
Revista investigación & praxis en CS Sociales-ISSN: 2954-5331
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forma a un mundo que revela conocimientos, competencias e intereses, todos ellos influidos por
un entorno cultural y pragmático que moldea el acto de la escritura. En palabras del MEN (1998a),
"escribir es producir el mundo".
En este sentido, los procesos de escritura adoptan una perspectiva social y pragmática en
la que intervienen intereses, pre saberes, competencias y otros aspectos del lenguaje como
dinamizador social. En otras palabras, como indica Cassany (1999) escribir, es:
Un modo de utilizar el lenguaje que, al mismo tiempo es, accionar para obtener un
propósito, siendo la humanidad enormemente, social, la mayor cantidad de expresiones
son verbales, de manera que somos más palabras que hechos o estamos hechos de
palabras (p.25).
Los lineamientos curriculares representan fundamentos epistemológicos que sirven como
base para la construcción del currículo dentro de los proyectos de educación institucional (en
adelante, PEI), estos se definen de acuerdo con las particularidades de las instituciones educativas,
reflejando la descentralización educativa en términos de contenidos, la responsabilidad de definir
estos contenidos no recae de manera rígida en el Ministerio de Educación Nacional (MEN), sino
que se establece desde la autonomía de la escuela y la comunidad, quienes definen las condiciones
académicas y el perfil del educando según los intereses propios del contexto; los lineamientos
curriculares, por lo tanto, aportan flexibilidad en la elección de los contenidos temáticos del área.
En el caso de lengua castellana, se consideran aspectos como la pragmática, la semántica, la
semiótica, la psicología cognitiva y la sociología del lenguaje (MEN, 1998b).
Hymes (1996) sostiene que un individuo adquiere la capacidad para identificar cuándo
puede comunicarse, qué temáticas son pertinentes, con quién puede comunicarse, en qué espacio
y de qué manera. En última instancia, una persona logra producir una amplia gama de expresiones,
asume roles comunicativos y es capaz de analizar la participación de los demás. Esta competencia
es integral, abarcando acciones, valores y emociones subjetivas, todo en relación con el lenguaje.
Hymes (1996, p.11) destaca que esta competencia implica habilidades y actitudes que interactúan
en una lengua y un contexto comunicativo.
En el proceso de repensar el área, se observa un cambio en la forma de nombrarla, pasando
a denominarse Lengua Castellana, como se conoce hasta hoy. En 1988, el MEN, en un ejercicio
de resignificación, planteó nuevas formas de abordarla desde lo pedagógico. La adopción de un