REVISTA CIENCIAS BÁSICAS EN SALUD, 4(2):85-101. ABRIL 2026, ISSN 2981-5800
los aspectos metodológicos, clínicos y de
seguridad de la toracostomía con aguja.
Se identificaron y analizaron en detalle las
controversias clave, como la elección del
sitio de inserción y la longitud de la aguja,
presentando la evidencia a favor y en
contra de cada enfoque; Se destacaron
diferencias en las recomendaciones entre
guías clínicas como European Trauma
Course (ETC) y Advanced Trauma Life
Support (ATLS), lo que refleja la evolución
del conocimiento y la ausencia de un
consenso universal definitivo [3].
Respecto a la longitud del dispositivo,
diversos estudios indican que el uso de
agujas más largas (≥8 cm) se asocia con
una reducción significativa de las tasas de
fracaso, estimándose una disminución
aproximada de 7,76 puntos porcentuales
por cada centímetro adicional de longitud
[3]. Sin embargo, este beneficio se
acompaña de un aumento potencial en el
las
mejores
prácticas
y
las
consideraciones críticas para la ejecución
segura y efectiva del procedimiento.
Resultados
Nuestra revisión confirma el rol crítico de
la toracostomía con aguja como una
medida salvavidas transitoria en el manejo
del neumotórax a tensión, al permitir
transformar rápidamente esta condición
en un neumotórax simple antes de la
colocación definitiva de un tubo torácico
[1]. No obstante, los resultados evidencian
una tasa global de fracaso significativa
que puede alcanzar el 32,84 % en la
penetración de la aguja en la cavidad
pleural [3], lo que resalta la complejidad
técnica del procedimiento y la necesidad
de optimizar los protocolos clínicos.
riesgo
de
lesiones
iatrogénicas
a
estructuras subyacentes como pulmones,
diafragma o el paquete neurovascular
intercostal [1], [3]. Por ello, el equilibrio
entre eficacia y seguridad se convierte en
un aspecto fundamental para la toma de
decisiones clínicas.
Los hallazgos también confirman que la
variabilidad en el grosor de la pared
torácica constituye una de las principales
causas de fracaso cuando se utilizan
agujas de longitud estándar (por ejemplo,
4,4 cm). Este grosor puede verse
influenciado por factores como índice de
masa corporal, tejido adiposo, tejido
mamario y posición del brazo [3]. Algunos
estudios señalan que, en promedio, las
mujeres presentan mayor grosor parietal
torácico, lo que podría requerir agujas de
mayor longitud en comparación con los
hombres [3]. Estos datos refuerzan la idea
de que un enfoque uniforme no es
adecuado para todos los pacientes.
Uno de los principales puntos de debate
es el sitio anatómico de inserción.
Tradicionalmente se ha recomendado el
segundo espacio intercostal en la línea
medio-clavicular
(2ICS-MCL);
sin
embargo, evidencia reciente, incluidos
metaanálisis, señala tasas elevadas de
fracaso
en
esta
localización,
especialmente en pacientes con mayor
grosor de pared torácica [1], [3]. En
contraste, los sitios alternativos como el
cuarto o quinto espacio intercostal en la
línea axilar anterior (4/5ICS-AAL) han
mostrado tasas de fracaso menores y
La determinación de la longitud óptima de
la aguja representa, por tanto, un dilema
características
anatómicas
más
favorables en términos de grosor parietal
torácico [1], [3]. Esta evidencia explica las
clínico:
se
debe
garantizar
efectiva
una
sin
penetración
pleural
Cómo citar este artículo: Rubiano Contreras JM, Chaustre Buitrago JA, Granados Villamizar JH. Revisión
sistemática: toracostomía con aguja en el manejo del neumotórax a tensión, Revista Ciencias Básicas En
Salud, 4(2):85-101. Abril 2026, ISSN 2981-5800