
Revista investigación & praxis en CS Sociales-ISSN: 2954-5331/ Vol. 1 /No 2.
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De esta forma, la tarea del lector debe ser no conformarse con “picotear de aquí y
de allá” (Solé, 2012), para lo cual propone una mirada crítica sobre una información con
frecuencia desordenada y difusa, se trata de la lectura posmoderna o hermenéutica, para
formar un lector activo, moderno, dotado de criterio, capaz de combinar la lectura rápida y
muchas veces superficial que a menudo requiere la red con la capacidad de concentrarse en
la lectura lineal de textos narrativos o expositivos, capaz también de procesar.
El texto, que acceden al conocimiento de otros (e incrementa y transforma el suyo
propio) a través de la lectura de múltiples textos, que son leídos por y para uno mismo, en un
silencio conducente a la reflexión. Este lector moderno, que elije, procesa, dialoga con el
texto y lo interpela; ese lector que todos proponemos en nuestras instituciones de educación
para formar ciudadanos libres e ilustrados, ese lector es, en perspectiva histórica, un invento
bastante reciente. (Solé, 2012).
Sobre todo en el contexto educativo es vital que los estudiantes no se comporten
como lectores pasivos, los cuales no sospechan de la veracidad o falsedad de los mensajes,
sino como lectores críticos o reflexivos, que son aquellos que escudriñan los significados
implícitos en el encadenamiento de las palabras; de ahí que, específicamente en el ambiente
escolar, es un reto comprender cualquier texto que se lea, interpretar y usarlo, lo que garantiza
en cierta medida que superen con éxito la escolaridad, si cuenta con docentes que sepan cómo
desarrollar estrategias didácticas en el aula para fortalecer las competencias lectoras.
Esta manera de concebir la lectura, tal lo expresa Solé (2012), se aleja de la
perspectiva tradicional y mecanicista, al incorporar los conocimientos proporcionados por la
psicología cognitiva, trasciende su carácter «frío» e individual, añadiéndole, además, como
elementos constitutivos la dimensión afectiva y su carácter social. Se concibe el nivel
epistémico de la lectura en la que ésta se utiliza para pensar y contrastar el propio
pensamiento, en este sentido, la lectura apunta a identificar, evaluar y contrastar estas
perspectivas en un proceso que conduce a cuestionar, reforzar o modificar el conocimiento y
no solo la acumulación de información.
Cassany (2017), comparte los planteamientos anteriores al concebir la lectura desde
el plano ontológico, como un encuentro de subjetividades de la realidad social en un diálogo