ISSN Electrónico 2500-9338
Enero-Abril. Volumen 26 Número 1, Año 2026 Págs. 47-56
A pesar de la relevancia del tema, existe una notable carencia de
investigaciones que analicen comparativamente la brecha
generacional entre universidades y empresas, incorporando
simultáneamente dimensiones culturales, éticas y de gobernanza
tecnológica. Esto evidencia la necesidad de estudios integrales que
permitan comprender cómo las percepciones, competencias y
actitudes frente a la IA condicionan su adopción e integración en
distintos contextos. (García, 2024).
1. INTRODUCCION
La inteligencia artificial (IA) se consolida como un eje central de la
transformación digital, redefiniendo los procesos de aprendizaje,
gestión y toma de decisiones estratégicas en entornos educativos y
empresariales. Su implementación permite automatizar tareas
rutinarias, personalizar experiencias de aprendizaje, optimizar la
productividad
y
fortalecer
la
innovación
organizacional,
constituyéndose como un componente esencial para la competitividad
en contextos dinámicos y altamente tecnológicos. (Lucas y otros,
2025).
2. MARCO TEORICO
Brecha digital y generacional
En universidades, la IA facilita la creación de entornos de aprendizaje
adaptativos, asistentes virtuales y herramientas de análisis del
rendimiento estudiantil. En empresas, optimiza la gestión del talento,
los procesos productivos, la investigación de mercado y la innovación
estratégica. (Kroff y otros, 2024). No obstante, la adopción de estas
tecnologías no ocurre de manera uniforme. Se evidencia una brecha
generacional que trasciende la simple diferencia etaria,
manifestándose en divergencias significativas en alfabetización digital,
confianza tecnológica y cultura organizacional. Estas disparidades
impactan directamente la integración de la IA en los procesos
La brecha digital se refiere tradicionalmente a las desigualdades en
acceso y uso de las tecnologías de la información y comunicación
(TIC). Según, (Prieto, 2024), con la irrupción de la IA, esta brecha
adquiere nuevas dimensiones: ya no se trata solo de disponibilidad
tecnológica, sino de capacidad para operar herramientas inteligentes,
evaluar resultados y aplicarlas de manera ética y responsable. La
brecha generacional, dentro de este marco, se define como las
diferencias en la frecuencia, actitud y competencia con que distintos
grupos etarios utilizan la tecnología. La Generación Z crece inmersa
en entornos digitales, aprende de manera intuitiva y percibe la IA
como un recurso estratégico. (Gallent-Torres & González, 2023).
académicos
y
empresariales, afectando la competitividad, la
productividad y la cohesión intergeneracional.
Generaciones mayores presentan resistencia, inseguridad
y
desconfianza, derivadas de menor exposición tecnológica
y
La literatura reciente aborda la adopción de la IA desde perspectivas
diferencias culturales en el aprendizaje y la innovación. Esta
disparidad impacta directamente en la productividad, la innovación y
la colaboración intergeneracional. (Alastor, 2023).
educativas, empresariales
y
socio-tecnológicas. En el ámbito
académico, (Rodríguez & Romero, 2024) y (Lucas y otros, 2025),
destacan cómo la IA transforma las prácticas pedagógicas, fomenta la
formación de competencias digitales y promueve la investigación
aplicada. Sin embargo, ambos estudios señalan que existe una brecha
entre estudiantes y docentes mayores en cuanto al uso y aceptación
de tecnologías inteligentes. En el contexto empresarial, (Alastor, 2023)
y (Pozo-Benites, 2025) evidencian que la integración de sistemas
basados en IA depende no solo de la infraestructura tecnológica, sino
también de la madurez digital de los equipos y de la disposición de los
directivos a adoptar innovaciones. La falta de actualización de
generaciones mayores genera desafíos para la innovación
intergeneracional y la competitividad organizacional. El estado del
conocimiento indica que la brecha generacional no se limita a la edad
cronológica, sino que involucra factores complejos como la
alfabetización digital, la confianza tecnológica, las percepciones sobre
el valor del conocimiento frente a la automatización, y la experiencia
en entornos digitales (Delgado, 2024). En las universidades, la
Generación Z adopta la IA con confianza y curiosidad, mientras que
docentes y autoridades expresan preocupaciones sobre ética,
integridad académica y pérdida de pensamiento crítico (Gallent-Torres
& González, 2023). En las empresas, los empleados jóvenes integran
soluciones digitales con rapidez, mientras que directivos de mayor
edad enfrentan barreras de actualización y resistencia al cambio.
(Álvarez, 2021).
Alfabetización digital y confianza tecnológica
La alfabetización digital constituye una competencia esencial para el
uso efectivo de la IA, ya que implica la capacidad técnica de operar
herramientas digitales y la comprensión crítica de sus implicaciones
éticas, sociales y cognitivas (Sánchez, 2025) . La confianza
tecnológica, por su parte, determina el grado en que los individuos
perciben la IA como útil, segura y capaz de mejorar su desempeño
(CORVALÁN, 2018). La experiencia directa, la formación continua y
la exposición a la tecnología favorecen la adopción y reducen la
resistencia en generaciones mayores, mientras que la falta de
actualización genera brechas significativas en la integración de estas
herramientas. En el contexto educativo, la Generación Z percibe la IA
como un aliado para optimizar el estudio, fomentar la creatividad y
desarrollar competencias autónomas (Kroff y otros, 2024). En
contraste, estudios como el de (Bezanilla-Albisua y otros, 2024)
demuestra que, docentes
y
autoridades mayores expresan
preocupaciones sobre ética, integridad académica y pérdida de
pensamiento crítico. En las organizaciones, los empleados jóvenes
adoptan soluciones digitales con rapidez, mientras que líderes de
mayor edad enfrentan desafíos relacionados con adaptación,
confianza y gobernanza tecnológica. Estas diferencias requieren
políticas claras y programas de actualización que promuevan la
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