
Estrategia didáctica como recurso
innovador para promover las concepciones
de paz y convivencia en la escuela
rituales, que van creando un marco ideológico y conceptual a la violencia directa, se
traduce en actitudes. Por otro lado, se encuentra la violencia estructural, es que aquella
que trata de los modelos organizativos y estructuras injustas que mantienen a personas en
la insatisfacción de sus necesidades (Hernández, U., Luna, J. Cadena, M. 2017).
Es una violencia doblemente dañina: primero, porque está más oculta y muchas
veces no es reconocida como tal, y segundo, porque está en la raíz y es la causa de la
mayor parte de las violencias directas. En el ámbito educativo se manifiesta en formas de
disponer el espacio: patios, canchas, aula, formas de dar la clase, falta de vías de
participación del estudiantado (Fisas, V. 1998). Cabe agregar que, tanto la violencia
cultural y estructural es la raíz y principal causa de la violencia directa y la violencia
directa fomenta y hace crecer la violencia cultural y estructural. Casi todos los programas
de prevención de la violencia, de gestión, de control van encaminados a tapar y acabar
con la violencia directa.
Pero si se quiere poner en marcha un programa global de educación en y para el
conflicto, conllevará abordar también, y principalmente, los otros dos tipos de violencia,
poniendo en marcha cambios: (a) Cambios culturales: tener una visión positiva y
pedagógica del conflicto, para darse cuenta del papel como educadores y educadoras y no
sólo como quienes transmiten contenidos. Es necesario comprender que educar, es un
arte, que no solo está en manos del docente sino en todas las personas que están en
contacto directo con los estudiantes, por lo que hay que educar con el ejemplo, por ser la
herramienta más importante de padres y educadores, tal como lo dice: Teresa de Calcuta.
“ser ejemplo para los niños es una enorme responsabilidad para los adultos que están cerca
de ellos”. Sin duda alguna, es fundamental asumirla de forma consciente, desde la
autocrítica y la vocación de mejora (Garrell, T. 2008).
Básicamente, se trata de prevenir y negociar; tomando en atención que la
prevención según Cascón (2006) asegura que los conflictos “no se pueden ni deben
prevenir, no se pueden evitar, ni son malos” (p. 4) Por lo que hay que proveer a toda la
comunidad educativa de herramientas, estrategias y estructuras que permitan afrontar los
conflictos, cuando apenas están empezando: construcción e integración de grupo, plan de
acogida en los primeros días del curso, asunción del espacio como propio, habilidades de
comunicación, de toma de decisiones por consenso (Suliveres, A. 2014).
De la misma forma, hay que negociar, es por ello, que aprender a tomar en cuenta