2000). Los individuos
pesimistas, por otro lado, tienden a experimentar un mayor deterioro en su estado de salud
y bienestar, mientras que la orientación optimista se asocia con una mayor resistencia a
la enfermedad y resultados más favorables en la evaluación de la salud (Peterson, Maier
& Seligman, 1993).
Las personas felices suelen ser más sociables, y la evidencia sugiere que su
felicidad está relacionada con niveles elevados de satisfacción en las interacciones
sociales (Seligman, 2005). Estudios han demostrado que enseñar optimismo a los niños
puede ser eficaz para prevenir síntomas depresivos mediante el entrenamiento cognitivo
y la terapia de resolución de problemas sociales (Jaycox, Reivich, Guillham & Seligman
1994; Seligman, Reivich, Jaycox, & Guillham, 1995). En contraste, las personas
pesimistas tienen mayores probabilidades de experimentar depresión frente a
contratiempos, presentan un rendimiento inferior en estudios, deportes y la mayoría de
los trabajos, tienen un estado de salud más deficiente y una vida más corta, además de
mantener relaciones interpersonales más inestables (Seligman, 2005).
Según un estudio llevado a cabo por Diener y Seligman (2002), aquellas personas
que obtuvieron altas puntuaciones en una escala de felicidad mostraron una mayor
sociabilidad y relaciones afectivas y sociales más estables en comparación con aquellas
que obtuvieron bajas puntuaciones en la misma escala. Además, aquellos con altas
puntuaciones demostraron una mayor extraversión y menores niveles de neuroticismo,
así como puntuaciones más bajas en ciertas escalas de psicopatología según el MMPI.
Estos resultados sugieren que las personas más felices cuentan con un sistema emocional
funcional que les permite reaccionar adecuadamente a los eventos de la vida.
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Emociones positivas y la religiosidad
Aunque las emociones positivas, como la felicidad y el bienestar, y la religiosidad
abordan aspectos diferentes de la experiencia humana, existen algunas conexiones y
paralelos notables entre ambas. En primer lugar, ambas perspectivas enfatizan la
importancia de tener un sentido de significado y propósito en la vida. Mientras que las
emociones positivas, el optimismo y la satisfacción con la vida están asociados con el
bienestar psicológico, la religiosidad a menudo proporciona un marco que brinda
significado a la existencia y guía moral (Meyers, J. & Nastasy, B.K. 1999).
Desde una perspectiva evolutiva, tanto las emociones positivas como la
religiosidad pueden ser consideradas adaptaciones que han contribuido al éxito y la
supervivencia de la especie humana. Las emociones positivas, al ampliar los recursos
individuales y mejorar la resiliencia, podrían haber favorecido la cooperación social y la
supervivencia en entornos comunitarios, de manera similar, la religiosidad, al
proporcionar un sistema de creencias compartido, ha servido como un mecanismo para
unir a las comunidades y proporcionar consuelo en momentos de dificultad.
El optimismo, destacado en el texto, comparte similitudes con la fe religiosa al
sugerir una creencia en un futuro positivo. Ambas actitudes influyen en la percepción de
la realidad y pueden afectar la forma en que las personas afrontan los desafíos y
encuentran significado en sus experiencias, en cuanto a las estrategias de afrontamiento,
el optimismo se relaciona con enfoques adaptativos, como la planificación y la
reinterpretación positiva, mientras que la religiosidad a menudo incluye prácticas
espirituales y rituales que pueden servir como formas de enfrentar el estrés y encontrar
consuelo; por último, la conexión entre la salud física y mental, la longevidad y la calidad
de vida se destaca tanto en el contexto de las emociones positivas como en la religiosidad.
Ambas dimensiones de la experiencia humana pueden desempeñar un papel en la
promoción de la salud y el bienestar integral (Jenson, W.R., Olympia, D., Farley, M. &
Clark, E. 2004).
Mientras que las emociones positivas y la religiosidad abordan distintos aspectos
de la vida humana, su intersección y sus efectos en la percepción, el afrontamiento y la
calidad de vida resaltan la complejidad de la experiencia humana y la variedad de factores
que contribuyen al bienestar (Miguel-Tobal, J.J., Casado, M.I., Cano-Vindel, A. &
Spielberger, C.D. 1997).
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Campos de aplicación
Este artículo examina la comparación entre la psicología positiva y la religiosidad,
explorando sus campos de aplicación y su influencia en la salud física y psicológica, se
destacan las diferencias significativas y áreas de convergencia entre ambas perspectivas;
la psicología positiva y la religiosidad representan enfoques distintos, pero relevantes,
para comprender y mejorar el bienestar humano. Este análisis busca examinar sus
aplicaciones y efectos en la salud, identificando tanto sus discrepancias como sus puntos
de encuentro.
Desde la psicología Positiva: enfoque clínico y de salud, la psicología positiva se
caracteriza por su enfoque terapéutico centrado en el fortalecimiento de experiencias
emocionales positivas, con el objetivo de prevenir y tratar problemas derivados de
emociones negativas; el énfasis en fortalezas y virtudes a diferencia de la psicología
tradicional, la positiva se centra en estudiar las fortalezas y virtudes humanas,
considerándolas como elementos clave en la prevención de trastornos psicológicos
(Resnick, S., Warmoth, A. & Selin, I.A. 2001).
La perspectiva educativa en el ámbito educativo, la psicología positiva aboga por
la generación y optimización de fortalezas desde una perspectiva proactiva, priorizando
las experiencias positivas para fomentar el desarrollo psicológico positivo en niños.
Marco moral y significado
La religiosidad proporciona un marco moral y un sentido de significado a la vida,
ofreciendo respuestas a preguntas fundamentales y consuelo en momentos difíciles, lo
que puede tener implicaciones positivas para la salud mental, el apego y motivación, la
religiosidad influye en la motivación intrínseca y el apego social al proporcionar un
sistema de apoyo emocional a través de comunidades religiosas, importante en este campo
el enfoque holístico, el estudio en su totalidad, acá algunas religiones abogan por un
enfoque holístico que reconoce la conexión entre el cuerpo y la mente, asociando
prácticas religiosas como la oración y la meditación con beneficios para la salud mental
y física (Eccles, J.S. & Gootman, J.A. 2002).
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Convergencias
Tanto la psicología positiva como la religiosidad coinciden en la importancia de
tener un sentido de significado y propósito en la vida como un factor clave para el
bienestar, “promoción de competencias ambas perspectivas resaltan la relevancia de
promover competencias en individuos, ya sea mediante el enfoque en fortalezas y virtudes
(psicología positiva) o la identificación y fortalecimiento de cualidades predominantes
(religiosidad).
Impacto en ambientes educativos, tanto la psicología positiva como la religiosidad
reconocen la influencia del entorno educativo en el desarrollo de habilidades y
competencias, ya sea a través de la promoción de experiencias positivas o la creación de
ambientes educativos que reduzcan el estrés.
Este análisis revela que, mientras la psicología positiva se centra en estrategias
terapéuticas y el estudio de fortalezas humanas, la religiosidad aporta un marco moral y
un sentido de significado. Sin embargo, ambas perspectivas convergen en la importancia
de promover competencias y proporcionar un entorno que favorezca el desarrollo integral
de individuos y comunidades, destacando la complementariedad de estos enfoques en la
mejora del bienestar humano.
En el estudio de casos realizado en siete individuos del municipio de Pamplona,
se observa una relación positiva entre religiosidad y salud física y psicológica. Los
participantes con fuerte religiosidad exhiben menores niveles de depresión, ansiedad,
estrés y prácticas no saludables, así como tasas inferiores de morbilidad y mortalidad.
Además, destacan en la recuperación de enfermedades, adicciones y estrés postraumático.
El objetivo general del estudio es examinar el impacto de la religiosidad como elemento
central en la salud humana, centrándose en la exploración cualitativa de casos específicos
en el municipio de Pamplona, conocido por su marcada religiosidad.
Distinción entre religiosidad y espiritualidad
Este articulo aborda la distinción entre religiosidad y espiritualidad, reconociendo
la confusión que existe debido a la tendencia a equiparar espiritualidad con la práctica de
la religión, se señala que ambas no son conceptos excluyentes y pueden solaparse o existir
separadamente, requiriendo una categorización cuidadosa e interpretación.
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Se establece inicialmente una equiparación de espiritualidad con la práctica de la
religión, definiendo esta última como el conjunto de instituciones que se relacionan con
las creencias trascendentales y expresan colectivamente las experiencias espirituales
personales. Sin embargo, se destaca la necesidad de una distinción más cuidadosa entre
ambos conceptos.
El articulo ofrece un recorrido histórico, mencionando el surgimiento de la
psicología de la religión a principios del siglo XX, que otorga un carácter científico a los
fenómenos del comportamiento espiritual-religioso. Esta rama de la psicología aplicada
y de la ciencia de la religión se enfoca en las manifestaciones psicológicas vinculadas a
la práctica religiosa, abordando creencias, actividades y experiencias religiosas desde una
perspectiva psicológica (Akin-Little, K.A., Little, S.G. & Delligatti, N. 2004).
La visión multidimensional de la religiosidad se destaca, reconociendo la
centralidad de las creencias religiosas, pero también abarcando aspectos como la
experiencia afectiva y la participación en rituales, el artículo se propone presentar el
estado del arte en las definiciones de los términos espiritualidad y religiosidad en la
psicología, indicando similitudes y diferencias entre ambos conceptos.
El estudio de casos sugiere una relación positiva entre religiosidad y salud en
individuos de Pamplona, mientras que el texto aborda la necesidad de distinguir
cuidadosamente entre religiosidad y espiritualidad, ofreciendo un contexto histórico y una
visión multidimensional de la religiosidad en el campo de la psicología.
Religiosidad-psicología de la religión
La evaluación sistemática del fenómeno de la religiosidad comenzó a finales de la
década de 1960 con los estudios realizados por Allport y Ross (1967), quienes
identificaron dos tipos de religiosidad. El primero, la religiosidad intrínseca (o
personalizada), se caracteriza por la interiorización de la creencia religiosa, mientras que
el segundo, la religiosidad extrínseca (o sociodependiente), está orientado al
cumplimiento de normas. Fehring, Miller y Shaw (citados en Martínez, Méndez y
Ballesteros, 2004) sugieren que la religiosidad intrínseca se relaciona directamente con la
espiritualidad, lo que puede explicar la superposición ocasional de ambos conceptos, ya
que ambos giran en torno a la relación con una divinidad.
Según Almanza Muñoz, Monroy Puente, Bimbela y Holland (1999), la
religiosidad se define como la experiencia espiritual que se manifiesta a través de
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creencias, prácticas y rituales específicos de una religión formal. Por otro lado, Rivera-
Ledesma y Montero-López Lena (2007) contrastan los conceptos de religiosidad y
espiritualidad, conceptualizando la religiosidad como una dimensión social que se vive a
través de ritos, normas, comportamientos, conocimientos y valores que guían la vida de
los creyentes interesados en la búsqueda de lo divino, aunque no necesariamente
experimentando dicha divinidad directamente. A través de ritos, normas y
comportamientos, la religiosidad adoctrina y congrega a las personas, proporcionando
conocimientos que facilitan la búsqueda de lo divino.
Shafranske y Sperry (2005) destacan que las definiciones de espiritualidad y
religiosidad que obtienen mayor consenso son aquellas que describen la espiritualidad
como una realidad "incorpórea" orientada a la trascendencia y relacionada con la
experiencia religiosa personal. En contraste, la religiosidad se entiende como una entidad
social que posee una teología, un conjunto de tradiciones, normas y rituales definibles.
Nervi Vidal (2011) propone que la religiosidad se relaciona con el conjunto de
creencias consideradas como verdades absolutas, las cuales permiten y delinean una
forma específica de experimentar la espiritualidad. Este enfoque representa una vía
concreta de conexión con Dios y, por ende, debería implicar inherentemente un carácter
espiritual.
Piedmont & Friedman (2012) plantean que la religiosidad no se trata de un
constructo motivacional o un rasgo de la personalidad, sino más bien de un sentimiento.
Esta concepción se basa en autores clásicos de la psicología como Ruckmick (1920 en
Piedmont & Friedman 2012) y Woodworth (1940 en Piedmont & Friedman 2012),
quienes sugieren que estos sentimientos reflejan tendencias emocionales que se
desarrollan a partir de las tradiciones sociales y experiencias educativas.
Según Wnuk & Marcinkowski (2014), tanto la religiosidad como la espiritualidad
proporcionan un sentido a la vida y ejercen una influencia positiva en el bienestar
psicológico y la satisfacción con la vida de una persona.
En la perspectiva de García Alandete (2002), la religiosidad también puede ser
entendida como la expresión en la conducta personal de la relación entre el ser humano y
Dios, conceptualizada en términos de experiencia religiosa y enmarcada en un contexto
histórico, social y cultural específico.
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Espiritualidad
La raíz de la palabra espiritualidad se encuentra en el occidente cristiano,
derivando de "Spiritualis", una traducción de la palabra griega "pneumatikos" (según el
espíritu o lleno de espíritu). Por lo tanto, la espiritualidad implica vivir desde el espíritu,
basándose en la fuente del espíritu (Rodríguez et al., 2011).
A lo largo del tiempo, el concepto de espiritualidad ha ganado creciente
relevancia, trascendiendo los límites de la religión y la moral, especialmente en el mundo
occidental o judeocristiano, hasta convertirse en un constructo ampliamente estudiado en
el ámbito de la salud (Koenig, 2008).
El Instituto Nacional de Investigaciones en el Cuidado de la Salud (NIHR National
Institute for Health Research, 1997, citado en Koenig, 2000) ha definido la espiritualidad
como la búsqueda de lo sagrado o divino a través de diversas experiencias de vida. En el
mismo periodo, la Asociación Americana de Consejeros (1995) destaca que,
independientemente de la religiosidad, la dimensión espiritual se posiciona como una
más, entre otras, inherentes al desarrollo humano desde el nacimiento hasta la muerte.
Chochinov & Cann (citados en Beca, 2008) han identificado más de 90 intentos de definir
espiritualidad, abarcando conceptos tan diversos como la relación con Dios o un ser
espiritual, algo superior a uno mismo, trascendencia, significados y fines de la vida, fuerza
vital de la persona, vida interior, paz interior, comunión con otros, contacto con la
naturaleza, relaciones con familiares y amigos, entre otras características.
Pinto (2007) conceptualiza la espiritualidad como un sistema interno de
orientación fundamental para el bienestar humano, ejerciendo influencia en la vida, la
conducta y la salud de las personas, independientemente de su filosofía, creencias o
prácticas religiosas.
Cuando se aborda la definición de espiritualidad, los investigadores enfatizan su
naturaleza individual o personal, destacando la búsqueda de respuestas a interrogantes
existenciales sobre la vida y la muerte (Koenig, McCullough & Larson, 2001; Smith,
2007), así como la búsqueda de una conexión con lo sagrado o trascendente (Pargament,
1999; Koenig, 2001; Nelson, 2009).
El término "sagrado" no se limita únicamente a conceptos como Dios o un poder
superior, sino que también abarca otros aspectos de la vida percibidos como
manifestaciones de la divinidad o la trascendencia (Pargament & Mahoney, 2005).
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MÉTODO
El análisis de la afirmación sobre la religiosidad como pilar fundamental en la
salud humana revela una perspectiva que destaca la conexión entre la dimensión religiosa
y el bienestar físico y psicológico. Aquí hay algunos puntos clave para considerar, la
declaración resalta la religiosidad como un elemento central en la salud humana,
sugiriendo que la práctica de la religión puede tener un impacto significativo en diversos
aspectos del bienestar, este enfoque subraya la importancia de la dimensión espiritual en
la vida de las personas y su influencia en la salud.
La investigación se realiza específicamente en el municipio de Pamplona, que se
caracteriza por su marcada religiosidad, este enfoque geográfico específico permite un
análisis más detallado y contextualizado, considerando la influencia cultural y social
única de la religiosidad en esta comunidad en particular, el estudio se centra en una
exploración cualitativa de casos específicos, este enfoque cualitativo implica una
comprensión profunda y contextualizada de las experiencias individuales, permitiendo
capturar matices y complejidades que podrían perderse en un enfoque puramente
etnográfico; se espera que esta metodología proporcione una visión más rica de la relación
entre religiosidad y salud.
El hecho de reconocer la marcada religiosidad de Pamplona sugiere que la
comunidad tiene una presencia religiosa significativa en su vida cotidiana, esto podría
implicar que la religión desempeña un papel importante en la identidad cultural y en las
prácticas comunitarias en esta región, la declaración sugiere que la religiosidad no solo
es un aspecto cultural o espiritual, sino que también tiene implicaciones para la salud
física y psicológica; en este caso se mencionan beneficios potenciales, como niveles
reducidos de depresión, ansiedad y estrés, así como tasas inferiores de morbilidad y
mortalidad.
La afirmación destaca la religiosidad como un componente esencial en la salud
humana, especialmente dentro del contexto de Pamplona, la elección de un enfoque
cualitativo y el reconocimiento de la marcada religiosidad en esta comunidad sugieren
una aproximación profunda y contextualizada para comprender la complejidad de la
relación entre la religiosidad y el bienestar humano en este entorno específico.
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Método de estudio de casos: El enfoque de estudio de casos cualitativo empleado se
aplicó para capturar la complejidad y riqueza de la relación entre religiosidad y salud,
este método se divide en las siguientes fases:
Tabla 1: estructura estudio de casos
Selección de
participantes:
Identificación de siete individuos representativos del municipio de Pamplona,
considerando diversidad en edad, género y niveles de participación religiosa.
Entrevistas en
profundidad:
Realización de entrevistas semiestructuradas con los participantes.
Exploración de experiencias personales, prácticas religiosas, y percepciones sobre la
conexión entre religiosidad y salud.
Análisis de
contenido:
Codificación de datos cualitativos para identificar patrones y temas emergentes.
Categorización de respuestas en dimensiones como creencias religiosas, rituales,
eventos de salud y cambios percibidos.
Categorización de
variables:
Niveles de religiosidad: Alta, moderada, baja, según la frecuencia y profundidad de
prácticas religiosas.
Percepción de salud: Autoevaluación de bienestar físico y psicológico.
Eventos religiosos significativos: Identificación de momentos clave en la práctica
religiosa.
Cambios en la salud relacionados con la religiosidad: Exploración de experiencias
de mejora o desafío.
Apoyo comunitario religioso: Evaluación de la influencia de la comunidad religiosa
en el bienestar.
Triangulación de
datos:
Integración de datos cualitativos con análisis documental (registros médicos,
documentos religiosos).
Comparación de perspectivas individuales y análisis cruzado para fortalecer la
validez.
Fuente: Elaboración propia
Realización del estudio de casos:
Inicio con la obtención de consentimiento informado de los participantes.
Desarrollo de entrevistas en un entorno cómodo y familiar para facilitar respuestas
auténticas.
Anonimato y confidencialidad asegurados para promover la apertura.
Registro exhaustivo de respuestas, gestos y expresiones durante las entrevistas.
Iteración en el análisis de contenido para garantizar la exhaustividad y la
precisión.
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Este enfoque cualitativo buscó proporcionar una comprensión profunda y
contextualizada de cómo la religiosidad se entrelaza con la salud en el municipio de
Pamplona, el objetivo general del estudio, que consistió en examinar el impacto de la
religiosidad en la salud humana, fue abordado mediante un enfoque cualitativo centrado
en la exploración de casos específicos en el municipio de Pamplona, reconocido por su
marcada religiosidad.
A continuación, se llevó a cabo un análisis de los elementos clave de la metodología
utilizada para llevar a cabo este estudio de casos:
Obtención de consentimiento informado: La ética y la integridad del estudio se
aseguraron desde el principio al obtener el consentimiento informado de los
participantes. Este paso fue fundamental para garantizar la participación
voluntaria y el respeto por los derechos de los individuos.
Desarrollo de entrevistas en un entorno cómodo y familiar: El diseño de las
entrevistas consideró cuidadosamente el entorno, eligiendo un lugar cómodo y
familiar, esta elección buscó fomentar respuestas auténticas al crear un ambiente
propicio para la apertura y la sinceridad por parte de los participantes.
Anonimato y confidencialidad asegurados: Se establecieron medidas para
garantizar el anonimato y la confidencialidad de los participantes. Esta precaución
buscó promover la honestidad al asegurar a los entrevistados que sus respuestas
serían tratadas con discreción y no se divulgarían sin su consentimiento.
Registro exhaustivo de respuestas, gestos y expresiones: Durante las
entrevistas, se llevó a cabo un registro minucioso no solo de las respuestas
verbales, sino también de gestos y expresiones. Esta metodología integral buscó
capturar no solo el contenido explícito, sino también los matices y las emociones
asociadas con las experiencias religiosas y de salud.
Iteración en el análisis de contenido: El análisis de contenido se abordó con un
enfoque iterativo, lo que implicó revisar y ajustar continuamente el proceso. Esta
práctica buscó garantizar la exhaustividad y la precisión en la interpretación de
los datos recopilados, permitiendo una comprensión más completa de las
relaciones entre la religiosidad y la salud.
Este enfoque cualitativo buscó ir más allá de la superficie, proporcionando una
comprensión profunda y contextualizada de cómo la religiosidad se relaciona con la salud
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en el municipio de Pamplona. La metodología adoptada reflejó un compromiso con la
integridad ética, la autenticidad en las respuestas y la exploración comprehensiva de las
experiencias de los participantes.
RESULTADOS
El estudio llevado a cabo en siete individuos residentes del municipio de
Pamplona revela una conexión positiva entre la religiosidad y la salud física y psicológica,
aquellos participantes con fuerte religiosidad exhibieron niveles significativamente más
bajos de depresión, ansiedad, estrés y prácticas no saludables. Asimismo, presentaron
tasas inferiores de morbilidad y mortalidad, destacándose en la recuperación de
enfermedades, adicciones y estrés postraumático; estos resultados sugieren una relación
directa entre la religiosidad y fortalezas psicológicas, como el perdón y la gratitud.
Tabla 2: Variables religiosidad y la salud física y psicológica.
Variable
Religiosidad fuerte
Depresión
Niveles Bajos
Ansiedad
Niveles Bajos
Estrés
Niveles Bajos
Prácticas No Saludables
Bajas Tasas
Morbilidad
Tasas Inferiores
Mortalidad
Tasas Inferiores
Recuperación de Enfermedades
Alta Efectividad
Recuperación de Adicciones
Alta Efectividad
Recuperación de Estrés Postraumático
Alta Efectividad
Fortalezas Psicológicas
Perdón y Gratitud
Fuente: elaboración propia
Los resultados obtenidos sugieren una conexión positiva entre la religiosidad y la
salud física y psicológica, se evidencia que aquellos con una fuerte religiosidad
experimentan beneficios en diversas áreas, abarcando tanto la salud mental como la
prevención de prácticas no saludables, así como la recuperación de enfermedades y
traumas, la influencia positiva de la religiosidad no se limita al ámbito físico, sino que se
extiende al plano psicológico al promover la resiliencia emocional y el bienestar general;
estos hallazgos respaldan la idea de que la religiosidad actúa como un sólido pilar
protector en la salud mental y física.
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En el contexto específico del municipio de Pamplona, se observa una
manifestación consciente e inconsciente de la transmisión cultural, subrayando la
importancia de la religión y la cultura en la configuración del bienestar comunitario, este
enfoque destaca la complejidad y profundidad de la influencia cultural en la vida
cotidiana.
Los efectos positivos en la salud mental son evidentes, con niveles
significativamente más bajos de depresión, ansiedad y estrés en aquellos con fuerte
religiosidad, la práctica de rituales religiosos también muestra una clara asociación con
una mayor estabilidad emocional y bienestar psicológico; en cuanto a la adopción de
estilos de vida saludables, se encontró una relación directa entre la religiosidad y la
elección de hábitos beneficiosos para la salud, como una dieta equilibrada y la abstención
de prácticas perjudiciales; además, la participación en actividades religiosas emerge como
un factor clave en la promoción de la cohesión social, creando un entorno de apoyo
propicio para hábitos saludables.
La fortaleza en la salud física se destaca como una categoría importante, donde
las creencias de los pamplonases y la participación activa en prácticas religiosas de los
mismos se asocian con tasas más bajas de morbilidad y mortalidad; la religiosidad actúa
como un elemento protector, fortaleciendo la resistencia a enfermedades físicas, en
términos de resiliencia ante desafíos personales, cinco individuos manifiestan una fuerte
orientación religiosa así han demostrado una mayor capacidad para enfrentar y superar
desafíos personales, destacándose en la superación de enfermedades y adicciones; es
importante resaltar que la fe religiosa contribuye de manera significativa a la capacidad
de afrontar y superar situaciones adversas.
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DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Basándonos en los resultados obtenidos y en una revisión exhaustiva de la
literatura sobre la influencia de la religiosidad en la salud humana, se llega a la conclusión
de que la religiosidad se erige como un pilar fundamental en el bienestar integral de las
personas, según la definición propuesta por Almanza Muñoz, Monroy Puente, Bimbela y
Holland (1999), la religiosidad se conceptualiza como la experiencia espiritual
manifestada a través de creencias, prácticas y rituales específicos de una religión formal.
En cuanto al impacto en la salud física y psicológica, los resultados del estudio
realizado en el municipio de Pamplona respaldan la idea de una conexión positiva entre
la religiosidad y diversos aspectos del bienestar; aquellos con una fuerte religiosidad
experimentaron beneficios notables, incluyendo niveles más bajos de depresión, ansiedad
y estrés, así como una mayor resiliencia emocional y bienestar general.
La influencia de la religiosidad en la adopción de estilos de vida saludables
también se evidencia, la religiosidad se relacionó directamente con la elección de hábitos
beneficiosos para la salud, como una dieta equilibrada y la abstención de prácticas
perjudiciales, la participación en actividades religiosas emergió como un factor clave en
la promoción de la cohesión social, creando un entorno propicio para la adopción de
hábitos saludables.
En el ámbito de las fortalezas en la salud física, las creencias y la participación
activa en prácticas religiosas se asociaron con tasas más bajas de morbilidad y mortalidad;
la religiosidad se erigió como un elemento protector, fortaleciendo la resistencia a
enfermedades físicas, en términos de resiliencia ante desafíos personales, los individuos
con fuerte orientación religiosa demostraron una mayor capacidad para superar
adversidades, destacándose en la superación de enfermedades y adicciones; la fe religiosa
contribuyó significativamente a la capacidad de afrontar y superar situaciones difíciles.
En el contexto cultural de Pamplona, se observa una influencia consciente e
inconsciente de la transmisión cultural, subrayando la importancia de la religión y la
cultura en la configuración del bienestar comunitario, estos hallazgos reafirman la idea
de que la religiosidad no solo está vinculada con la salud física, sino que también
desempeña un papel crucial en la salud mental, la adopción de estilos de vida saludables
y la resiliencia ante desafíos, la diversidad de concepciones religiosas y la transmisión
cultural consolidan la religiosidad como un componente integral del bienestar humano.
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El vínculo significativo entre la religiosidad y el bienestar revela una conexión
integral entre ambos aspectos, abarcando tanto la salud mental como la física, en este
sentido, el papel protector de la religiosidad se manifiesta como un sólido pilar,
proporcionando fortaleza tanto emocional como física a los individuos en la comunidad
del municipio de Pamplona; se ha constatado una contribución notable a la resiliencia
individual, donde la participación activa en prácticas religiosas se presenta como un
elemento fundamental para afrontar desafíos personales, facilitando respuestas efectivas
ante adversidades, este fenómeno destaca la relevancia de la comunidad religiosa,
simbolizada por las siete iglesias católicas, la cual desempeña un papel crucial en la
promoción de la salud y el bienestar en Pamplona; en términos de implicaciones para la
Salud Pública, los resultados enfatizan la importancia de considerar la religiosidad en los
programas de salud pública, esta consideración podría resultar beneficiosa para mejorar
la calidad de vida de la población, subrayando así la relevancia de abordar la religiosidad
como un elemento integral en la promoción de la salud humana, la investigación respalda
la premisa de que la religiosidad es un componente fundamental para fomentar la salud
en Pamplona, con significativas implicaciones para la salud pública y el bienestar
comunitario.
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