
a pensadores islámicos europeos críticos como Tariq Ramadan, quien dice ser musulmán
europeo y también víctima de la distorsión de su imagen e ideas por parte de los
movimientos occidentales y orientales.
En Francia, no se le permite hablar en las universidades, mientras que en los
Estados Unidos, el Departamento de Seguridad Nacional le prohíbe ingresar al país.
Aunque fue un reformador islámico progresista, la oposición de los medios occidentales
a sus ideas lo convirtió en una especie de extremista fundamentalista islámico. Incluso
universidades occidentales, como la Universidad de Notre Dame y la Universidad de
Oxford en Inglaterra reconocen sus contribuciones. ¿Ha sido injustamente atacado y
distorsionado como una especie de extremista fundamentalista islámico contra las
mujeres que arrojan piedras y el terrorismo? Este fenómeno está muy extendido en
entornos de conflicto en todos los rincones de la tierra (Baltar Rodríguez, Enrique. 2018).
Por ejemplo, el genocidio de 1994 en Ruanda y la posterior expulsión de cientos
de miles de hutus, incluidos líderes genocidas que buscaron refugio en la República
Democrática del Congo fueron suficientes. En los últimos años, debido a la afluencia de
refugiados de diferentes entornos de conflicto en Oriente Medio y África, este debate se
ha trasladado a Europa. El discurso dominante que los rodea se centra en sus posibles
impactos negativos en la sociedad del país de acogida. Estos impactos están relacionados
con la delincuencia y se convierten en los "caballos de Troya" de las organizaciones
terroristas que operan en estos entornos. En Alemania, un país que ha acogido a más de
un millón de refugiados en los últimos años y que la mayoría de ellos son sirios, afganos
y otros grupos étnicos, estas políticas de seguridad se han manifestado claramente en
varios sentidos (Houtart, F. y Polet, F. (Eds.) 2001).
Una teoría es que posibles terroristas y miembros de grupos extremistas que
operan en Siria se infiltraron en refugiados que buscan asilo en Grecia. Durante las
celebraciones de la víspera de Año Nuevo de 2016, las agresiones sexuales masivas contra
mujeres en varias ciudades alemanas exacerbaron otra tendencia, aunque más tarde se
reveló que solo un pequeño porcentaje de los involucrados eran refugiados. Estos hechos,
así como los diversos atentados terroristas en Bélgica, Francia, Reino Unido, Alemania y
España en los últimos tres años, han desencadenado una retórica xenófoba y racista
defendida por partidos y movimientos de extrema derecha que se han aprovechado de los
positivos resultados electorales (Christian, D. 2005). Los inmigrantes y refugiados deben
enfrentar una deportación feroz y la falta de protección La importancia de combatir el