REVISTA CIENCIAS BÁSICAS EN SALUD, 4(3):28-39. JULIO 2026, ISSN 2981-5800
también
competencias
integrales
desempeño (6,7). Este tránsito hacia
modelos formativos estructurados no solo
responde a la educación basada en
relacionadas con la toma de decisiones, la
gestión perioperatoria y la seguridad del
paciente (2).
competencias,
consolidación
sino
del
también
a
la
paradigma
de
En
el
contexto
latinoamericano,
educación
(outcome-based education), en el cual la
definición explícita de desempeños
orientada
a
resultados
investigaciones recientes han abordado
aspectos de optimización perioperatoria y
estrategias centradas en mejorar la
recuperación y resultados clínicos del
paciente quirúrgico, evidenciando la
necesidad de enfoques integrales de
gestión y educación en cirugía (3). De
observables precede a la estructuración
curricular y a los métodos de evaluación.
Harden (8) enfatiza que este enfoque
permite alinear objetivos formativos,
estrategias pedagógicas y mecanismos
de evaluación bajo un marco coherente de
forma
complementaria,
se
ha
documentado la importancia de la calidad
y la humanización en servicios de
urgencias e interconsulta, lo cual guarda
relación con la gestión multidisciplinaria y
protocolos de atención en unidades
quirúrgicas (4).
calidad
académica,
favoreciendo
la
rendición de cuentas institucional y la
mejora continua, este enfoque promueve
una formación centrada en resultados y en
competencias verificables.
En este contexto de transformación
Históricamente, la formación quirúrgica se
estructuró bajo el modelo tutelar descrito
por Halsted, basado en la observación
directa y la delegación progresiva de
responsabilidades clínicas, sintetizado en
el esquema “See One, Do One, Teach
One” (5). Este paradigma, aunque
fundamental en el desarrollo de la cirugía
académica, ha evidenciado limitaciones
relevantes, entre ellas la heterogeneidad
en la enseñanza y la ausencia de criterios
uniformes de evaluación, lo cual puede
impactar directamente en la seguridad del
paciente y en la preparación integral del
residente (5).
académica
imperativo
y
asistencial,
resulta
implementar
estrategias
adaptativas y rigurosas que permitan
optimizar los currículos y entornos
formativos. La matriz FODA (Fortalezas,
Oportunidades, Debilidades y Amenazas),
reconocida herramienta de evaluación
situacional ofrece un marco estructurado
para analizar de manera integral las
realidades operacionales y pedagógicas
de los programas de especialización e
incluso puede adaptarse para evaluar
procesos de mejora institucional en
servicios asistenciales (1,8,9).
Desde la perspectiva organizacional, el
análisis FODA encuentra sus raíces en la
teoría clásica de la estrategia empresarial
desarrollada en la década de 1960.
Learned et al. (9) sentaron las bases
conceptuales al proponer la evaluación
sistemática de las capacidades internas
frente a las condiciones del entorno como
En respuesta a estas limitaciones, la
educación médica ha transitado hacia
modelos
más
estructurados,
particularmente la Educación Basada en
Competencias
conocimiento,
(EBC),
que
y
integra
valores
habilidades
profesionales, con énfasis en resultados
medibles y estándares explícitos de
Cómo citar este artículo: Vassallo Palermo M, Molina Y, Páez A, Torres B. Aplicabilidad de la herramienta
FODA en la educación y práctica quirúrgica., Revista Ciencias Básicas En Salud, 4(3):28-39. Julio 2026, ISSN
2981-5800