REVISTA CIENCIAS BÁSICAS EN SALUD, 4(3):12-27. JULIO 2026, ISSN 2981-5800
De acuerdo con estudios, las actividades de la vida diaria son cada vez más sedentarias,
predominan comportamientos que sustituyen el esfuerzo físico al permanecer varias horas
en posición sedente pasando largos periodos en una sola posición sin tomar los suficientes
descansos o pausas, provocando consecuencias para la salud física y mental, como los
trastornos en el aparato musculoesquelético, problemas de circulación, enfermedades
cardiovasculares, sobrepeso, diabetes, estrés, ansiedad, entre otros (Leiva et al., 2017;
Matthews et al., 2021 & Li et al., 2021). Además, el sedentarismo prolongado no solo afecta
la salud individual, sino que también tiene repercusiones económicas, aumentando el
ausentismo, el uso de servicios médicos y la disminución de la productividad.
Asociaciones nacionales e internacionales sugieren la implementación de descansos
activos para contribuir a mejorar la calidad de vida de los trabajadores, destacando la
importancia de promover la actividad física en el entorno laboral (Instituto Mexicano del
Seguro Social [IMSS], s. f.; Ministerio de Salud, s. f. & Organización Panamericana de la
Salud [OPS], 2025). Las pausas activas han mostrado beneficios para prevenir lesiones
musculares, reducir el estrés físico y psicológico y disminuir de igual manera los factores
de riesgo ergonómicos (Enciso, 2024). Aunque el Colegio Americano de Medicina del
Deporte recomienda la realización de pausas activas al menos 2 o 3 veces por semana
para mejorar la salud y bienestar de las personas (American College of Sports Medicine
[ACSM], 2025), no proporciona pautas detalladas sobre la duración, frecuencia específica
o tipos de ejercicios a realizar en estas pausas. Esta falta de lineamientos limita la
implementación sistemática de programas de pausas activas en entornos laborales, lo que
resalta la necesidad de desarrollar y evaluar una propuesta estructurada que pueda ser
adaptada a diferentes contextos laborales.
Un programa enfocado a pausas activas dentro del entorno laboral podría ser clave para
reducir los efectos del sedentarismo en puestos de trabajo que implican varias horas
sentado sin realizar algún tipo de esfuerzo físico, ya que promueven un estilo de vida
saludable en los trabajadores, generando un impacto positivo en la productividad y
rendimiento organizacional. Actualmente no existe una ley en México que haga referencia
a las pausas activas, es decir, no hay ninguna norma para las empresas que obliguen a los
empleados a realizar actividad física dentro de la jornada laboral. Las únicas regulaciones
que contemplan ciertas recomendaciones generales para alcanzar el bienestar laboral son
el Proyecto de Norma Oficial Mexicana (PROY-NOM-035-STPS-2016) y la NOM-037 sobre
teletrabajo (Diario Oficial de la Federación [DOF], 2023). Sin embargo, no hay algún
enunciado dentro de estas que se refiera a la implementación obligatoria de las pausas
activas en la jornada laboral. A pesar de los beneficios que conlleva mantener una vida
activa, las empresas no implementan algún tipo de programa que fomente el movimiento
durante la jornada laboral de manera regular.
Por lo anterior, el objetivo de este trabajo fue evaluar la efectividad de la implementación
de un programa de intervención de pausas activas para reducir los efectos del sedentarismo
laboral en oficinistas de la empresa VCM Capital en comparación de un grupo de sujetos
de la misma empresa que solo recibe información educativa por escrito.
Cómo citar este artículo: Peniche Bravo MF, Valencia Camargo AA, Cuevas Quintero NM, Orozco-González CN. Creación
e implementación de un programa de pausas activas para reducir los efectos del sedentarismo laboral, Revista Ciencias
Básicas En Salud, 4(3):12-27. Julio 2026, ISSN 2981-5800